[{"data":1,"prerenderedAt":14},["ShallowReactive",2],{"obra-te-llamare-viernes-o-la-imperfeccion-del-amor-columna":3},{"id":4,"tipo":5,"slug":6,"title":7,"authorId":8,"authorName":9,"excerpt":10,"readingTimeMinutes":11,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":12,"contenido":13},"7ec29a8b-71b8-43da-bc78-fd25e4826172","columna","te-llamare-viernes-o-la-imperfeccion-del-amor","Te Llamaré Viernes o la Imperfección del Amor","emilia-garcia","Emilia García Castillo","***Te llamaré Viernes***, la novela de **Almudena Grandes** forma parte de mi biblioteca desde su publicación en 1991. Su portada conserva admirablemente el color del retrato *Muchacha con rosas de* Lucien Freud*.* Desde el primer momento me llamó la atención la fuerza de esa imagen en la que la chica de rasgos desmesurados y nada comunes nos atrae como un imán. Una portada que es un símbolo y todo un acierto; porque la novela en sí tiene tantos matices y lecturas; tiene tanta simbología, tantos guiños",3,"Columnas","***Te llamaré Viernes***, la novela de **Almudena Grandes** forma parte de mi biblioteca desde su publicación en 1991. Su portada conserva admirablemente el color del retrato *Muchacha con rosas de* Lucien Freud*.* Desde el primer momento me llamó la atención la fuerza de esa imagen en la que la chica de rasgos desmesurados y nada comunes nos atrae como un imán. Una portada que es un símbolo y todo un acierto; porque la novela en sí tiene tantos matices y lecturas; tiene tanta simbología, tantos guiños literarios, que se podría hablar de ella desde muchísimos puntos de vista. Yo no lo voy a hacer aquí, pero sí voy a centrar mi marcapáginas en uno de esos matices: la imperfección del amor.\n\n*Te llamaré Viernes* es una novela de perdedores, de seres fronterizos. Sus protagonistas viven en los márgenes de una cultura de la que se saben excluidos. Y el físico está ahí, desde el principio de la novela para decirnos que poco o nada van a saber de amores perfectos. Amores construidos desde la modernidad con sus tópicos ya implantados en la conciencia colectiva a través de toda una industria. Las modas, el ocio, la estética, las relaciones amorosas son productos de este gran centro comercial, o de baratillo semanal, según los bolsillos, que ofrecen el espejismo de lo perfecto. A lo que hay que aspirar.\n\nNo tenemos más que echar un vistazo alrededor. Cuánta ansiedad y frustración puede provocar en muchísimas personas tener y exhibir un físico perfecto, unas relaciones perfectas, una vida perfecta. Ese parece el objetivo diario. Las que no lo consiguen son almas solitarias en el limbo de lo existente e inalcanzable.\n\nEste anhelo de mostrar perfección y que el mundo virtual pone tan a mano, se topa diariamente con la realidad. Y lo real es que las vidas de cualesquiera son un suma y resta de biología y medio social-económico determinado. *“Yo soy yo y mis circunstancias”* dijo Ortega y Gasset. Las circunstancias son reales; para bien o para mal, es con lo que tenemos que lidiar día a día. Al parecer, la lucha por atenuar lo negativo de estas circunstancias, se centra en la actualidad en el aspecto físico.\n\nPienso que no vendría mal algo más de ética y menos estética, no porque esté contra la belleza, sino porque como dijo Susan Sontang *“no está mal ser bella, lo que está mal es la obligación de serlo”.*\n\nEn “Te llamaré Viernes” los personajes son feos, tienen complejos, frustraciones, fobias, contradicciones, y están sedientos de amor. Son humanamente humanos. Con su luz y su oscuridad.\n\nBuscan lo que cualquiera: la pasión, la ternura, la tibieza y el sosiego de una voz y de un abrazo. A veces se consigue y a veces no.\n\nPara terminar, y jugando con el mito; no olvidemos que Cupido no es perfecto. Es niño, ciego y caprichoso. Entretenido con su carcaj, su arco y sus flechas que, las más de las veces, se pierden entre las crines del viento.\n\n11\u002F02\u002F2022",1786961994599]