Microrrelatos

Renacer

Emilia García Castillo2 min de lectura

Con la lupa en la mano se sentó a esperar. Las juntas entre las losas estaban cambiando de color. Primero fue un gris ceniciento, después un azulado pálido, para, a los pocos minutos tornar en verde, un verde musgo bien visible. Se tumbó en el suelo para ver de cerca aquella extraña transformación. Podía oír el minúsculo movimiento de las falsas raicillas ganando espacio, podía sentir cómo latía la vida, densa y apretada abriéndose paso bajo el suelo, cuarteando el gres metódica y tenazmente. Se hicieron visibles las líneas de resquebrajamiento, tenues al principio, como rayadas por lápiz. Una rayas finas que se iban dilatando, abriéndose, dejando ver el verde que empujaba hacia fuera. Se produjo la primera rotura, seguida de pequeñas e inaudibles explosiones que aquellos seres minúsculos, microscópicos, ávidos de nuevos paisajes, estaban llevando a cabo en su apartamento.

La ironía estaba afuera, en una ciudad y un mundo asfixiado y agonizante. Miró a través del cristal sucio, la devastación era total, lo que fuera jardín era ahora un terreno fantasmal, carbonizado. Del cielo, completamente cubierto, caía una lluvia de cenizas.

Sabía que le quedaba poco tiempo, así que se puso manos a la obra y con sus propias uñas, con cuidado de no dañar la tarea, fue desportillando las ranuras, fragmentando la solería, arrancando las baldosas una tras otra, despejando el camino al trabajo de aquel milagro de color verde que la envolvía. Pudo ver el torrente de vegetación que cruzaba el pasillo hacia la cocina, pudo sentir la caricia de las hojas en sus pies, la enredadera fresca cubriendo su cama, el helecho que acababa de brotar y ya esparcía sus esporas por el salón; las raíces, ahora fuertes, firmes, confirmando su avidez de supervivencia; reafirmando el poder sobre ese suelo, sobre esa tierra, sobre ella misma. Pudo oír la música de las ramas. Conoció el secreto de la creación antes de que una flor roja como la sangre brotara en su pecho y se abriera en su boca.