Microrrelatos

Así es imposible

Miguel Segura Martín1 min de lectura

Mientras que en las calles de La Caleta el festejo iba alcanzando dimensiones perturbadoras y a mí se me iba transformando el gesto como si acabara de chupar un limón, percibía cómo el cansado ratón arañaba la mesa de trabajo. Un cansancio repetido últimamente, cada vez más inquietante. Cuando creía estar sintonizado con la escritura que iba apareciendo en la pantalla del ordenador, vuelta atrás; volver a repasar lo escrito. Avanzar en la narración se convertía en suplicio y las ideas antes diáfanas, se enmarañaban transformándose en una nebulosa húmeda, como un ‘taró’ que saltara de la playa a mi cerebro, cegando la inspiración hace un rato prometedora.

¿Debería mudarme de casa, de ciudad... tal vez de planeta, si fuera esto posible?

Y es que mi casera no permite tener un gato en la casa.