Se lleva, muda, la corriente,
la oscuridad y la fatiga,
los pálidos ángeles de la muerte,
la incandescente vigila extenuada de otoño
obstinada en el martillo.
Se lleva, muda, la corriente,
la almendra amarga del recuerdo,
el dolor antiguo y futuro
canastilla de mimbre
o balsa de salvación.
También se lleva la luna y las madrugadas,
los péndulos de relojes,
las alegrías asomadas,
la rabia de mampostería,
los mármoles y las sedas,
y las caricias prestadas.
Se lleva, ciega, la corriente,
tabernas de desengaños,
amores de marinería,
osadía con la codicia, la mezquindad;
laureles de cofre azul.
Se lleva, sorda, la corriente,
el clamor atesorado,
guardián de la sal de nuestros ojos,
el dolor antiguo y futuro,
canastilla de mimbre
o balsa de salvación.