[{"data":1,"prerenderedAt":14},["ShallowReactive",2],{"obra-el-aplauso-microrrelato":3},{"id":4,"tipo":5,"slug":6,"title":7,"authorId":8,"authorName":9,"excerpt":10,"readingTimeMinutes":11,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":12,"contenido":13},"f1ca444e-6f71-40d1-b30e-14fa4c56ff09","microrrelato","el-aplauso","El Aplauso","emilia-garcia","Emilia García Castillo","Lidia se miró al espejo. El vestido le quedaba de maravilla. Mientras hacía cascaruletas y gárgaras para relajar mandíbula y calentar garganta, se veía en el cartel: Lidia, la jovencísima cupletista de La Cala. Sobre la fachada, tras el escenario, una gran pancarta exhibía un ruego: “Ábranse los cielos por una sonrisa verde esperanza”. Sonaron los primeros compases y la voz de Lidia fue envolviéndolo todo; primero como brisa que jugase con los cabellos de los presentes, después, como aire",1,"Microrrelatos","Lidia se miró al espejo. El vestido le quedaba de maravilla.\n\nMientras hacía cascaruletas y gárgaras para relajar mandíbula y calentar garganta, se veía en el cartel: Lidia, la jovencísima cupletista de La Cala.\n\nSobre la fachada, tras el escenario, una gran pancarta exhibía un ruego: “Ábranse los cielos por una sonrisa verde esperanza”.\n\nSonaron los primeros compases y la voz de Lidia fue envolviéndolo todo; primero como brisa que jugase con los cabellos de los presentes, después, como aire fresco, fue alzándose hasta las azoteas de los edificios colindantes y, cuando parecía haber alcanzado su cenit; se hizo viento y fue a buscar a las nubes que andaban tras los montes.\n\nCuando acabó la copla, el cielo, cubierto por completo, también quiso aplaudir. Estuvo haciéndolo durante una semana.\n\nA Lidia no le importó el resbalón que sufrió al correr para cobijarse de la lluvia\n\nHabía conseguido abrir el cielo.",1786961962564]