La vida que viene

Miguel Segura Martín

Los daños a la vida se suceden imparables, excesivos;
es cuestión de tiempo la impunidad.
El universo microscópico se rebela.
Las orcas se agitan en rebeldía.
Las nubes soportan la fatiga
de un peso que no les corresponde,
ahogando el paisaje por doquier.
Mueren ciervos con el miedo ancestral de la manada.
Se talan sin compasión árboles antiguos.
Se mata la vida, se la ultraja, se la aplasta.
En la contemplación,
el alma se torna tierna y flotante.
El pensamiento, con hartazgo de impotencia,
sólo encuentra refugio en la sagrada palabra,
hermanada con la música y el verso.
Palabras de incienso que limpian el cielo,
que restañan sus heridas surgidas de la ponzoña.
Si somos iguales ante el mundo,
¿por qué unos sufren más que otros?
¿Cuándo la «diosa» extinguirá la voracidad de la codicia?
Votos blancos que griten: «¡Basta!»