Delirio estelar

Miguel Segura Martín

Un ofrecimiento que no debo rechazar:

Puedo cambiar la luna
por diez estrellas
de la galaxia más cercana.
Las lejanas,
son difíciles de alcanzar.
Pero no es mía la luna;
y qué hacer con tan poca estrella.
Si me ofrecieran cambiar el sol,
mi sol,
el sol naciente que en cada amanecida
disuelve las entidades oscuras,
pediría un cachito
de universo desocupado,
de cielo desprovisto,
donde desplegar mis alas y girar,
y girar, y girar,
hasta crear mi propia galaxia acogedora.
Cuando surjan los fulgores en el cielo,
debiera el pensamiento vestirse
con ropajes de templo para transitar
el cosmos y sus alrededores.
El demonio viaja siempre
en bólido de fuego, con prisas
de mil demonios. Alto es el riesgo.
Con toga luminiscente (no digo que sí;
tampoco diré que no)
se nos tomará por estrella de la mañana;
o satélite fisgón.
Que no todos los fotones
son luz transportadora.