Décimas Distópicas

Miguel Segura Martín

Nocturnos adelantados.
Distópicas sensaciones.
Silencio de poblaciones
tras visillos confinados.
Soportales ensombrados
con reflejo en la calzada.
Plaza inmóvil, desolada,
con brillos de trance verde
para que el alma recuerde
la promesa amordazada.
*
Desiertas calles, mojadas,
taciturnas, sin criaturas.
Sin sombras con hermosuras
ni anónimas canalladas.
Hay voces que son calladas,
otros que bailan y ríen.
Siniestras danzas que enfríen
el arrojo enmascarado,
ardor no desahogado.
Sean otros los que expíen.

Hay solares en el mundo
de arena y blandas hechuras,
de infinitas sepulturas
sollozando en lo profundo.
Proyecto del inframundo
que sustituye al que había:
solares que se sabía
para fines de alto lujo
y aquí arremete el embrujo,
el desdén de la osadía.
*
También tierras de labranza,
esperanza de algún hambre,
se hace de tumbas enjambre,
de muertes en la balanza.
El recuento es la enseñanza,
la lección mal aprendida
y la brutal embestida
sigue matando y matando.
Los tontos trivializando
mientras se juegan la vida.
*
¡Haced sitio al optimismo
que llega la primavera!
¡Descerrajen la frontera!
¡Bienvenido sea el turismo!
¡Que aquí nuestro pesimismo
ha tirado la toalla!
¡Que aquí los que dan la talla
no son los inmunizados,
ni prudentes ni avisados!
¡Codicia es la que batalla!
*
Cuando amaine la tormenta,
cuando el rostro resplandezca,
cuando la vida decrezca
esta pesadilla cruenta,
la memoria desatenta
olvidará lo sufrido,
que el mañana no vivido
es miedo sin estrenar
y lo que cabe esperar,
será un yerro repetido.