Madrugada (Soneto)

Miguel Segura Martín

En el umbral del sueño desafía,
terca, la luz, reptando en la ventana.
Bostezo con tañidos de campana.
Alquimia musical de celosía.
Tus besos de perfecta simetría
con que enciendes, amor, cada mañana.
Desnuda piel, ascuas de porcelana.
Hallazgo sorprendente que abre el día.
Las piedras que se gastan en la calle.
Los charcos, el estruendo, el alboroto.
Aferrado al cielo de tu talle
al que manso me entrego y desacoto,
descendemos la cuesta sin que se halle
risa igual en silencio tan remoto.