Microrrelatos

La Doble

Emilia García Castillo1 min de lectura

Cuando le regaló el disco había llegado con un rebujito de más.

Marta se extrañó, aunque cuando vio la portada, supo que era una más de sus bromitas. Desde que le comentara haber visto a una mujer muy parecida a ella, Luis la mortificaba diciéndole que tenía el síndrome del doble.

Un año de burlas. Hasta hoy, que volvió a casa antes de lo previsto. Y la vio, no exactamente idéntica, pero en su casa y con su marido.

Ahora, sobre las baldosas se enfriaban los cuerpos. Se dirigió entonces al de Luis: ¿No decías que liberar la mente favorece la actividad inventiva?

Marta puso el disco y esperó a que arrancara el primer movimiento animato ma misterioso.

Después cambió su documentación por la de la mujer, cerró la puerta del apartamento y salió. El pisito de su doble la esperaba en primera línea de playa, en Torre de Benagalbón.