Versos

Poesía

Más allá de la novela, los versos no surcan el mar sino vuelan.

Portada de Formas de mirar al marPoemarios

Formas de mirar al mar

Este poemario es el resultado de un estado de ánimo que ha hecho que mi forma de mirar al mar, ande navegando entre vientos contrarios. Por una parte están las sensaciones y emociones que el mar me produce; por otro, el dolor, la tristeza, la indignación y la impotencia por lo que ocurre en el Mediterráneo. Dolor ante la terrible tragedia traducida en vidas humanas. El drama humanitario de las pateras. El Mediterráneo convertido en un cementerio. Tristeza e impotencia ante la contaminación que

Portada de Heroínas y anónimasPoemarios

Heroínas y anónimas

Portada de Las calles de la memoriaPoemarios

Las calles de la memoria

Los poemas de Las calles de la memoria parten de un trazado urbanístico-sentimental hacia un trazado urbanístico de denuncia. En este paseo confluyen dos voces diferenciadas; la del ayer rescatada de la memoria y la del hoy recordando. En estos poemas están las calles de mi pueblo más ligadas a mi niñez y adolescencia. Etapas en la que tanto aprendemos. Cuando yo era niña y aún en mi primera juventud, prácticamente se vivía en la calle. Estaba el colegio y luego la calle, el juego. Vivíamos

Portada de Entre maullidos y zureosPoemarios

Entre maullidos y zureos

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Delirios para un futuro imperfecto

Portada de Apurar la copaPoemarios

Apurar la copa

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Sonetos de Invierno

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Décimas de dulce calentura

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Haikus para Emilia

Poemarios

En esta orilla

Poemarios

Silencios

Portada de ¿Para qué sirve una granada?Poemarios

¿Para qué sirve una granada?

Portada de Exterminio en Gaza (Versos contra las guerras)Poemas

Exterminio en Gaza (Versos contra las guerras)

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Allegados 2020 (Soneto en Tiempo de covid)

No he recibido vuestra invitación por la regla del seis establecida, queda pues mi soledad retenida entre meandros de esta habitación. Confinado y con esta extenuación pienso en la mantelería instituida. Mi memoria argumenta entristecida si el buen vino estará en esta ocasión. Gaseosa, Reserva quebrantado. Alguien, sobre mí, tal vez se pregunte: Y fulanito ¿es que aún no ha llegado? Los presentes, con mohín asombrado, gorjearán cual coral el apunte: ¡Ni el pan ni la sal para el allegado!

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A este lado del velo

Se me concede una senda de música, de palabra, clarividencia que me abra del mito y de la leyenda las ventanas del misterio clausuradas al corazón, pues parece su obsesión silencio de cementerio. Certezas fueron ayer; hoy mandatos olvidados. Con las mentiras, turbados, adeptos al mal perder. Hidrógenos sin jerarcas en lo profundo del cielo, que en su estallido primero nada saben de las Parcas que son humana invención, dominación por el miedo, perpetuo afán de deviedo de la muy libre convicción.

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A pocos grados de venus

A pocos grados de Venus laten suspiros de plata. Te busqué en los tallos verdes sin espigas. En el vaho atemporal de los espejos. En el beso sin nombre de los sueños. Te añoré en las horas negras de dolores minuciosos. En las tardes mercuriales del invierno. En las sombras perfumadas del estío. Te soñé acunado por las olas en el centro anular del horizonte, terraza de dragones encendidos tornándose acuarela de oro líquido. A pocos grados de Venus un rayo cenital prendió en mis ojos la luna

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Abismos

Abismos Los espejos le han dicho que el mundo es suyo. Criatura de porcelana con aura de seda fina. En una mano la copa; en la otra el cigarrillo. Pretende convencer de su estatura, mas en sus ojos transita el miedo. Ignora la voz, su otra voz, mientras da pasos hacia el abismo. Barlovento Viento levantino que insufla vida en el velamen navegador, concertado, pactado, con la corriente telúrica de la mar; agua toda, hacia el ocaso acogedor de la fláccida lona, el brazo exhausto, anhelo de tierra

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Albatros

Ancianos. Los que ensancharon caminos que antes fueron veredas, creando rutas a los inciertos futuros. Valor y coraje. Los que preñaron la tierra de raíces que ahora son bosques que someten a la arena estéril e invasora. Con sus manos erigieron ciudades y cementerios. Aquellas, para vivir con los suyos y con todos. Los otros, para el reposo innegociable; mejor frente a la mar, el gran vestíbulo hacia el infinito. Ancianas. Abrieron a la vida todas las puertas porque llegaba colmada de promesas,

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ASOMBRO (El enésimo intento)

He visto el asombro en los ojos planetarios del caballo reflejados sobre el espejo del agua donde calma su sed. He visto el asombro en los ojos del perro apaleado cuando ladea su cabeza queriendo entender mis pacíficas palabras y mis caricias. He visto el asombro en el gorrión ante la abundancia depositada en el suelo y luego emprender el vuelo con un trozo más pesado que él. Me provoca el asombro mirarme en el espejo y contemplarme enigmático y familiar al mismo tiempo. Veo el asombro en el

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Bosque en penumbra

Hubo un bosque en penumbra, con un cervatillo muerto. Un nido con huevos azules protegido por mis rubios compañeros. Trepé, negligente, los toqué... Trepé, insuficiente, y caí... Pero el lecho era blando. Era lecho de bosque oscuro. Bosque de misterios. Bosque de niños, sólo consentido tras la recogida de grosellas y frambuesas. Un día, movido por el valor y la desobediencia, encontré la frontera de ese bosque, de ese inmenso bosque en penumbra. Y el universo se me hizo más pequeño.

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Bostezo de Equinoccio

Zalema crepuscular en las dunas y en el bosque, arenal que une la mar con la espesura, donde transcurre el tiempo a ritmo de bálsamo. De un lado, el oleaje, al fondo del oído. Del otro lado, las fragancias de la floresta. En el camino, sin presagios ni peregrinos, sucede el amoroso parlamento de mirlos en su festival de primavera. Frota la brisa marina las cuerdas de su laúd. Tintinea la llovizna sobre las hojas nuevas, y tamborilean las gotas sobre el musgo. Serpentean arroyuelos inesperados

Poemas

Camino recorrido

Miguel Segura Certamen de Poesía Andaluza de las Alpujarras 2024 Mi primera escuela Una casa antigua con pupitres, al final de la escalera; una casa de bullicios en los Callejones del Perchel con apariencia de museo pudoroso, donde los pupitres de madera con arañazos, manchas de tinta y serpenteos de carcoma, parecían obras cubistas indescifrables. Tenían un enorme ojo de cristal incrustado en

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Carlos

nagual de los ensalmos que me asombran, a quien los duendes sus nortes alfombran, genio del sonido y el son mesteño. Navegas victorioso por tu sueño con notas que a los planetas renombran, sinfonías que a galaxias ensombran, tu pentagrama de perfil risueño. Batallas con guerreros siderales, escudos relucientes los lanceros, sumidos en las noches abisales. Constelaciones con forma de arqueros paradigmáticos y universales, lanzando al destino nuevos senderos.

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Cinco Caballos Negros

Ya mira cómo relinchan sus cinco caballos negros, con hambre de siete vidas, con prisas de siete vientos. Por el camino se vienen con ciclones cenicientos, con resonancias veladas, y bosquejos de otro tiempo. Con el hueso incinerado por el astro del olvido, disminuidas son sus voces por el yunque y el martillo. Demandan clarividencia para el tiempo y las edades, por esas anchas veredas que el hado guarda delante. Ya mira cómo cabalgan sus cinco alazanes negros al mástil de su guitarra por las

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Cosas Perdidas Causas Encontradas

Aquellos que se aman, Se despiden antes de salir; Se despiden al otro lado del umbral Mientras se alejan, se despiden otra vez, giran la cabeza, agitando la mano, y cuando se introducen en el coche bajan la ventanilla y de nuevo sacuden las manos en señal de despedida, como si les costara irse. Y están los otros. Que sólo se despiden antes de salir, que se dirigen hacia el coche sin mirarse, sin señales, sin lenguaje de signos. Pero sus cuerpos dicen a gritos: cuando estemos dentro del coche,

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De la desolación y otros abandonos

Alguien se obstina en arracimar las cenizas del naufragio. ¿Puede escribirse un libro sobre cómo mueren los peces con cara de asno, enunciando la enésima incongruencia y ser galardonado por tanta autocompasión? Los que naufragan en la incontestable desolación, jamás regresan para contarlo. * En el lento rotar de las agujas el cielo se oscureció, quedando desierto de milagros y de arcilla, embaucando a la luz por la derecha del mundo. Queda un refulgente filamento en el faro de las desoladas*

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Décimas Distópicas

Nocturnos adelantados. Distópicas sensaciones. Silencio de poblaciones tras visillos confinados. Soportales ensombrados con reflejo en la calzada. Plaza inmóvil, desolada, con brillos de trance verde para que el alma recuerde la promesa amordazada. * Desiertas calles, mojadas, taciturnas, sin criaturas. Sin sombras con hermosuras ni anónimas canalladas. Hay voces que son calladas, otros que bailan y ríen. Siniestras danzas que enfríen el arrojo enmascarado, ardor no desahogado. Sean otros los*

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Delirio estelar

Un ofrecimiento que no debo rechazar: Puedo cambiar la luna por diez estrellas de la galaxia más cercana. Las lejanas, son difíciles de alcanzar. Pero no es mía la luna; y qué hacer con tan poca estrella. Si me ofrecieran cambiar el sol, mi sol, el sol naciente que en cada amanecida disuelve las entidades oscuras, pediría un cachito de universo desocupado, de cielo desprovisto, donde desplegar mis alas y girar, y girar, y girar, hasta crear mi propia galaxia acogedora. Cuando surjan los

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Delirium

Desde el estruendo de la turba, sólo las palabras necesarias para no distraer a las ensimismadas musarañas que desvalijan los alientos desde el escaparate. No soy el yunque del rojo de la fragua. No soy el aire del fuelle extenuado. Ni la chispa del martillo enfurecido. No busques en esta canción alguna pista de mi alma. Sentada está en un banco, orientado al Sur, obstinada en descifrar la arcana cobardía de las gaviotas, y el oleaje, sumiso a los anhelos de la luna.

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Desde la Cumbre

DESDE LA CUMBRE (Poemario) La Montaña. Desde la cumbre, donde se desmantela la invocación. Cuando retales de la consciencia refutan el torrente de la memoria impuesta por recuerdos precarios y los años se saben quebradizos, acudo con los signos del sol que descienden del cielo, filamentos de invisible luz, hilos de marioneta: ¿Libre albedrío o destino instituido más allá de las estrellas? No sé interrogar a la montaña de entonces. Asisto con el fulgor en los ojos y el designio creador en las

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El Cañaveral

El cañaveral (Soneto) Meciendo la brisa el cañaveral en la luna blanca de otro solsticio. Reflejos de plata bajo su auspicio la orilla del ardor primaveral. La fiesta, aldea, aristas de metal, la mirada etílica, frío el gesto, entrecejos de rencor indigesto, manos embargadas de lo letal. Festejo de vírgenes y demonios bajo la cruz sagrada de arenisca donde los viejos objetan del hambre, del calor, de los nuevos matrimonios que apagarán la luna con su sangre y la oscura herencia de la Francisca.

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EL LOBO Y LA LUNA (Décima)

Sueña que la luna, luna, lo guía por el sendero. Subirá raudo al otero antes de que sea la una. Corre en la sombra montuna (vigilante, aterradora). Desde el cielo es la Señora, quien lo guía paso a paso. Se ha hecho ya del ocaso una fiesta embriagadora.

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El tiempo detenido

EL TIEMPO DETENIDO (Poemario) El tiempo detenido No despertar los laureles que dormitan sobre almohadas de seda, exhaustos y complacidos. Mientras, en la mañana, humea la taza satisfecha vivificando el precario futuro que espera con zozobra los aplausos. Encajar la máscara y la sonrisa improvisada. Revisar los folios que no se han borrado en la noche. La suerte ya está echada. Aún es ayer. Duermen los laureles. Ni mil tazas de café harán que el pulso tiemble y el Norte se traslade a la

Poemas

En el recuerdo

Un campanario distante, el aroma silvestre de las agujas verdes, el vuelo rasante del cernícalo, el agua límpida y despreocupada. A los pies de la montaña, donde la tierra cambia de nombre y se orilla el mar del olivar, depositario del sudor y la fatiga; mudo testigo de la amargura, el desdén, codicia sin callos en las manos, dolor irreversible, sanguino, antiguo como el mundo. Hubo un hombre curtido por la intemperie y la tristeza, despojado de apellido y de pasado. Sentado ante la lumbre,

Poemas

EN ERLENSEE (Alemania)

Todavía persiste la opinión de mi padre con la inconsciencia propia de los ecos. ¡Es tan agradecido! Pero mi madre calla. Rememora incansable los retales de compasión que le dispensaron y quedaron prendidos en su vanidad. Pero él todavía no lo sabe. Porque mi madre calla. Ella se dejó en Centroeuropa el centro de su anatomía. Partió llena de deseos y regresó vaciada. Pero ella calla para que mi padre no despierte de su mejor sueño, y ese fragmento que se dejó allá, prendido de algún invierno,

Poemas

En Esos Instantes

INSTANTES En esos instantes, en los que la inconsciencia merodea por las blandas praderas de la quimera, ellos hipotecan el futuro al auspicio ilusionante del celuloide, convencidos de un mañana hecho a su medida. ¡Qué vasta es la lista de espera! Viven con la tensión del arco, el temor ancestral de la flecha, la incertidumbre del destino, una diana en constante mutación. No puedo hacer otra cosa que abandonarme al asombro del testimonio consentido por las consecuencias.

Poemas

Ensoñación Naranja

Trae la brisa el aroma vegetal, fresco, exudado al amparo de la noche, con el chirrido del grillo solitario y el siseo rasante del vuelo del murciélago. Es una ensoñación naranja: en esta espaciada estancia del pensamiento, deshabitada de jueces y verdugos, me otorgan los laureles en la asignatura del lenguaje. Me brotan de los ojos el punto, la coma y los fonemas, y los dejo fluir torrente abajo, como hematíes despiertos, emocionados con la carga que transportan. Dime, ¿qué ven tus ojos cuando

Poemarios

Ensueños y Quimeras

Vislumbro su presencia en el jardín. Se resiste a llamar a mi puerta. Una sombra desnuda tras los setos, agazapada entre rosales y caléndulas. No quiere ser vista ni encontrada. Sin embargo sabe que percibo su existencia. entiendo su introversión, su reflexión difusa, etérea, como si todo sucediera en mí mismo. transgrede las reglas del tiempo; me aborda desde el futuro presente. Su curiosidad está impregnada de la inquietante urgencia del mensajero. Una entidad fugada del tiempo ya gastado que

Poemarios

Eventos de Otoño

Nos llega la luz agorera de septiembre, la brisa fresca, repentina, con la somnolencia del membrillo que abrirá los ojos más tarde, con el último estertor del verano, el veranillo. Los sudores de agosto son agua pasada y se inicia la operación retorno de vencejos y golondrinas, criaturas al calor de paraísos siempre lejanos. Se ha desnudado sin pudor el fruto en lagares y almazaras entregando la virtud, jugos dorados para la salud y la fiesta, amor de tierra maternal y generosa. Se inicia el

Poemas

Fronteras de agua

Se tiene a la mar por frontera. Aguas de nadie, necrópolis multirracial, humedad persuasoria, corrosiva, centinela de costas prohibidas. Hay cataratas poderosas de torrentes desbocados separando pueblos y ritos ancestrales: Saltos de fe hacia las anchas y saladas aguas de cuyos azares nada saben, portando vida y mineral restaurador a los asediados océanos, a las vetustas aguas con cicatrices de milenios, hogar de criaturas colosales que ahora, al fin, usan su vigor para proteger el reducto que

Poemas

Hay pasos en la blanca llanura

PASOS BLANCOS Hay pasos en la blanca llanura que se pierden en pos del horizonte. Pasos blancos como suspiros de amantes que transitan, extraviados, nostálgicos en busca de la pasión anhelada. Aprendieron que el amor es una brisa balsámica en las noches de invierno. Se entregaron a su calor sin saber si ese amor procedía del pensamiento, de los misterios del corazón o del volcán que ruge en el centro mismo del plexo. Exploran sus almas buscando el ardiente magma que transforma a los amantes en

Poemas

He agitado el pañuelo

He agitado el pañuelo y he disipado las nubes que navegan por mi cielo. Ya escucho por alegrías tu coplilla mañanera poniéndole luz al día. Se acelera el corazón con tu amor, que no de miedo. Pues ya me asiste la razón cuando digo que te quiero, que hasta los sauces sonríen con sus trenzas por el suelo. He agitado el pañuelo y he disipado las nubes que navegan por mi cielo.

Poemas

Hipocondría

Con la luz de las nubes altas se me tornan los ojos orientales: aprensión en las dioptrías; pavor en el diafragma; géiseres en los lagrimales. Me causan calambres en los pies los extensos Serengeti del consumo, ramblas infinitas de abundancia que no representan la totalidad del mundo; eso me entristece. Se acentúa mi soledad en las grandes avenidas y prospera el terror en los oscuros callejones. Peligros es el destino del autobús que nunca tomo, por si acaso y por si las moscas. Camino por

Poemarios

Humo y Niebla

El arquero Tensa su arco un colosal arquero, rodilla en tierra, en el cielo engrandecido, porque ocupa la noche entera ocultando cohortes de estrellas con su hercúlea anatomía translúcida, como vapor cósmico, como hijo predilecto de alguna deidad arcana desconocida, ignorada, ni tan siquiera soñada en la mejor de las visiones. Tensa el arco sugiriendo el infinito, sin intención aparente de propulsar la flecha, silencioso, contemplativo, con toda la inmensidad abierta al tiempo detenido, al

Poemas

La dorada luz del atardecer

¿En qué génesis demencial se arrogó el hombre absoluto poder sobre todo lo surgido en el mundo después de que la luz se hiciera? Empecinados en un binomio donde siempre gana el más fuerte; el más letal. Dejando en el olvido el antiguo busto andrógino de cuatro rostros, la creatividad infinita de Natura, crisol de amores y deseos que perpetúan el mundo. En la gran laguna, los sueños hunden sus remos infatigables ansiando la otra orilla. Sus ondas anulares se propagan como decretos de rebeldía.

Poemas

La Memoria Poliédrica

En un ejercicio audaz del pensamiento y de la memoria, he visto pasar el tiempo de todos los tiempos, de todas las estaciones con sus pretextos, con sus luces ilusorias y agoreras, posponiendo con incuria no exenta de desvelo, las demandas de mi ser. El otro ser que es este y es todos los seres, el que habla y escucha, el que observa y se deja observar, y al tiempo, es testigo de esta acción. El que sueña y se deja soñar, soñando que despierta, recuperando la carne y los sentidos, hechizado por

Poemas

La vida que viene

Los daños a la vida se suceden imparables, excesivos; es cuestión de tiempo la impunidad. El universo microscópico se rebela. Las orcas se agitan en rebeldía. Las nubes soportan la fatiga de un peso que no les corresponde, ahogando el paisaje por doquier. Mueren ciervos con el miedo ancestral de la manada. Se talan sin compasión árboles antiguos. Se mata la vida, se la ultraja, se la aplasta. En la contemplación, el alma se torna tierna y flotante. El pensamiento, con hartazgo de impotencia,

Poemas

La voz que quiere ser

En ocasiones se puede ser como el niño torpe y caprichoso que ha perdido su cometa. Y, acto seguido, ser la cometa misma buscando el camino de vuelta al corazón del niño. Como la voz interior que es convocada y, simultáneamente, es esa voz la que exige su presencia, para incendiar con la palabra el corazón y todos los sentidos.

Poemas

Las alas de tus palabras (Para Emilia)

Las alas de tus palabras me estremecen con la brisa litoral colmada de sal y esperanza, como verdeo de marzo en los delicados brotes. Sendas en los bosques que susurran tierra adentro su canción. Tus visiones traspasan velos de certidumbre, fusionan los tres tiempos en instantes precisos, modelando imágenes ojos adentro, aire adentro, sin nebulosas. Vuelan, danzan, saltan; juego de niños que sólo ellos comprenden, cuando dibujan con tiza en el suelo coordenadas de vida y cielo. En medio de la

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Luz menguante

La luz menguante (Poemario) Absorta el alma en callada contemplación (tránsito velado del pensamiento), sin apenas albedrío, fugaz presentimiento, ser que habita clamando eclosión. Antojadizo tiempo del sueño cuando exhibe mosaicos insensatos, porque despertar es un trasiego a la realidad hostil. La vida. La frágil ancianidad. Retorno al miedo, a las envejecidas sombras del tiempo gastado, sin sendas de retorno, inexorable, sin posible apelación. Ser sin la certeza de haber sido. Desengaño del

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Madrugada (Soneto)

En el umbral del sueño desafía, terca, la luz, reptando en la ventana. Bostezo con tañidos de campana. Alquimia musical de celosía. Tus besos de perfecta simetría con que enciendes, amor, cada mañana. Desnuda piel, ascuas de porcelana. Hallazgo sorprendente que abre el día. Las piedras que se gastan en la calle. Los charcos, el estruendo, el alboroto. Aferrado al cielo de tu talle al que manso me entrego y desacoto, descendemos la cuesta sin que se halle risa igual en silencio tan remoto.

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Marinero de Agua Dulce

Soy capitán de un navío que se hunde permanentemente. A todos he de mostrar la ética marinera y mi muerte abisal. Pero cada vez que recuerdo tu mirada azabache, me abandono a barlovento y me salvo. Porque no es mi sino ser pez de la oscuridad, sino filamentos de luz.

Poemarios

Más allá de la certeza

MÁS ALLÁ DE LA CERTEZA (Poemario) En mi Jardín Vislumbro una presencia en el jardín. Resiste llamar a la puerta. Una sombra desnuda tras los setos, agazapada entre rosales y caléndulas. No quiere ser vista o encontrada. Sin embargo sabe que percibo su existencia. Entiendo su introversión, su reflexión difusa, etérea, como si todo sucediera en mí mismo. Transgrede las reglas del tiempo; me aborda desde el futuro presente. Su curiosidad está consternada con la inquietud urgente del mensajero. Una

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Melódica

Anhelo que no busca las prebendas ni las frecuencias más fundamentales. Rastreando la luz en cosas tales exploro en el sonido las leyendas. Confabula el elixir por las sendas de grises alamedas neuronales, camuflando los ecos abisales de la turba sumida en sus contiendas. Sombras del laberinto coclear con banda ancha que el yunque y el martillo diluyen en la gruta occipital. Son sólo los hercios para oír la mar, pampa del son, rumor, el estribillo, oleajes de lunas y cristal.

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Mensajero

No busco nada y sin embargo, me sorprendo a menudo demandándole al mundo cuanto vela. Que intercala un eslabón de belleza en la cadena para que se propague hasta el infinito. Una suerte de mensajero que no se conforma con la reiteración de los días, donde tanto sobra la indolencia y la codicia.

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Mirlo blanco (soneto)

Con gesto pendular en la mirada, e indagación de sus párvulos ojos, un mirlo blanco libre de sonrojos, endulza esta mañana mi jornada. Ajeno a la estridencia, a la bandada, periquitos, gaviotas, petirrojos, que buscan la semilla en los abrojos, el mirlo, de blancura desmayada, escoge mi ventana de entre todas engalanado su claro de luna, como transparentes tules de bodas. Como imagen sagrada de pagodas mensajero de sol y de fortuna, soplo musical y luz de rapsodas.

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Mundos paralelos

El mundo. Dos mundos. En uno, acontece el tiempo con decretos de dogmas y desamparos, con pasatiempos de días festivos, con la pura felicidad desertada. Presente con lágrimas escarchadas. Desahucios sin alma y sin osamenta. Inquilinos de hospederías de la caridad. Aceras invadidas por mendigos laborales que suplican relámpagos de trabajo mal pagado; subasta de empleadores insolentes. Están las manos ennegrecidas demandando dádivas, espoleados por la argucia oficial que no invierte en miserias.

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Nómadas

Surgen desde el horizonte como aves migratorias que retornan, lentas, a los ocres que el viento desintegra. El Simún, implacable e irreverente, les somete cuando oradan la ruta de los senderos cambiantes. Curtidos navegantes de los océanos de arena, exhiben orgullosos el velamen de sus túnicas sobre el filo sangrante del ocaso. Cuando en la verde marea del valle, en la hierba nueva que espesa la leche de las reses, dejan pastar a los sudorosos corceles, son las primeras estrellas de la noche

Poemas

Nubarrones de equinoccio

Se desluce la tarde con un fundido lento en pos de la oscuridad. Se consuman los últimos gritos de la chiquillería; los últimos estertores de la hoja del almanaque, que siempre oculta un mañana; el futuro siempre predecible, desconocido para el iluminado. Inteligencia en stand by; llega la reina Melatonina. La inteligencia artificial no se da por aludida cuando la humana razón de su razón desconfía. Cibernética del debe y el haber, autómata de la economía, ojo vigilante del beneficio con

Poemas

Paradigmas

Succionado el pezón de un mayo antiguo, convencidos, dejaron de crecer. Pilares desahuciados que nada sostienen sino su propia herrumbre, ilustrada y enferma. Habitan la montaña bajo el presagio de un cielo que no comprenden. Pisando una tierra que no aman. Creyendo que el amor es un sarcófago de mármol. Sepultan bajo la hierba las desidias, subsuelo de vidrios y hojalata, hermetismo compartido con otros, fieles a los días rojos del calendario. Ofertan su amistad por un aplauso, reclamándola si

Poemas

Romances del allegado

I Hoy, cena de Noche Buena. Algazara persistente, con ecos que se disuelven en callejas convergentes. Acaba el ruido. Las calles, mojadas por el relente, se han despejado a deshora de gatos, perros y gente. Asomado a mi ventana veo nevar de repente, plata se torna la noche, silenciosa y divergente. Campanadas de la ermita quebrando el aire silente reúne a los comensales ante sus platos calientes. Presiento el asado, el vino, bullicios como de fuente. Común la sangre de todos, mas yo, turbado y

Poemarios

Romances en Invierno

Romance del olivar Bajo el sol, en tierra adentro, por calles del olivar van arrastrando sus redes, no son gentes de la mar. Tierra adentro mar adentro sudoroso el cosechar. Aceituneros tenaces, marinos en ancha mar. Todos en la misma nave, fronda vasta el olivar. Playa del Tracho fue el barco donde aprendí el faenar, de Jaén los olivares donde estrené el varear. Ilusorios horizontes de la fronda, de la mar. Bajo las mismas estrellas voces del mismo cantar: Todos en la misma nao, verde abismo

Poemas

Romances de una dignidad olvidada

ROMANCES DE UNA DIGNIDAD OLVIDADA (Poemario) Mi calle Constancia. Fue en esa calle donde se estrenó mi vida, de los Percheles, el barrio, de pobreza envejecida. La fábrica de hielo blanco y una gran carpintería donde unas callosas manos espadas a mí me hacían; dos tablillas bien cruzadas de un martillazo ceñían, de guerrero era mi juego, la libertad defendía, con triciclo galopante por mi calle, protegida, de posibles atropellos, con galopada aguerrida. Batea con un caballo el silencio

Poemas

Se Lleva la Corriente…

Se lleva, muda, la corriente, la oscuridad y la fatiga, los pálidos ángeles de la muerte, la incandescente vigila extenuada de otoño obstinada en el martillo. Se lleva, muda, la corriente, la almendra amarga del recuerdo, el dolor antiguo y futuro canastilla de mimbre o balsa de salvación. También se lleva la luna y las madrugadas, los péndulos de relojes, las alegrías asomadas, la rabia de mampostería, los mármoles y las sedas, y las caricias prestadas. Se lleva, ciega, la corriente, tabernas

Poemas

Navidad 2020 (Soneto)

No he recibido vuestra invitación por la regla del seis establecida, queda pues mi soledad retenida entre meandros de esta habitación. Confinado y con esta extenuación pienso en la mantelería instituida, mi memoria argumenta entristecida si un un buen vino habrá en esta ocasión. Gaseosa, Reserva quebrantado, Alguien, sobre mí, tal vez se pregunte: Y fulanito ¿es que aún no ha llegado? Los presentes, con mohín asombrado, gorjearán cual coral el apunte: Ni el pan ni la sal para el allegado.

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Trama y urdimbre

TRAMA Y URDIMBRE (Poemario. Libro) URDIMBRE Emilia García Con pañuelos transparentes, con pañuelos de sangre, aquí me llega, traspasada de latidos tu ternura. Si el péndulo de la noche reposa su ritmo oscuro y la aguja del deseo se perfila en el costado sin sueño de la luna, aquí tengo la sed y el oasis de tu cuerpo. Aquí estás, marinero de mis aguas, compañero, en el vientre de mi tiempo. Sobre el cauce abierto de tus labios. Vértice ancestral que al cielo clama. Herida de tierra que grita, y

Poemas

Tres álamos

Me visita la imagen de los álamos aquellos. Tres álamos temblorosos en el pasar de la tarde rodeando la alberca, de agua colmada, de azul insondable, espejo donde se miran como narcisos esbeltos o centinelas de atalaya. Los contemplo como columnas que sostienen, inmutables, la cúpula de aire que los agita, el cielo protector de un pedacito de mundo. Sus troncos son brazos curtidos de algún gigante que se despereza bajo la tierra. El verde brillante, saludable de sus hojas, sugieren diáfana

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Universo Paralelo

Desde el otro lado me contemplo y asevero que es el otro el que sueña. Desde el otro lado te reconozco y argumento desde el vidrio rutilante de mis ojos, que habitamos estancias simultáneas. Tras la cortina de timbales y laúdes y el humo invisible de las hogueras, pugnan el ángel y la serpiente. El ángel dice que sí, que sí, que aún es posible asirse al aliento del águila. La serpiente dice que no, que no, que ya la vejez de los tiempos nos amordaza y ha convertido en hielo las blandas