Microrrelatos

Viaje a Grecia

Miguel Segura Martín1 min de lectura

Cabalgar sobre un caballo blanco con las crines al viento nada tiene de particular, lo hemos visto numerosas veces. Pero que el caballo tenga alas, que yo lleve un yelmo y en la mano una espada, eso es para contarlo. Puedo ver a la gente en tierra como si fueran hormigas; los caminos y los arroyos, como las arterias de un organismo y las nubes parecen tan densas que se podría descansar sobre ellas placenteramente. Una voz de mujer me despierta: “Estimados pasajeros, vamos a aterrizar. Por favor abróchense el cinturón. El comandante les desea una feliz estancia en Atenas”.