[{"data":1,"prerenderedAt":14},["ShallowReactive",2],{"obra-la-cita-microrrelato":3},{"id":4,"tipo":5,"slug":6,"title":7,"authorId":8,"authorName":9,"excerpt":10,"readingTimeMinutes":11,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":12,"contenido":13},"ac67b075-43b6-4dc2-876b-993dd46748b6","microrrelato","la-cita","La Cita","emilia-garcia","Emilia García Castillo","Lo vi aparecer de lejos. El muy botarate llevaba una chaqueta amarilla. Sentí que la incertidumbre me comprimía el estómago; subí al tren turístico y me quité el pañuelo, la prenda de reconocimiento concertada. Para mi sorpresa, en el tren viajaba una chica con un vestido amarillo a la que “mi cita”, saludó con un guiño y, ocupando asiento a su lado, emprendió una perorata sin fin. Exaltado, comenzó a enredarse en sus propias palabras, su pasión, decía, era la mecánica cuántica. La chica debía",1,"Microrrelatos","Lo vi aparecer de lejos. El muy botarate llevaba una chaqueta amarilla. Sentí que la incertidumbre me comprimía el estómago; subí al tren turístico y me quité el pañuelo, la prenda de reconocimiento concertada.\n\nPara mi sorpresa, en el tren viajaba una chica con un vestido amarillo a la que “mi cita”, saludó con un guiño y, ocupando asiento a su lado, emprendió una perorata sin fin. Exaltado, comenzó a enredarse en sus propias palabras, su pasión, decía, era la mecánica cuántica. La chica debía estar aburridísima, aunque sonreía tímidamente, quizás por cortesía. Hasta que él le pasó el brazo por los hombros mientras le mostraba no sé qué imagen de su móvil.\n\nEl teléfono saltó por los aires para quedar escachifollado contra la calzada mientras la chica gritaba en un idioma que no reconocí.\n\nLe hicieron bajar en la parada de la Cueva del Tesoro.\n\nInmediatamente anulé su contacto.",1786961966088]