[{"data":1,"prerenderedAt":14},["ShallowReactive",2],{"obra-pesadilla-en-el-refugio-microrrelato":3},{"id":4,"tipo":5,"slug":6,"title":7,"authorId":8,"authorName":9,"excerpt":10,"readingTimeMinutes":11,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":12,"contenido":13},"65f0047a-dbd6-48a7-941b-f5371a81239a","microrrelato","pesadilla-en-el-refugio","Pesadilla en el refugio","miguel-segura","Miguel Segura Martín","La noche era inminente. Opté por el refugio. Llamarle refugio me pareció excesivamente generoso: ventanas desencajadas; y faltaba una porción de la cubierta; una edificación abandonada a su suerte. Pero el cansancio podía más. Me acomodé lo mejor que pude y me dormí al instante. En el sueño, una pequeña y blanca pluma de ave se balanceaba lenta y suavemente en el aire mientras caía hacia mí, rozándome el cuello. Supe al instante (dentro del sueño) que aquello que me rozaba no era una pluma sino",1,"Microrrelatos","La noche era inminente. Opté por el refugio. Llamarle refugio me pareció excesivamente generoso: ventanas desencajadas; y faltaba una porción de la cubierta; una edificación abandonada a su suerte. Pero el cansancio podía más. Me acomodé lo mejor que pude y me dormí al instante.\n\nEn el sueño, una pequeña y blanca pluma de ave se balanceaba lenta y suavemente en el aire mientras caía hacia mí, rozándome el cuello. Supe al instante (dentro del sueño) que aquello que me rozaba no era una pluma sino algo vivo y de forma alargada que reptaba garganta arriba. Con un gesto de precisión quirúrgica agarré esa ‘cosa’ y la lancé al suelo. Desperté al instante siguiente y, como un resorte, me incorporé, descalzo, para averiguar qué era aquello que me inquietaba sobremanera. Barrí con la luz de la linterna el suelo, pero no había nada que se moviera. Al levantar uno de los pies la vi. ¡Ahí estaba, inmunda, nerviosa, intentando huir! De color azul verdoso brillante y unos diez centímetros de largo, la escolopendra buscaba la salida, seguro que con más miedo que el que a mí me paralizaba.\n\nYa no era posible seguir durmiendo. Esperé despierto el amanecer para iniciar el ataque a la cumbre. Ver aparecer la raya rosada de la aurora supuso uno de los alivios más notables que he sentido nunca.",1786961973948]