Microrrelatos

Salvado por la mar

Miguel Segura Martín1 min de lectura

Paseando por la playa de Calaflores, revivía recuerdos de pescador. Antonio dejó la mar hace tiempo.

Se detuvo cerca de la orilla para pensar. Un grupo de jóvenes gritaban en un despiporre festivo. Se sentó en la arena para reajustar la venda de su tobillo: Se había mojado el esparadrapo.

Contempló entonces el horizonte con ojos errantes. La boca del túnel del Cantal le hizo rememorar el naufragio de su embarcación frente a la costa de Lanzarote: Vagó a la deriva hasta la orilla, justo delante de unas cuevas que tomó por jameos.

Nunca supo cómo llegó hasta allí. Consiguió encender una fogata; eso le salvó. En duermevela, escuchó carraspeos en la oscuridad; no estaba solo, concluyó. Sólo acertó a ver cómo una sombra se deslizaba veloz por el suelo hasta desaparecer en el agua.

Recuerda obsesivamente, que la mitad de aquel cuerpo era el de un pez extraordinario.