He agitado el pañuelo
y he disipado las nubes
que navegan por mi cielo.
Ya escucho por alegrías
tu coplilla mañanera
poniéndole luz al día.
Se acelera el corazón
con tu amor, que no de miedo.
Pues ya me asiste la razón
cuando digo que te quiero,
que hasta los sauces sonríen
con sus trenzas por el suelo.
He agitado el pañuelo
y he disipado las nubes
que navegan por mi cielo.