Microrrelatos

El milagro del vino

Miguel Segura Martín1 min de lectura

Al ir a descargar la damajuana del serón que portaba la mula, le flaquearon los brazos y se estrelló contra el suelo. Una arroba de vino tinto desparramada sobre el empedrado del patio. Justo debajo estaba el aljibe de agua potable de la casa. Si el vino se filtraba, hasta el agua habría que tirarla. Un desastre completo; precisamente el día de la boda.

Lo que no podía ser y acabó siendo, es que acababa de cumplirse el vaticinio que doña Encarnación le hizo a la novia: “¡Ya te lo dije! ¡No mandes al alfeñique de tu hermano a por el vino porque tu boda será una catástrofe!

La novia, lejos de amedrentarse, se hizo acompañar por dos de sus primas al sótano, donde estaba el depósito del agua, con sendas garrafas de cristal.

La boda se celebró, y no faltó vino rosado en las copas en toda la noche.