Microrrelatos

Tensión amorosa

Miguel Segura Martín1 min de lectura

Como cada lunes, acudió a la consulta de enfermería en Benagalbón. Mientras la enfermera le colocaba el brazalete, se arrancó con un monólogo que no auguraba nada bueno. Repetía con angustia que ese era su ‘talón vulnerable’ (no le salía el nombre del héroe guerrero); que ya sabía que pasaría algún día; que el domingo supo que su novio se había liado con otra, con una amiga suya, para mayor desgracia. Tan alterada estaba, que la enfermera creyó que el tensiómetro saldría disparado cual cohete. En un alarde de máxima sutileza, intentaba apaciguarla y hacerle entender lo efímero de las relaciones humanas, y que ya vería como en poco tiempo se olvidaría, que seguramente tendría un nuevo encuentro amoroso; que no merecía la pena amargarse por eso. Aquellas palabras, lejos de calmar su estado de ansiedad, lo empeoraron: el dispositivo emitió un pitido largo y empezó a echar humo.