Microrrelatos

Aquel sueño

Miguel Segura Martín1 min de lectura

Apoyado en el tronco del nogal contemplaba el llano con su envoltura de otoño.

Debí quedarme profundamente dormido. Sobre mi cabeza caían una hoja tras otra pero mis pensamientos lejos de permanecer anclados a la realidad parecían deslizarse en un agujero próximo y siniestro. ¿Sería un cenotafio? Comencé a dudarlo al acercar el oído. De su profundidad me llegaban voces chillonas, estridentes, perturbadoras; una opereta bufa sin sentido en nada de lo que gritaban, o tal vez cantaban, porque había cierta música extraña de fondo. Especulé con la idea de que se tratase de criaturas de las profundidades en estado de hominización. Eso me aterró. ¿Y si empezaban a asomar por esa inquietante abertura? Este pensamiento me despertó. Me levanté como si tuviera un resorte y con pasos apresurados me fui alejando en dirección a Benagalbón.

Por el rabillo del ojo me pareció ver un turbador conejo tras un chaparro.