Microrrelatos

Bernarda

Emilia García Castillo1 min de lectura

Había sintonizado Radio Victoria justo en el momento en el que comenzaba El gemido de una gamba, un programa de humor que, para ella, era todo un festejo y le ayudaba a encarar la mañana con un regusto a limón y a hierbabuena que le traía recuerdos de las noches pasadas en la casa de Bernarda, donde el cansado ratón arañaba la mesa de trabajo llevado por sus manos temblorosas, pegado a sus dedos dulces de chupitos y de besos, ardiendo casi por el calor que sus latidos le imprimían a cada uno de los clics con los que iba componiendo esa canción de amor que Bernarda calificó de patética desmesura.

Subió el volumen, y con ese gustito a limón en los labios, besó la foto de Bernarda.

Ay, Bernarda, Bernarda, mira que eras embustera, dijo para sí, mira que te costaba admitir el amor y la alegría.