[{"data":1,"prerenderedAt":14},["ShallowReactive",2],{"obra-camino-de-algo-microrrelato":3},{"id":4,"tipo":5,"slug":6,"title":7,"authorId":8,"authorName":9,"excerpt":10,"readingTimeMinutes":11,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":12,"contenido":13},"f12a231f-bb8f-46d8-8a56-9ccc710fa12b","microrrelato","camino-de-algo","Camino de Algo","emilia-garcia","Emilia García Castillo","El agua es de un azul metálico. Me da frío mirarla. Tiene el mismo color que sus ojos. Por eso elegí el barco, para poder decir una y otra vez, como si le mirara a la cara, que nunca más volveré a sentir el punzón de hielo con el que me hería con sólo mirarme. Se lo digo al mar, a este pedazo de océano que poco a poco me separa de todo lo que he sido y de todo lo que he vivido. No me he despedido de nadie. Ya no me queda nadie importante de quien despedirme. No voy a usar el teléfono. Simple y",2,"Microrrelatos","El agua es de un azul metálico. Me da frío mirarla. Tiene el mismo color que sus ojos. Por eso elegí el barco, para poder decir una y otra vez, como si le mirara a la cara, que nunca más volveré a sentir el punzón de hielo con el que me hería con sólo mirarme. Se lo digo al mar, a este pedazo de océano que poco a poco me separa de todo lo que he sido y de todo lo que he vivido.\n\nNo me he despedido de nadie. Ya no me queda nadie importante de quien despedirme. No voy a usar el teléfono. Simple y llanamente desapareceré. Sé cómo hacerlo.\n\nTres años. Mil noventa y cinco días, con sus más de 26.000 horas con sus noventa y cuatro millones seiscientos ocho mil segundo. No dejo ninguno atrás. Cada segundo vivido con la desesperación. El desaliento, la duda, el ahogo, la opresión, la inquietud bombeando el corazón.\n\nSi dices tres años, parece que dijeras ayer. Eso no es nada. Ahora piensa en noventa y cuatro millones seiscientos ocho mil segundos. Piensa en cada uno de esos segundos, esos pequeños intervalos de tiempo. Imagínate que en cada uno de ellos has recibido, sin tregua, un pinchazo hondo, frío y calculado. No sé que parte de tu cuerpo quedaría indemne; por qué poro no habrás sangrado.\n\nPero no había sangre, no hubo violencia que pudiese ser vista. No hubo moratones que mostrar. El daño era más contundente en cuanto era un daño invisible. ¿A quién irías con el cuento? ¿Quién te creería? Nadie. Estarías sola, sin nadie. Sin absolutamente nadie.\n\nMe llamo Rosa y voy camino de algo. Hoy estoy aquí, en la cubierta del barco. Jugando con un teléfono que dentro de poco echaré al agua. Sabiendo que no hay vuelta atrás. Mirando un mar que me va alejando de ayer.",1786961961270]