Dicen que en boca cerrada no entran moscas y que si una puerta se cierra otra se abre. Yo nunca supe estar callado, así me ha ido. En cuanto a las puertas, pocas quedan que puedan abrírseme. Soy consciente y no me preocupa, más bien me preparo para el momento, sin prisas, pero sin pausa. Lo haré a mi estilo y que los demás, si quieren saber, vayan a Salamanca. Ya tengo una edad en la que lo que no duele, aprieta; y en la que los gozos son sólo sombras. La última puerta seré yo quien la cierre.
Microrrelatos
Puerta Cerrada
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