Microrrelatos

La Sombra

Emilia García Castillo1 min de lectura

Rápida, como esquivando disparos perdidos de un maligno francotirador invisible, manejaba la linterna en la oscuridad.

La casona destartalada; el pomo de la puerta recomido por el óxido, el silencio envolviéndolo todo en aquel lauto edificio que, en otros tiempos, albergaría a familias de renombre. Y allí estaba ella, sola y muerta de miedo entre aquellas ruinas. Todo por una estúpida apuesta.

Pensó en sus amigas, en el paseo marítimo del Rincón de la Victoria, bromeando y haciendo el tonto con los chicos.

Un aire helado le recorrió la espalda devolviéndola al presente. Eran las doce cuando el recinto quedó levemente iluminado por la luna.

Paula solo tuvo tiempo de ver la sombra que, atravesando la pared, se le vino encima.

Despertó rodeada de señoras. Sonaba un piano y el salón esplendía de luces y espejos. Quiso levantarse pero la crinolina se lo impedía.

Nadie la llamaba por su nombre.