Mirlo blanco (soneto)

Miguel Segura Martín

Con gesto pendular en la mirada,
e indagación de sus párvulos ojos,
un mirlo blanco libre de sonrojos,
endulza esta mañana mi jornada.
Ajeno a la estridencia, a la bandada,
periquitos, gaviotas, petirrojos,
que buscan la semilla en los abrojos,
el mirlo, de blancura desmayada,
escoge mi ventana de entre todas
engalanado su claro de luna,
como transparentes tules de bodas.
Como imagen sagrada de pagodas
mensajero de sol y de fortuna,
soplo musical y luz de rapsodas.