[{"data":1,"prerenderedAt":14},["ShallowReactive",2],{"obra-tardes-pateticas-de-poetica-columna":3},{"id":4,"tipo":5,"slug":6,"title":7,"authorId":8,"authorName":9,"excerpt":10,"readingTimeMinutes":11,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":12,"contenido":13},"09492497-b2cf-4432-b6c5-818a826fc81d","columna","tardes-pateticas-de-poetica","Tardes Patéticas de Poética","emilia-garcia","Emilia García Castillo","Atardecía en la calle Poeta Joaquín Lobato, y allá en lo alto, en la terraza de esa casa, sede de la Fundación Eugenio de la Torre, comenzaban a difuminarse las formas para dar paso al esplendor de la luna llena que se alzaba por encima de la torre franciscana y la ermita del cerro, testigos mudos de lo que estaba por comenzar, esa cita con la música y las palabras en la que siempre hay invitados sorpresa; porque en las Tardes patéticas de poética, todo es posible, como lo fue el que a esa",3,"Columnas","Atardecía en la calle Poeta Joaquín Lobato, y allá en lo alto, en la terraza de esa casa, sede de la Fundación Eugenio de la Torre, comenzaban a difuminarse las formas para dar paso al esplendor de la luna llena que se alzaba por encima de la torre franciscana y la ermita del cerro, testigos mudos de lo que estaba por comenzar, esa cita con la música y las palabras en la que siempre hay invitados sorpresa; porque en las Tardes patéticas de poética, todo es posible, como lo fue el que a esa pequeña terraza acudieran Salvador Rueda, Antonio Machado, Lope de Vega, Federico García Lorca, Constantino Cavafis, Oliveiro Girondo y Alda Merini. Todos ellos, desde ese otro lugar, quizás en la cara oculta de la luna que teníamos de frente, seguro que alentaban las voces de quienes recitaron y cantaron sus versos.\n\nIniciativas culturales hay muchas y todas son loables, pero cuando en un acto se integran rapsodas, poetas, músicos, cantantes, clubes de lectura y amantes de la palabra, sin más ánimo que participar y dar a conocer, bien sus creaciones, bien las de sus autores queridos, creo que podemos hablar de una auténtica fiesta cultural. Y eso se hace en Vélez-Málaga a iniciativa de Eduardo Roberto, a quien también escuchamos; él que casi nuca lee, por ofrecer el micro a los demás, esa noche sí que lo hizo para estremecernos a todos. A mí, particularmente, me conmovió oírlo. Esa poesía suya era carne y era llanto. Ese *regreso* suyo que me hizo recordar la canción de Joan Manuel Serrat, *Vencidos,* y que tanto he tarareado y con la que tanto me he identificado. Porque a todos nos han puesto piedras en el camino alguna vez, porque hemos batallado hasta quedar agotados y, como el quijote, hemos vuelto sobre nuestros pasos, con nuestras magulladuras, implorando tregua a la vida en esos instantes en los que vivíamos en nuestro ser las desventuras del hidalgo manchego, y casi sin voz, pedíamos: *Hazme un sitio en tu montura \u002F caballero derrotado \u002F hazme un sitio en tu montura \u002F que yo también voy cargado de amargura \u002F y no puedo batallar…*\n\nSin embargo, ahí estaba la poesía, aquí está la poesía, ayudando siempre, ahí están las *Palabras para Julia* de Agustín Goytisolo: *Tu ya no puedes volver atrás \u002F porque la vida ya te empuja \u002F como un aullido interminable \u002F interminable…* Esa letanía que mañana y noche, he entonado para darme fuerzas.\n\nAquí está la poesía; intimista, combativa, mordaz, irónica, amorosa, blasfema, esquiva, pudorosa, maldita, festiva, medida, reflexionada, libre, desenfrenada, obscena, mística, humorística, heroica, cotidiana, llorada, reída, sentida, cantada, murmurada, pensada… *Poesía necesaria como el aire que respiro* dijo Celaya, porque si bien necesitamos del aire para vivir, no seríamos, o apenas seríamos personas si de la contemplación de cuanto nos rodea, y de nosotros mismos, no alcanzáramos a ver más allá y a poner en palabras esas experiencias; si no fuésemos capaces de emocionarnos con la vida biológica y animal, histórica y personal, sublime y vulgar. Esta vida tan plena de sorpresas y contradicciones, tan tormentosa y apacible a la vez. Tan poética, y tan patética. Esta vida de la que aprendemos sin saber a ciencia cierta qué, como bien dejó escrito San Juan de la Cruz: *Este saber no sabiendo \u002F es de tan alto poder \u002Fque los sabios arguyendo \u002F jamás le pueden vencer; \u002F que no llega su saber \u002F a no entender entendiendo”.* Sin saber, o sabiendo, se cultiva cultura en las Tardes patéticas de poética, ese espacio que, una vez al mes, reúne en Vélez-Málaga a gentes dispares, plurales y múltiples, porque todo creador lleva a otros dentro de sí, y aunque todo parezca estar escrito y dicho, qué fresco y reconfortante resulta oír una y otra vez hablar del amor, de la soledad, de la muerte, de las injusticias, de la heroicidad cotidiana que consiste en decir en voz alta, aquí estoy y os dejo mis poemas, mi música, mi ser.\n\n22\u002F10\u002F2024",1786961994464]