Microrrelatos

Pequeños Gestos

Emilia García Castillo1 min de lectura

Cucharilla en mano, daba vueltas al café. La maniobra del churrero le había traído al presente su trabajo en la fábrica, donde había contribuido al proceso de extrusión por el que se habían creado millones de bolsas como esa que el aire arrastraba calle abajo.

Justo a su lado, alguien llamaba zonzo a un joven que, libreta en mano y, sin cortarse un pelo, recitaba un poema. Le llegó el eco de los versos finales: Donde se juntan ambas amuras, lucía imponente Noctiluca.

Sonrió el personaje para sí, miró el azul del cielo de La Cala del Moral, el mar en calma en el que se divisaba un velero, el repliegue sistemático de las gaviotas sobre la arena.

Se levantó a punto de recoger la bolsa que ya había comenzado su vuelo por la playa.

En lo alto y en plena mañana la luna dibujaba su sonrisa.