Microrrelatos

El Galeote

Emilia García Castillo1 min de lectura

Jadeante, tumbose a la sombra del saliente rocoso. La larga travesía no había hecho más que agudizar su aspecto vulpino; su mirada infeliz y artera no encontraba lugar ni acomodo donde posarse. Su garganta era un pastizal arrasado y seco.

Diera mi vida por un poco de agua dulce — pensó — y una sonrisa amarga devolviole el instante en el que fuera arrojado de la galera; cuando la caída de sol tornose raro atardecer, como gran hematoma color berenjena y la boca negra, abierta del mar, acabase engullendo todo a su paso. Una de las barricas sirviole a un tiempo de balsa y bebida durante días, hasta que, sin saber cómo, acabó tirado en las arenas de aquella playa, a los pies del acantilado.

Una algarabía de niños, de excursión por El Cantal, lo encontraron desmayado. La policía estaba perpleja. El personaje llevaba en el tobillo derecho una especie de grillete.