Microrrelatos

Congreso galáctico

Miguel Segura Martín1 min de lectura

Todos los representantes de la galaxia habían ejercido el derecho a alzar su voz acerca de la situación planetaria, y todos fueron escuchados en medio de un respetuoso silencio.

En pleno otoño, en las afueras de Torre de Benagalbón, el primer congreso galáctico que se celebraba en nuestro planeta tocaba a su fin. En el gigantesco recinto —construido para tal fin— atronaron los vítores y aplausos cuando finalizó la desarraigada polifónica alienígena, habiéndose logrado una unanimidad jamás conocida antes: “Nuestro planeta debía ser salvado a cualquier precio”.

La banda de música cerraba el evento interpretando el Himno Galáctico, y los portadores de bombos, percutían con la cachiporra engalanada de cintas de colores con tal estruendo, que la masa nubosa que sobrevolaba en ese momento el lugar, capturaba las eufóricas vibraciones haciendo que temblaran las copas de los áboles y comenzaran a caer sus hojas.