Microrrelatos

¡Sólo quiero agua!

Miguel Segura Martín1 min de lectura

Optó por distanciarse de la controversia que mantenía con su madre acerca de la meteorología, ante la inminente llegada del invierno. Era consciente de que su anciana madre sufriría de ataxia si la contradecía en demasía con respecto a las lluvias que ella esperaba y no llegaban.

Y así van pasando los días... secos, como el esparto y la anea puestos al sol en la era de la casa de campo en Benagalbón. El remusgo que él siente ante la inquietante falta de agua y la delicada salud de su madre, interrumpe su sueño en la noche; y esto le va restando fuerza y entusiasmo con los talleres de cestería que imparte para conseguir un dinero extra.

Se duerme pensando en el agua; sueña con agua en todas sus formas y abundancias; se despierta en la madrugada con la garganta seca y una sed insaciable.

— ¡Sólo quiero agua! grita!