[{"data":1,"prerenderedAt":1110},["ShallowReactive",2],{"obras-columna-microrrelato-novela-relato":3},[4,14,24,33,41,47,53,58,64,69,74,79,85,90,96,101,106,112,117,122,127,132,137,142,147,152,157,162,167,172,177,182,187,192,197,202,207,212,217,222,228,233,238,244,250,255,260,265,270,276,281,286,291,296,302,307,312,318,323,328,333,338,343,348,353,358,363,368,373,378,384,390,395,400,405,410,415,420,425,430,435,440,445,450,455,460,465,470,475,480,485,490,495,500,505,510,515,520,525,530,535,540,545,550,555,560,565,570,575,580,585,590,595,600,605,610,615,620,625,630,635,640,645,650,655,660,665,670,675,680,685,690,695,700,705,710,715,720,725,730,735,740,745,750,755,760,765,770,775,780,785,790,795,800,805,810,815,820,825,830,835,840,845,850,855,860,865,870,875,880,885,890,895,900,905,910,915,920,925,930,935,940,945,950,955,960,965,970,975,980,985,990,995,1000,1005,1010,1015,1020,1025,1030,1035,1040,1045,1050,1055,1060,1065,1070,1075,1080,1085,1090,1095,1100,1105],{"id":5,"tipo":6,"slug":7,"title":8,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":11,"readingTimeMinutes":12,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":13},"76e99b29-1e7a-4719-af44-f23516b3a5a2","relato","cita-con-mario","Cita con Mario","miguel-segura","Miguel Segura Martín","A primera hora de la mañana ha empezado a nevar copiosamente y en la calle hay ya una capa blanca considerable. Lo anunciaron hace dos días en la información meteorológica como una probabilidad, pero se está cumpliendo. He quedado a las 10:00 con Mario en la esquina de Mosén Diego Valera y Emilio Thuillier, junto a la panadería. Hoy hace tres meses que salimos. Sigue nevando con fuerza, con copos grandes, como si en el cielo hubiese una celebración y vaciasen sacos de confetis. La acera está",5,"Relatos",{"id":15,"tipo":16,"slug":17,"title":18,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":21,"readingTimeMinutes":22,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":23},"7059ab45-150b-474e-81d5-bea89557e6ab","microrrelato","bernarda","Bernarda","emilia-garcia","Emilia García Castillo","Había sintonizado Radio Victoria justo en el momento en el que comenzaba *El gemido de una gamba*, un programa de humor que, para ella, era todo un festejo y le ayudaba a encarar la mañana con un regusto a limón y a hierbabuena que le traía recuerdos de las noches pasadas en la casa de Bernarda, donde el cansado ratón arañaba la mesa de trabajo llevado por sus manos temblorosas, pegado a sus dedos dulces de chupitos y de besos, ardiendo casi por el calor que sus latidos le imprimían a cada uno de",1,"Microrrelatos",{"id":25,"tipo":26,"slug":27,"title":28,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":29,"readingTimeMinutes":22,"year":-1,"pdfUrl":30,"imageUrl":31,"editorialUrl":-1,"coleccion":32},"d0474a6a-523a-4eb7-b984-e35d004e387a","novela","un-dios-omniausente","Un dios omniausente","","https:\u002F\u002Fdvogoetzeafchquiswmb.supabase.co\u002Fstorage\u002Fv1\u002Fobject\u002Fpublic\u002FPROSA\u002Fmiguel\u002FNOVELA%20CORTA\u002Fun-dios-omniausente.pdf","https:\u002F\u002Fdvogoetzeafchquiswmb.supabase.co\u002Fstorage\u002Fv1\u002Fobject\u002Fpublic\u002FPROSA\u002Fmiguel\u002FNOVELA%20CORTA\u002Fun-dios-omniausente.jpg","Novela corta",{"id":34,"tipo":35,"slug":36,"title":37,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":38,"readingTimeMinutes":39,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"b2a67533-685d-4b9d-b907-9c9e84f50dc5","columna","la-materia-audible","La materia audible","Hay tantas cosmovisiones como seres humanos. Los vivos. De las cosmovisiones de los muertos aún no tenemos noticias. La cosmovisión de la Ciencia gira, desde hace ya unas cuantas décadas, en torno a la *materia oscura* y *a la energía también oscura.* A fuerza de observar las galaxias más próximas, se preguntan cómo tantos miles de millones de estrellas que las forman se desplazan al unísono por el cosmos sin que haya atracción gravitatoria entre ellas (como sucede con los planetas). Si las",2,"Columnas",{"id":42,"tipo":6,"slug":43,"title":44,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":45,"readingTimeMinutes":46,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":13},"a1b84268-7050-4570-9d6d-90ede58e8153","claudio-simon","Claudio Simón","Con el entrecejo fruncido y el arco de la boca opuesto a la sonrisa, las manos cogidas a la espalda y el cuerpo inclinado hacia adelante, Claudio Simón pasea solo cada mañana por la Avenida de Jacinto Benavente. Más atrás, cerca del Mercado Municipal, esta avenida cambia el nombre a Santiago Ramón y Cajal. Una línea invisible que cada día transita gesticulando en silencio con los labios, como los que dialogan o porfían con seres que sólo ellos ven. Le observo a distancia. La imagen me resulta",4,{"id":48,"tipo":35,"slug":49,"title":50,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":51,"readingTimeMinutes":52,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"4f8e246e-d126-4f41-b6f6-ab95a0f6effd","la-banda-sonora-de-los-suenos","La banda sonora de los sueños","¿Alguien ha oído alguna vez música en alguno de sus sueños? ¿Por qué parece tan raro, tan poco probable? Resulta más que evidente que es la *vista* la que participa casi exclusivamente en los sueños: cuando soñamos *vemos*; son experiencias visuales: Imágenes (hasta se mueven los ojos bajo los párpados cerrados). Pero no es *cine mudo.* Aunque los posibles diálogos más parecen mentales que sonoros. Algunas mañanas, la melodía del despertador se incorpora al sueño de ese momento. Pero es otra música",3,{"id":54,"tipo":16,"slug":55,"title":56,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":57,"readingTimeMinutes":22,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":23},"3697e985-77d3-4560-8fd9-a78ff971cfe4","un-bolso-prada-pirata","Un Bolso Prada, Pirata","Faltaban veinte minutos para la cita. Había un bar abierto justo enfrente del Santander. Con su mejor sonrisa entró, pidió un café y se dirigió a los servicios justo cuando se fue la luz. —No se preocupe, hay un foco de emergencia— le gritó el camarero. El foco no alumbraba más que una vela. A tientas, colgó bolso y gabardina tras la puerta y medio a oscuras se repasó los labios. Cuando llegó a la barra el café estaba frío. Lo tomó rápido echando de vez en cuando una ojeada a la entidad",{"id":59,"tipo":6,"slug":60,"title":61,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":62,"readingTimeMinutes":63,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":13},"f97c901d-e068-4d95-a022-21bfa27adc31","daniel-quiere-ser-payaso","Daniel quiere ser payaso","Daniel lo tiene claro, pero que muy claro. Tiene ocho años y dice que de mayor quiere ser payaso. Sí, eso es, payaso. En casa siempre encuentra alguna cosa con la que disfrazarse, aunque a veces le pide a su madre un trozo de tela, un pedazo de cuerda, o coge de la cocina el embudo grande, que luego, a modo de sombrero estrafalario, utiliza en su habitación para crear sus actuaciones. Con pinturas de las manualidades, de esas que se utilizan con los dedos, se pinta en la cara unos coloretes,",13,{"id":65,"tipo":35,"slug":66,"title":67,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":68,"readingTimeMinutes":52,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"d7c1483b-6fae-4d97-961f-c1be3d6a22b6","mundo-no-escrito","Mundo no escrito","Palabras de Italo Calvino: “Los actos de nuestra vida ya están clasificados, juzgados y comentados incluso antes de producirse. Vivimos en un mundo en el que todo ha sido ya leído antes incluso de empezar a existir”. Sueña el no-nacido que viene a un mundo de felicidad porque escucha música desde el vientre de su madre. Sumergido en su pequeño mar confortable y seguro, ignora que le espera un mar tenebroso que engullirá su alma cuando vaya en pos de la supervivencia. Quién sabe si recordará",{"id":70,"tipo":16,"slug":71,"title":72,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":73,"readingTimeMinutes":39,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":23},"f12a231f-bb8f-46d8-8a56-9ccc710fa12b","camino-de-algo","Camino de Algo","El agua es de un azul metálico. Me da frío mirarla. Tiene el mismo color que sus ojos. Por eso elegí el barco, para poder decir una y otra vez, como si le mirara a la cara, que nunca más volveré a sentir el punzón de hielo con el que me hería con sólo mirarme. Se lo digo al mar, a este pedazo de océano que poco a poco me separa de todo lo que he sido y de todo lo que he vivido. No me he despedido de nadie. Ya no me queda nadie importante de quien despedirme. No voy a usar el teléfono. Simple y",{"id":75,"tipo":35,"slug":76,"title":77,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":78,"readingTimeMinutes":52,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"b6f752e2-2885-478b-9b8f-98b99618605b","la-danza-de-las-horas","La danza de las horas","No. No es un ballet que forme parte de la *Suite El Cascanueces.* ¿Cómo se puede perder algo que existe de forma perpetua? Que *nació* con el universo y es uno de sus más poderosos atributos. Pero sí, son muchos los que se quejan de manera insistente de perder *su tiempo*. Otros no lo tienen. Los de más allá no lo encuentran. No digamos los que padecen el síndrome capitalista, que lo miden con onzas de oro, el valor supremo (para ellos). Y, en general, todos, cuando echamos la ‘vista atrás’",{"id":80,"tipo":6,"slug":81,"title":82,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":83,"readingTimeMinutes":84,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":13},"f0fded17-5f77-4556-8438-48922bbbbf47","danza-de-cipreses","Danza de cipreses","Transcurría la tarde plácidamente en el cementerio de San Miguel. No era un día significativo para la visita, simplemente sentí el impulso y me dejé llevar. Ni siquiera compré flores; no había un motivo especial para estar allí. Tan solo sentía la necesidad de estar un rato cerca de la tumba de mi padre. Me senté en el banco de piedra artificial situado frente a la fosa que ahora comparte con su madre, mi abuela Carmen. Cuando falleció mi padre —hace ahora cuatro meses—, supe por la funeraria",11,{"id":86,"tipo":16,"slug":87,"title":88,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":89,"readingTimeMinutes":22,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":23},"39979b23-cc75-4b83-ab12-c3e0119ee480","candy","Candy","Miraba caer una hoja tras otra pero mis pensamientos lejos estaban de ese movimiento ondulatorio que el aire les imprimía. Las miraba sin más. La opereta había concluido hacía media hora. Parada ante el cenotafio no podía sino preguntarme de quién había sido la idea de recrear en mármol esa especie de proceso de hominización, no sé de qué otra manera definirlo, para el perrito de Lula. Allí estaba esculpido Candy a cuatro patas, a dos patas, leyendo y paseando. A mi Candy me caía muy bien. Era",{"id":91,"tipo":6,"slug":92,"title":93,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":94,"readingTimeMinutes":95,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":13},"02034fd4-ef0d-4f20-b5bb-ce23a6914f1e","desarraigos","Desarraigos","**E**l desarraigo no siempre nos doblega al sentimiento de lo universal. La sensación de pertenencia al mundo y no sólo al reducto natal, cultural, vital, es una consciencia que pocos entienden: como son aquellos que se pierden entre consignas y banderas. ¿Cuál es la bandera del mundo? Desde el espacio no se ven las líneas fronterizas y mi intuición me susurra que la Naturaleza ha creado las distinciones genéticas (o étnicas) para ubicar a sus criaturas en entornos diferenciados de acuerdo con sus",25,{"id":97,"tipo":35,"slug":98,"title":99,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":100,"readingTimeMinutes":52,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"d5336db5-1534-408f-aa00-8dd88b59340d","mirando-al-cielo","Mirando al cielo","Olas blancas, espumosas, lamiendo el duro mineral costero, golpe a golpe enternecido. Devenido en largo sueño de disolución, en partículas menores sometidas al tiempo y a la espera para ser arcilla maleable. Hasta que las manos embelesadas del alfarero la transforma en vasija, donde mineral y agua vuelven a encontrarse. Y es esta suerte de solemnidad evolutiva, que desde tiempo indescifrable ha embebido de fascinación a los que tienen por hábito mirar al cielo, hasta concluir (como anunció",{"id":102,"tipo":16,"slug":103,"title":104,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":105,"readingTimeMinutes":22,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":23},"36b4b671-5629-42d0-b6a6-e7c99b554d1a","de-las-estrellas","De las Estrellas","El día le sorprendió con un amanecer lento, extraño. Una especie de pesadez flotaba en el apartamento. Palpó la cama buscándola, pero no encontró más que el vacío. Quiso continuar unos minutos en ese estado de embriaguez iluminativa que proporciona el asueto. Estaban de vacaciones en La Cala del Moral y la vida les sonreía. Eso pensaba a duermevelas, cuando de golpe, recordó la conversación que, entre copas, habían tenido la pasada noche. Sofía, con una sonrisa entre pícara y tierna, quería",{"id":107,"tipo":6,"slug":108,"title":109,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":110,"readingTimeMinutes":111,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":13},"976796bc-b557-43ec-a9aa-226dd10eb434","destellos-en-la-noche","Destellos en la noche","Suenan los primeros acordes del *Wish You Where Here,* de Pink Floyd. Es el tono de llamada de su teléfono. Mira el reloj, 21:00 horas. Al otro lado una voz desconocida le saluda, “hola, soy Alfredo, el de Carranque. ¿Cómo te va? ¿Recuerdas que una vez, hace ya unos años, me dejaste unos libros?”. Ignora quién es este tipo, no sabe de qué le habla. Insiste, “si hombre, Alfredo, del curso de graduado escolar ¿me pones cara?”. De manera un tanto difusa empieza a recordar la cara del Alfredo que",15,{"id":113,"tipo":35,"slug":114,"title":115,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":116,"readingTimeMinutes":52,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"cb79eb05-d13b-4db5-9cc3-aca18a21ba2f","la-trompeta-infinita","La trompeta infinita","Chet Baker, nacido en Yale (estado de Oklahoma, en 1929), se inició en la música con un trombón que le regaló su padre en la adolescencia, pero que cambió por una trompeta porque éste resultaba demasiado grande para él. Aunque su primer aprendizaje en música la recibió en el instituto, su formación musical fue puramente intuitiva. Trompetista, cantante, músico de jazz, se convirtió en exponente del estilo ‘cool’, el jazz de la Costa Oeste (EE.UU.) de los años cincuenta. En muchas de sus",{"id":118,"tipo":16,"slug":119,"title":120,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":121,"readingTimeMinutes":22,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":23},"a383a236-add5-4490-bbde-4a85da7a9edb","desconocido","Desconocido","Agosto mostraba la imagen de una isla paradisiaca. Muy refrescante, pensó, pero lo mejor era que estaba impoluto. Ninguna fecha marcada. Nada que tuviera que ser atendido por necesario e ineludible. Un mes completo para ellos dos. Luis y ella y nadie más. Arrojó el mes de julio a la papelera con tan mal tino que el papel rebotó justo en el borde y rodó hasta la librería. Fue a recogerlo cuando vio que, pegado con celo, bajo la última balda había un sobre. Contenía el DNI de un tal Alberto; pero",{"id":123,"tipo":6,"slug":124,"title":125,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":126,"readingTimeMinutes":46,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":13},"58c5629c-c853-477e-b44b-95797bbf4f5b","domingos-de-tebeo","Domingos de tebeo","Los domingos acostumbraba tío Pablo a no quedarse en casa, parecía que le pinchase, y siempre había alguien a quien visitar: Amistades, parientes lejanos (a quienes mis tías aborrecían) y otras personas que por mi corta edad no supe cómo definir la relación. La verdad es que tampoco me importaba. Mi verdadero interés radicaba en las protocolarias galletas con onza de chocolate duro a las que nunca me negaba, pese a que antes de llegar a la casa de esas personas mi tío me advirtiese de que debía",{"id":128,"tipo":16,"slug":129,"title":130,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":131,"readingTimeMinutes":22,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":23},"467edb15-01a9-4ed4-b30a-6161a29320b7","el-accidente","El Accidente","El esparadrapo le cruzaba la mejilla izquierda y se pegaba a sus cabellos. Tenía un vago recuerdo: alguien cuyo rostro no lograba reconocer lo sacaba casi a rastras de lo que le parecieran oquedades, tumbas, jameos. Tenía el traje cubierto de tierra negra, quemada, lo mismo que las uñas. Creyó escuchar el sonido de las olas, y que magullado y confuso caminaba por la playa de Benagalbón. Creyó que se detuvo cerca de la orilla para pensar y que a pocos metros, unos jóvenes en total despiporre",{"id":133,"tipo":35,"slug":134,"title":135,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":136,"readingTimeMinutes":52,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"db772b0f-fac3-405d-a11f-490f69ba84a0","la-diva-de-los-pies-descalzos","La diva de los pies descalzos","Cesaria Évora ha cantado en los más importantes escenarios del mundo. Ha llevado como estandarte su canto y su música. Con su voz, que representa la nostalgia humanista, y su estar sobre las tablas con los pies descalzos, desnudos, ha sido un constante homenaje solidario a los desheredados de su tierra, Cabo Verde, hombres, mujeres y niños; un llevarlos con ella a dondequiera que se la solicitara y se la aclamara. Da la sensación al observador, que con su modo de estar y la autoridad de su voz,",{"id":138,"tipo":6,"slug":139,"title":140,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":141,"readingTimeMinutes":39,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":13},"b6b764bd-5ee6-4900-af2d-4f6ff6407fdc","don-de-supervivencia","Don de supervivencia","En mi adolescencia, todos los días comía donuts en casa de mis padres. Insistía mi padre una y otra vez, que aquellos donuts no eran robados, sino salvados de la destrucción. Alimento para nuestra casa. Cuando repartía el producto nuevo, recién horneado, retiraba de los mostradores el del día anterior para devolverlos a la fábrica, destinados a un dudoso reciclaje. En realidad los tiraban al contenedor, y mi padre no conseguía entender semejante despilfarro. De modo que cada día le salvaba la",{"id":143,"tipo":16,"slug":144,"title":145,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":146,"readingTimeMinutes":22,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":23},"c6dbcd3c-f121-405d-be2c-6800598a7a0e","el-amigo","El Amigo","Tengo en la memoria, palabra por palabra, la frase completa que aquel mastuerzo de Luis me soltó a la cara, sin que yo le hubiese sacado el tema, sin haberlo apremiado con pregunta alguna. Era, o eso creía entonces, mi mejor amigo. *— Venga Juan, te lo digo porque la conozco bien; Lucía y tú os haréis mucho daño, si no, al tiempo. Ya verás.* Luego siguió con su café, hablando de cualquier otra cosa, como si no me hubiera herido de muerte con su veneno, con su ponzoña. La vida es puro sarcasmo,",{"id":148,"tipo":35,"slug":149,"title":150,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":151,"readingTimeMinutes":52,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"44162c9a-12cd-4313-938e-320905d016ad","alegrias","Alegrías","Está lloviendo (sigue siendo agua imaginada, a pesar de lo llovido). Pongo un vinilo sobre el tocadiscos y me arrebujo en el sofá, los ojos cerrados. De un lado, la lluvia tamborileando sobre los cristales, acompasándose con su singular música a lo que ya suena, como si formara parte de la orquesta, de la propia sinfonía. Imagino al músico escribiendo cada movimiento mientras cae el agua tras los ventanales de la estancia en la que trabaja e incorpora esa alegría vital al pentagrama. Alegría",{"id":153,"tipo":6,"slug":154,"title":155,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":156,"readingTimeMinutes":39,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":13},"c533e215-52de-4ebe-9034-0be3e0bb1dc6","el-dia-que-me-quieras","El día que me quieras","No sé si en lo más profundo de su ser habrá querido saber mi padre alguna vez si el mundo le quería. Jamás se lo pregunté. Ya no tengo forma de hacerlo. Tal vez no sea necesario; tal vez no le importara. La vida se las arregla muy bien sin nuestra intervención. Solo nos queda recordar y reivindicar heroísmos, que por humildes que fueran, no estaban exentos de alegría. “...El día que me quieras \u002F la rosa se engalana \u002F se vestirá de fiesta \u002F con su mejor color”. Con esta melodía comenzaba el día",{"id":158,"tipo":16,"slug":159,"title":160,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":161,"readingTimeMinutes":22,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":23},"f1ca444e-6f71-40d1-b30e-14fa4c56ff09","el-aplauso","El Aplauso","Lidia se miró al espejo. El vestido le quedaba de maravilla. Mientras hacía cascaruletas y gárgaras para relajar mandíbula y calentar garganta, se veía en el cartel: Lidia, la jovencísima cupletista de La Cala. Sobre la fachada, tras el escenario, una gran pancarta exhibía un ruego: “Ábranse los cielos por una sonrisa verde esperanza”. Sonaron los primeros compases y la voz de Lidia fue envolviéndolo todo; primero como brisa que jugase con los cabellos de los presentes, después, como aire",{"id":163,"tipo":35,"slug":164,"title":165,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":166,"readingTimeMinutes":39,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"b06b1024-eecd-4783-a6e1-61690e7fff0d","alfredo-zitarrosa-en-el-recuerdo","Alfredo Zitarrosa en el recuerdo","Transitaba 1986. Yo estampaba camisetas en un taller de serigrafía. El argentino, Carlos, uno de los compañeros, introducía a diario casetes en su reproductor para amenizar la jornada. Nos ofrecía música (su música) convencido de lo importante que eran aquellas voces, aquellos sones, también para los demás: Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, su inseparable y venerada Mercedes Sosa. Canciones de su acervo, de su tierra natal y culturas colindantes: Candombe, zamba, milonga... Una tarde, al poner",{"id":168,"tipo":35,"slug":169,"title":170,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":171,"readingTimeMinutes":52,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"af7e160a-162e-4eb9-b03c-ab7dcb3ab1fd","delirios-de-la-razon","Delirios de la razón","Es común que queramos tener razón; que nos la den; que nos asista siempre la razón, como si se tratase de un aliado esotérico con el que nos sentimos protegidos y que suelen llamar *ángel custodio.* En algunas culturas, los aliados se describen como antiguos y temibles guerreros de aspecto feroz que previenen de la proximidad de demonios. El amparo de la razón es como el sentimiento de sentirse cabal frente a las evidencias de ninguneo que muestran otros a nuestras espaldas, o peor aún, en",{"id":173,"tipo":16,"slug":174,"title":175,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":176,"readingTimeMinutes":22,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":23},"326f46b0-ef23-4bf5-9ba8-02068655e672","el-charco","El Charco","Al día siguiente el teléfono comenzó a gotear. No lo percibí de inmediato. Un pequeño charquito a los pies de la mesita no es nada, ha podido caer el agua por algún descuido, algún vaso demasiado colmado…Se seca y basta. Pero cuando pasan los días y encuentras el suelo mojado, en cantidad cada vez más considerable, comienzas a preocuparte. A la semana el charco ocupaba toda la habitación. Bien que busqué por todas partes si alguna tubería en mal estado era la causante, búsqueda por otro lado",{"id":178,"tipo":6,"slug":179,"title":180,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":181,"readingTimeMinutes":111,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":13},"8b1d0e34-2b6e-4195-a760-1a4024c9f4d6","el-enigma-de-los-libros-sacrificados","El enigma de los libros sacrificados","A primera hora de la mañana del 27 de noviembre de 2023, un libro yacía en el suelo de nuestro estudio en medio de un pequeño charco de una sustancia de apariencia pegajosa, negra y brillante. Todavía sin la dosis de cafeína que permite que suban del todo los estores de los ojos, lo primero que opinó mi cerebro es que se trataba del asesinato de un libro. Pero, ¿se puede matar a un libro? ¿Se puede asesinar a un texto de esa envergadura, con tantas páginas, grueso y sólido? La voz interior",{"id":183,"tipo":6,"slug":184,"title":185,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":186,"readingTimeMinutes":52,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":13},"4f71c9f1-c029-4d87-bae9-91b7118b1856","el-gusano-de-la-manzana","El gusano de la manzana","Flavio es un gusano que vive en el interior de una manzana. Una manzana verde, de esas que llaman ácidas. Su pulpa es dura, crujiente, jugosa. A Flavio le encanta roer la pulpa mientras horada sin ninguna prisa un oscuro túnel. Le fascina el jugo. Está convencido de que su acidez afila sus incisivos y los fortalece. Visto de frente (hay que imaginarlo), se parece mucho a un ratón. Su existencia transcurre entre roer y roer. A medida que avanza, la pulpa del túnel que queda a su espalda se va",{"id":188,"tipo":35,"slug":189,"title":190,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":191,"readingTimeMinutes":52,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"43186b0a-5298-4744-aea7-6beba9a6ea60","ectoplasma-de-tinta","Ectoplasma de tinta","Oídos sordos. La mirada puesta en ninguna parte. La boca silenciada. Porque está hablando pensamiento. Cuando pensamiento congrega a intuición, imaginación y fantasía, el mundo *real* se esfuma, parece que no existiera, sólo las imágenes que tan singular asamblea proyecta en la mente suspendida y desatenta de los sentidos. En realidad, más que imágenes, es un conglomerado con vida propia que se fusiona entre sí, calmosamente, ávido por saltar a la vida. Es entonces cuando el ser siente el",{"id":193,"tipo":16,"slug":194,"title":195,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":196,"readingTimeMinutes":22,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":23},"5264b708-8dc6-42d8-a2ed-a0a7381d2d7f","el-fraude","El Fraude","La becaria dispuso el documento en el scanner. Un manuscrito encontrado entre las páginas de un libro de la biblioteca, donada a la administración, por el heredero de un famoso escritor local. Pasada la imagen a pantalla, la joven comenzó a leer. Se detuvo en seco. Sus ojos volaron hasta la rúbrica. ¡El documento estaba firmado por su abuela paterna! Era una carta conmovedora, en ella, solicitaba a su amante y amigo leyera atentamente los “cuentecillos” adjuntos y le diera su opinión. Se",{"id":198,"tipo":35,"slug":199,"title":200,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":201,"readingTimeMinutes":52,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"5dbca59c-27ad-4db1-a4b0-632d84030eac","el-gato-de-schrodinger","El gato de Schrödinger","Nos informa la Ciencia que nadie puede saber cómo se encuentra el gato de Schrödinger hasta que no se abra la caja donde está encerrado... Pobre. Por otra parte, asevera la Física Cuántica que, mientras nadie mire en el interior de la caja, el gato se encuentra en una superposición de los dos estados: vivo y muerto. Dan ganas de exclamar “¡elemental, querido Watson!”, pero un experimento como este (teórico, obviamente) que trae de cabeza a los ‘cuánticos’, debe ser que contiene una enjundia que",{"id":203,"tipo":16,"slug":204,"title":205,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":206,"readingTimeMinutes":22,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":23},"968ab577-c5a3-43c3-8dd5-66ddc10db845","el-hallazgo","El hallazgo","El teniente Salcedo tomó la antiquísima N-340 para dirigirse a Villa Antiopía. Había sido llamado con urgencia por su homólogo en Rincón de la Victoria, algo inopinado, inusual, había sido encontrado en los alrededores. Durante el trayecto, Salcedo escuchaba las noticias, la sequía seguía siendo el tema recurrente desde la época de la gran catástrofe; como recurrente era el extraño fenómeno que el teniente experimentaba. Era escuchar cualquier palabra que tuviera que ver con sequedad y Salcedo",{"id":208,"tipo":6,"slug":209,"title":210,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":211,"readingTimeMinutes":52,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":13},"f8cd535d-bcb0-4ddd-b867-a15ea1dc4ab0","mi-primer-bosque","Mi primer bosque","La mañana se muestra espléndida, luminosa. Asomado a la ventana contemplo el pino dorado, majestuoso, desbordado y engalanado de primavera. En lo más alto, un mirlo se enseñorea con sus proclamas diáfanas y encriptadas que otros mirlos responden. Y entonces me vienen a la memoria imágenes de la infancia: Mi primer bosque. Liberados los niños de la tarea de recoger grosellas y frambuesas en la huerta familiar, corremos hacia la linde, donde el bosque tiene abundancia de puertas. Sólo unos pasos",{"id":213,"tipo":35,"slug":214,"title":215,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":216,"readingTimeMinutes":52,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"1f4f4c01-1685-4688-8bc1-589401b84202","el-musico-del-amor","El músico del amor","Siempre es bueno cualquier momento para rendir homenaje a las personas que hacen música sin esperar el aplauso o un lleno pleno en el graderío: Músicos callejeros que regalan su talento y endulzan el transitar; músicos que ensayan sus melodías con los balcones abiertos: Música a la intemperie (como en el confinamiento) confortando soledades; personas que derraman música, como efigies de aguadores cósmicos empapando la vida. Hace unos días, paseando por el Muelle I del puerto de Málaga, con un",{"id":218,"tipo":16,"slug":219,"title":220,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":221,"readingTimeMinutes":22,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":23},"f144b649-7620-4165-a6dc-a645792fd179","el-mejor-poema","El Mejor Poema","A primera hora de la mañana, desde mi torreta, vigilo el litoral. La playa de Torre de Benagalbón está magnífica. Bandera verde, y por ahora, pocos bañistas. Así, que aparco mis anteojos y cojo mi libreta de sonetos. Estoy atascada en el primer terceto y me invade una cierta impaciencia. Una palabra me ronda: ponderamiento. Busco en google, no existe el vocablo, la RAE no lo reconoce. El soneto sigue atascado. De pronto, en el agua, cerca de la orilla un chapoteo llama mi atención. Prismáticos",{"id":223,"tipo":6,"slug":224,"title":225,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":226,"readingTimeMinutes":227,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":13},"539c32cf-631b-4bf7-b8c5-e91539bbb196","herencia-inesperada","Herencia inesperada","La pasada semana, al abrir el buzón, encontré un sobre sin remitente, a mi nombre. En su interior había una nota escueta y sin firmar de alguien que me citaba para el próximo fin de semana en un pequeño pueblo de la costa, concretamente el sábado siguiente a las 13:00 horas, en la Plaza de los Marinos, “por un asunto de suma importancia para usted*”*, explicaba la nota. La escritura era limpia, de trazo firme y algo me decía que era letra de mujer. Me llevé la nota a la nariz por si detectaba",7,{"id":229,"tipo":35,"slug":230,"title":231,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":232,"readingTimeMinutes":52,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"3ca62671-0bf4-4a75-be97-fb58018e7ef9","en-clave-de-sol-naciente","En clave de sol naciente","Con el transcurrir de los años mi oído, lejos de perder audición, se ha vuelto hondamente exigente con respecto a lo sonoro, y de manera incontestable, con la música. Cuando, en ocasiones, vuelvo a escuchar canciones y melodías de los días de niñez o de juventud, ya no vibran las cuerdas interiores con la misma intensidad y las emociones son atentas observadoras que reconocen con respeto su pasado; sin añoranzas. En ese tiempo, las únicas fuentes musicales en las casas eran los aparatos de",{"id":234,"tipo":16,"slug":235,"title":236,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":237,"readingTimeMinutes":22,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":23},"494844fe-a81d-47aa-995c-4f5cdcf55bf5","el-olvido","El Olvido","Aquella alumna, la de quinto, la que se sentaba al lado de la ventana, siempre con los ojos nublados por algún ensueño. A la que siempre me dirigí, para mis adentros, como nefebilata, adjetivo con el que se incrustaría en mis recuerdos, aunque entonces yo no lo supiera. Cargaba con mil garambainas en su mochila desperdigándolas profusa sobre el pupitre antes de sacar libros y cuadernos. Qué lejos estaba yo de saber que tras esa actitud, entre despistada y soñadora, se escondía un alma",{"id":239,"tipo":6,"slug":240,"title":241,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":242,"readingTimeMinutes":243,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":13},"9aee2bf5-17f0-4ab4-97ca-d0abd3ff4e58","intrusos-en-el-espejo","Intrusos en el espejo","Es de conocimiento general: Si colocamos un objeto entre dos espejos enfrentados, la imagen se reflejará en ambos hasta el infinito. ¿Siempre? Mario regenta una tienda de antigüedades. Tras la inesperada muerte de sus padres en un estúpido accidente de carretera y ante la incertidumbre laboral del momento, decide hacerse cargo del negocio. Volvían sus progenitores de una boda celebrada en un pueblo del interior, en la serranía. Empezaba a caer una lluvia fina, apacible. Seguramente se sentían",50,{"id":245,"tipo":6,"slug":246,"title":247,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":248,"readingTimeMinutes":249,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":13},"85fc9867-513a-4d78-9007-d8062030820e","la-ficcion-de-jaime","La ficción de Jaime","Una fantasía, en ocasiones, puede parecer tan absurda y extravagante como un viaje a Marte en el interior de una gran pompa de jabón. Jaime así lo cree, pero es incapaz de poner límites a su imaginación, dando rienda suelta a cualquier utopía que se ponga a su alcance. Sus ensoñaciones son una quimera en perpetuo movimiento; una cadena de logros, unas veces con la ciencia como atrezo de fondo en sus visiones, y el cosmos como destino último, porque es ahí donde todo es posible que suceda. Sabe",24,{"id":251,"tipo":35,"slug":252,"title":253,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":254,"readingTimeMinutes":52,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"ee870a1d-7da8-41db-89db-8ccb794e2f6a","musica-en-la-era","Música en la era","Esta tarde, en el calor de la tarde, en el sudor de la tarde, nos dejamos mecer por la voz de Billie Holiday. Es como estar en la era contemplando el aventado del trigo. Su voz no es la paja ni el grano, sino el aire pacífico que los separa para que sea el pan nuestro de cada día. El pan de todos. El pan del mundo; especialmente el de aquellos a los que asesinan cuando van a buscarlo. La negación del pan y la sal como manifestación de la actitud más infame del ser humano. Algo que se practicaba",{"id":256,"tipo":16,"slug":257,"title":258,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":259,"readingTimeMinutes":22,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":23},"969c1ad7-e4e9-45b7-a5bd-0a4c3ed0d8d4","el-robo","El Robo","Todos los invitados pasaron, sin excepción, el meticuloso interrogatorio llevado a cabo por la teniente García, que después de una semana de trabajo, se encontraba con que estaba como al principio de la investigación. Como solía hacer cuando era presa de la impotencia, se marchó a galope tendido a correr por la playa. En sus auriculares se reproducían las declaraciones que los testigos dieron del aspecto del enigmático atracador. Aunque ya iban un poco ‘puestos’ cuando se perpetró el robo y la",{"id":261,"tipo":35,"slug":262,"title":263,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":264,"readingTimeMinutes":52,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"4a47d411-216b-4f34-8f63-342611f18f2a","mutaciones","Mutaciones","¿Está nuestro mundo mutando del *mirar* al *ver*? Una de las voces que me habitan dice que no me haga demasiadas ilusiones. Al mismo tiempo, otra —más sosegada—, me asegura que la probabilidad de que esto ocurra es totalmente fidedigna. No se inquieten. No es esquizofrenia. Si prestan la suficiente atención, comprobarán que esas voces nos habitan a todos. Son los distintos yoes que nos conforman deseando tomar las riendas a lo largo y ancho de nuestra existencia en cada momento y lugar. Cuando",{"id":266,"tipo":16,"slug":267,"title":268,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":269,"readingTimeMinutes":22,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":23},"3c9b6bee-67ef-4ba2-8acc-25b61967744d","el-ultimo-verano","El Último Verano","Fue doblando el periódico sin prisas, sabía que tenía tiempo suficiente. En el horizonte pequeños puntos eran visibles, aparecían y desaparecían bajo el agua El sol dejaba su estela rojiza por las nubes. Soplaba leve la brisa de un verano que parecía despedirse, aunque lo hiciera con una sonrisa socarrona, como diciendo para sí, — la próxima vez ya veréis—. La playa hacía días que se había vaciado y las gaviotas se reunían en la arena, asustadas por el bullir del mar. Ahora los delfines eran",{"id":271,"tipo":6,"slug":272,"title":273,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":274,"readingTimeMinutes":275,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":13},"31846d23-9a35-40e2-adc8-868327086a19","tercera-persona","Tercera persona","Alberto ha quedado con un amigo en el parque para ir al Rectorado, un edificio neomudéjar que en su día fue Casa de Correos y Telégrafos y del que yo mismo hice uso en mi juventud en numerosas ocasiones. Ahora es un lugar totalmente transformado en sus interiores y frecuentado por universitarios para asuntos administrativos, entre otras cosas. Quieren recabar información para el próximo curso académico. Se han citado en la glorieta donde se encuentra el monumento al *Fiestero*, un espacio",9,{"id":277,"tipo":6,"slug":278,"title":279,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":280,"readingTimeMinutes":22,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":13},"57fe4fd0-1ced-4ec3-bb98-d60b47718159","percheles","Percheles","Recuerdo los veranos de entonces como largos y bochornosos, y los polos de fresa helados hechos de forma artesanal por la familia de la casa de enfrente a la nuestra. También elaboraban un helado cremoso con sabor a vainilla para poner sobre un cono de barquillo, que después vendían por el barrio con el carrito fabricado con dos ruedas de bicicleta. Era tiempo de pobreza y cada cual se las ingeniaba para salir adelante, pero lo que nos ofrecían en la calle era siempre de la mejor calidad y",{"id":282,"tipo":16,"slug":283,"title":284,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":285,"readingTimeMinutes":22,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":23},"4a30878c-af33-445c-8494-06aa5f66b1ac","empezar-por-los-pies","Empezar por los Pies","Estás como una cabra, le decía; a lo que ella respondía siempre señalando sus pechos y entre carcajadas: sí, pero una cabra payoya. Era decir esa palabra, era el gesto desafiante de Inés, o puede que su risa, el caso es que el corazón de Pedro, como si de una perinola se tratara se ponía a mil. Esta noche te quitaré los calcetines, continúaba él bajito, apoyando los codos en la mesa; y la pasión era ya una lluvia de estrellas entre mirada y mirada, un charquito de cielo sobre el mantel, un",{"id":287,"tipo":35,"slug":288,"title":289,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":290,"readingTimeMinutes":52,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"5a48f1f1-8fde-4356-ac71-f2148ed4bff9","puentes","Puentes","Son incontables las veces que se nos ha dicho que el Arte es el puente que une nuestro mundo humano con la trascendencia. Pero nadie hasta ahora ha desentrañado el significado o contenido de tan elevado axioma, sagrado para algunos, denostado por otros. Hay en nuestra historia humana seres que se aferraron a la visión de esa dimensión tan apremiante como escurridiza y que los demás etiquetaron de locura, porque no entendieron el rechazo a la importancia de sí mismo; o a la del oro que el mundo",{"id":292,"tipo":16,"slug":293,"title":294,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":295,"readingTimeMinutes":22,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":23},"32ef8014-1603-4062-bac4-8789353eee3c","improvisacion","Improvisación","Eres la mejor cocinera, se decía. No en vano hacían cola en su chiringuito, que todos los años abría para la celebración del solsticio. En su último viaje encontró un recetario antiguo. De entre todos, había un plato que seguro haría las delicias de sus parroquianos: Cachopo malagueño. Sintió nostalgia de algas al leer la receta del lugar al que tanto le gustaba ir: Rincón de la Victoria. 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Generalmente viste de modo sencillo y práctico: vaqueros y camiseta sin",12,{"id":303,"tipo":35,"slug":304,"title":305,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":306,"readingTimeMinutes":52,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"25250519-2c21-4169-b3fa-a282919a8514","silencio-se-canta-una-nana","Silencio. Se canta una Nana","Un susurro materno dirigido al morador de su vientre que aguarda el instante de pertenecer al mundo. Se canta una nana para alejar el temor a la hostilidad de la dimensión a la que se acerca. No al mundo-planeta, que el sol caldea como una recachita placentera en la incomprensible y gélida vastedad del cosmos. Se canta una nana como una bendición protectora ante lo que está por venir, esa otra frialdad que ofrece la condición humana cuando abraza la ignorancia y sus intolerancias. La nana es",{"id":308,"tipo":35,"slug":309,"title":310,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":311,"readingTimeMinutes":52,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"e8014802-dd72-4dd7-8b7d-09ed440330fc","soy","Soy","Soy. Me sé de un mundo de sombras revestidas de carne, de gestos, de sonrisas que cautivan o de lágrimas que estremecen... que por un instante brevísimo, me muestran el poderoso atributo de la existencia: el ser, el soy, sin más dios que la consciencia; sin más verdad que la instantánea visión de pertenencia a una partitura no escrita, con sonido propio; una nota singular que armoniza con otras notas: la incomprensible singularidad de la Música —con mayúscula—, porque es la amalgama que une",{"id":313,"tipo":6,"slug":314,"title":315,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":316,"readingTimeMinutes":317,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":13},"ceb8f6b6-9e8b-4094-8b10-48219878f8d1","un-traje-para-tomas","Un traje para Tomás","Tomás ya no acostumbra, desde hace algún tiempo, a empezar el día con buen talante. Se despierta mascullando palabras ininteligibles hacia sus adentros, como si sus dientes fueran los barrotes de una celda que impiden salir las palabras convictas. Mejor así. Escuchar sus exabruptos a tan temprana hora no debe ser bueno para el espíritu de nadie, ni siquiera para el suyo propio. Además, desde que leyó la columna de aquel profesor insólito, de filosofía con pretensiones de espiritualidad",35,{"id":319,"tipo":16,"slug":320,"title":321,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":322,"readingTimeMinutes":22,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":23},"4d912854-8521-4419-9e02-4545158d4e3a","jardines-por-conocer","Jardines por Conocer","Mi padre me contaba que mi madre pertenecía a ese tipo de personas que no encuentran su lugar en el mundo, esas tristes almas errantes abducidas por un jardín encantado, un lugar que ellas sólo creen conocer. Yo era apenas un jovenzuelo cuando se fue tras su sueño una noche de tormentas y pastillas. En un sobre me dejó su adiós y su regalo, un colgante con una enigmática inscripción: Abraxas. Dios que une la vida con la muerte. El todo. Siempre lo llevo puesto. Aquí sigue conmigo, en Torre de",{"id":324,"tipo":35,"slug":325,"title":326,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":327,"readingTimeMinutes":52,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"9cd3150c-d044-4c49-9a34-47433c70d248","todos-los-caminos","Todos los caminos","Todos los caminos conducen a las estrellas; nuestra Ítaca, la de todos. Lo de Roma, además de anacrónico, ya es mera ósmosis. Cuando me asomo cada noche a contemplar el cielo, compruebo que las estrellas siguen ahí, las principales y más luminosas. Las demás hace tiempo que su luz ha sido engullida por la iluminación urbana; los cielos abundantes en estrellas sólo las veo en el cine, y con cierta sospecha de manipulación digital. Andar por las estrellas es lo mío, desde hace mucho, mucho",{"id":329,"tipo":16,"slug":330,"title":331,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":332,"readingTimeMinutes":22,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":23},"45a91777-f1d6-4532-a4f6-f0511e794fa1","la-amiga-invisible","La Amiga Invisible","Estaba sentado en la terracita de Rincón de la Victoria en la que todas las tardes quedaba con Sofía, su amiga invisible. Iba por la segunda cerveza cuando a lo lejos vio a Julia, una compañera de trabajo. La sola idea de que Julia lo abordara, o peor aún, se sentara con él, fue más que suficiente para que en su organismo se desatara la reacción ya conocida y su cabeza empezara a zumbarle, así que pagó rápido y se dirigió a la farmacia donde creyó que el tensiómetro saldría disparado cual",{"id":334,"tipo":6,"slug":335,"title":336,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":337,"readingTimeMinutes":46,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":13},"cd265603-12c2-4d6b-8c07-9b2c9f014e46","una-bala-frustrada","Una bala frustrada","Lope se levantó tarde esa mañana. Era lunes, y una indisposición imprevista le proporcionó el día libre. Se costeaba los estudios de Filosofía con empleos temporales y de lo más diversos. Hacía dos meses que había conseguido un puesto en un almacén mayorista de productos agrícolas, como clasificador de frutas y hortalizas para la exportación. Había que mover las manos con rapidez y precisión: tamaño extra, a la izquierda; tamaño grande, a la derecha; tamaño medio, detrás. Sus ojos se habituaron",{"id":339,"tipo":6,"slug":340,"title":341,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":342,"readingTimeMinutes":301,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":13},"ae5d1cdb-11ac-4756-8ad2-da94d253a2ce","una-historia-de-tren","Una historia de tren","A medida que el taxi se acerca a la estación, crece en mí la excitación ante lo inminente del viaje. Muchos años atrás, en una ocasión en que tuve que tomar el Talgo hacia Málaga, caí en la cuenta de que no me subía a un tren desde hacía mucho, mucho tiempo. Tanto, que podría afirmar no reconocer la evolución de la locomotora de vapor a la diésel. Desde muy joven, el automóvil me llevaba a todas partes, no importaba cuán lejos estuviera el destino. Cuando se es joven, el desprecio al cansancio",{"id":344,"tipo":16,"slug":345,"title":346,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":347,"readingTimeMinutes":22,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":23},"707c419e-63df-481d-bc41-af67751f1eb8","la-bailarina","La Bailarina","Se levanta el telón. Apareces encerrada en una nebulosa blanca y brillante. Malla y piel a la vez. Desde tus minúsculos pies hasta tu cabeza, las estrellas danzan y se deslizan contigo en elípticas y espirales. Se agarran con sus destellos a tu ingrávido cuerpo y juegan recreando constelaciones. Yo juego a reconocerlas. Justo ahora, Casiopea puso su broche en tus senos pequeños y lejanos, dos puntos celestes inalcanzables para los que estamos a este lado del universo. El Cisne vuela sobre tu",{"id":349,"tipo":35,"slug":350,"title":351,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":352,"readingTimeMinutes":39,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"196fdacd-c4d9-4b1a-a38e-1c39ef18b0c7","el-regreso","El regreso","Dijo una vez un sabio: Todo lo que se va, regresa. Este hombre debía ser de Australia, por lo del bumerán. Entre pinceladas poéticas, filosóficas y de malestar general, reflexiono acerca de este asunto con la débil esperanza de entenderlo. Me sale al paso el poeta, cuyas palabras ya son eco en la eternidad, recordándome que nunca volveré a pisar la senda que transité, y que mi estela en la mar, otros la ocuparán. Las orcas están un poco hartas de esto y embisten embarcaciones. El regreso. Para",{"id":354,"tipo":35,"slug":355,"title":356,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":357,"readingTimeMinutes":52,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"aefaf086-c139-4cc9-91a5-872e8cfd6fbc","violeta","Violeta","Lleva en su nombre la flor y el vino. Y en la flor, el color que representa a las mujeres creadoras. Alberga en el alma la poética rural del pueblo oprimido que simultanea el amor y la alegría, y el desahucio prematuro por haber nacido en tierras de generosa riqueza natural, nativa, otorgada; y eternamente saqueada. Canta a la vida, al ser humano, al dolor, a la rabia, la que desnuda en sus versos, haciendo que convivan con la alegría sin que se olviden de la maldad que los ultraja, dando",{"id":359,"tipo":16,"slug":360,"title":361,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":362,"readingTimeMinutes":22,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":23},"ac67b075-43b6-4dc2-876b-993dd46748b6","la-cita","La Cita","Lo vi aparecer de lejos. El muy botarate llevaba una chaqueta amarilla. Sentí que la incertidumbre me comprimía el estómago; subí al tren turístico y me quité el pañuelo, la prenda de reconocimiento concertada. Para mi sorpresa, en el tren viajaba una chica con un vestido amarillo a la que “mi cita”, saludó con un guiño y, ocupando asiento a su lado, emprendió una perorata sin fin. Exaltado, comenzó a enredarse en sus propias palabras, su pasión, decía, era la mecánica cuántica. La chica debía",{"id":364,"tipo":6,"slug":365,"title":366,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":367,"readingTimeMinutes":12,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":13},"50f68b28-e3d7-46d2-b93e-ebb789120428","una-manana-en-la-granja-sobre-la-empatia","Una mañana en la granja (Sobre la empatía)","Es media mañana. Luce un sol espléndido. Hace ya un par de horas que Leonor —la granjera— ha esparcido unos buenos puñados de maíz por la tierra. Lo hace cada mañana poco después del amanecer, cuando abre la puerta del gallinero y las gallinas salen corriendo, felices, en busca del desayuno. Les pone agua limpia en los bebederos y esparce abundantes hojas verdes y frescas de lechuga. Esto les encanta. La granjera se marcha a sus tareas y deja a las gallinas disfrutando mientras llenan el buche.",{"id":369,"tipo":16,"slug":370,"title":371,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":372,"readingTimeMinutes":22,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":23},"e6cfe90a-ee03-45e8-b0db-f25195ea027b","la-doble","La Doble","Cuando le regaló el disco había llegado con un rebujito de más. Marta se extrañó, aunque cuando vio la portada, supo que era una más de sus bromitas. Desde que le comentara haber visto a una mujer muy parecida a ella, Luis la mortificaba diciéndole que tenía el síndrome del doble. Un año de burlas. Hasta hoy, que volvió a casa antes de lo previsto. Y la vio, no exactamente idéntica, pero en su casa y con su marido. Ahora, sobre las baldosas se enfriaban los cuerpos. Se dirigió entonces al de",{"id":374,"tipo":35,"slug":375,"title":376,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":377,"readingTimeMinutes":39,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"cf15d76a-1271-42fa-bb60-2f0242e065f0","algoritmos-sigilosos","Algoritmos sigilosos","Cuando contemplo una partitura, aparece en mi mente una imagen análoga: Un tendido de cables eléctricos repleto de pajarillos descansando del vuelo. Imagino una idea sonora revoloteando en el pensamiento del músico antes de materializarla sobre las *cuerdas* del pentagrama, como un tendedero que se airea al sol, como fórmulas de armonía que, enlazadas con maestría, nos quieren sugerir anhelos románticos, la contemplación de la naturaleza, tormentas con naufragios o un viaje solitario por el",{"id":379,"tipo":6,"slug":380,"title":381,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":382,"readingTimeMinutes":383,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":13},"406e54a9-64da-4644-805d-f59a8ab8dd03","vision-global","Visión Global","La visión global, según aquel extraño que conocí una mañana en la terraza del Café Central de la calle del Marqués de Larios, era semejante al resultado final de la elaboración de un gazpacho. Si te quedabas corto o te excedías en el uso de alguno de sus ingredientes cualquier pócima de la farmacopea resultaría más grata que el mejunje obtenido. En cambio, si se conseguía la mezcla exacta de los mismos, le era permitido al paladar gozar de una experiencia única, una cabalgata de exóticos",41,{"id":385,"tipo":6,"slug":386,"title":387,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":29,"readingTimeMinutes":22,"year":-1,"pdfUrl":388,"imageUrl":389,"editorialUrl":-1,"coleccion":13},"0ed55af9-bd82-4090-8d2e-c17c22ae872c","la-santa","La Santa","https:\u002F\u002Fdvogoetzeafchquiswmb.supabase.co\u002Fstorage\u002Fv1\u002Fobject\u002Fpublic\u002FPROSA\u002Femilia\u002FRELATOS\u002Fla-santa.pdf","https:\u002F\u002Fdvogoetzeafchquiswmb.supabase.co\u002Fstorage\u002Fv1\u002Fobject\u002Fpublic\u002FPROSA\u002Femilia\u002FRELATOS\u002Fla-santa.jpg",{"id":391,"tipo":35,"slug":392,"title":393,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":394,"readingTimeMinutes":52,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"2fad46f9-b1ff-411b-b3f4-8a05a0e4b5c4","como-el-musguito-en-la-piedra","Como el musguito en la piedra","Crece en el planeta la ignominia con infames augurios de oscuridad, como enredadera parásita en la hermosura del bosque. Se me hace cuesta arriba hablar de belleza; duele subir los peldaños que llevan al mirador donde el paisaje se muestra inspirador. Aún quedan visiones de esta índole que restañan las heridas que dejan las imágenes que nos muestran cada día, como si el mundo ya no pudiera ser otra cosa. Nuestras islas. Reductos donde suena la música balsámica; donde la poesía conserva el valor",{"id":396,"tipo":16,"slug":397,"title":398,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":399,"readingTimeMinutes":22,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":23},"759fedcc-3228-4d80-bf1a-d5337aa1d823","la-llamada","La Llamada","Como si una mano invisible tirara de ella, Luisa se sumergía una y otra vez en el mismo punto, frente a la costa de Rincón de la Victoria. Ese lugar ejercía una influencia sobre ella a la que no se resistía verano tras verano. Había llegado a la conclusión de que una transformación radical se estaba produciendo allí abajo, donde el fondo marino simulaba catedrales subterráneas invisibles para analizar con esteoroscopio climático, ahora se abrían resquicios en los que algo relampagueaba. Cual",{"id":401,"tipo":16,"slug":402,"title":403,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":404,"readingTimeMinutes":22,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":23},"6c749869-ee0d-420e-88c4-82e07c4d654f","la-lubina","La Lubina","Mi vida la cambió una lubina. Sí, una simple lubina, la que quedaba sobre el mostrador después de una hora de espera. Fui a limpiarla cuando el cuchillo tropezó con algo. Sin dar crédito vi un pequeño cilindro metálico en su estómago. Lo enjuague, desenrosqué el cierre y extraje un minúsculo rollo de papel. Tenía anotado un número de cuenta y una clave. Pensé que era la broma o pasatiempo de alguien que se aburría mucho. Pero, ¿y si no? Nada perdía con investigar un poco. Así que dejé los",{"id":406,"tipo":35,"slug":407,"title":408,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":409,"readingTimeMinutes":22,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"44eeb0c5-bfa4-4552-8a97-b40b0762110e","cuanta-fragilidad","Cuánta fragilidad","Creo muy sinceramente que este apagón con apariencia distópica es un aviso para navegantes; otro más. Otra vuelta de tuerca en nuestra dependencia de la energía, una dimensión con sus dos caras: una, la luminosa, la del progreso confortable, la de ¡viva la vida!; la otra, la del ancestral miedo a la oscuridad y la necesidad de papel higiénico, aunque no haya agua; sin olvidar la optimista y siempreviva palabra de que el fin del problema nos hará mejores (?) Ayer nos quedamos sin música y me",{"id":411,"tipo":6,"slug":412,"title":413,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":29,"readingTimeMinutes":22,"year":-1,"pdfUrl":414,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":13},"755d9329-67e6-4643-8004-f5abd508e38f","araceli","Araceli","https:\u002F\u002Fdvogoetzeafchquiswmb.supabase.co\u002Fstorage\u002Fv1\u002Fobject\u002Fpublic\u002FPROSA\u002Femilia\u002FRELATOS\u002Faraceli.pdf",{"id":416,"tipo":16,"slug":417,"title":418,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":419,"readingTimeMinutes":22,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":23},"237080e6-8e68-4280-aeb7-7b6d53d1a9cf","la-mesita-de-noche","La Mesita de Noche","El cielo se había vuelto completamente negro a las cinco de la tarde. Mi apartamento cobró un aspecto siniestro. Me invadió la aprensión y me di cuenta de que Linda hacía rato que no ronroneaba entre mis zapatillas. La llamé con urgencia, en aquel momento necesitaba de su contacto. Sentí que la oscuridad avanzaba y que traía con ella un aire gélido y fantasmal. Nervioso, encendí la luz y puse la radio. Tenía que escuchar otra voz que no fuera la que tronaba en mi cabeza. Volví a llamar sin que",{"id":421,"tipo":6,"slug":422,"title":423,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":29,"readingTimeMinutes":22,"year":-1,"pdfUrl":424,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":13},"e91b8c50-0cdb-442b-9037-9daf953598fa","las-tres-gracias","Las tres Gracias","https:\u002F\u002Fdvogoetzeafchquiswmb.supabase.co\u002Fstorage\u002Fv1\u002Fobject\u002Fpublic\u002FPROSA\u002Femilia\u002FRELATOS\u002Flas-tres-gracias.pdf",{"id":426,"tipo":35,"slug":427,"title":428,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":429,"readingTimeMinutes":52,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"b45a43fa-06f8-4b98-8a5a-225be92ff8d6","invisibles","Invisibles","Me removió la memoria *El chatarrero*, el reciente relato que nos brindó Francisco Gálvez. Y a esos seres imperceptibles hay que nombrarlos para que no se desvanezcan en el feroz olvido. También tengo seres invisibles en mi haber; tanto rato en el planeta da tiempo a muchas vicisitudes; demasiadas de esta índole. Seres invisibles en tiempo y lugar: tiempo que se nos concede para conocer; lugar en el que estos seres son despreciados, ignorados, y, por razones que aún no sé dilucidar, nos toca ser",{"id":431,"tipo":16,"slug":432,"title":433,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":434,"readingTimeMinutes":22,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":23},"41204074-1de1-4540-b9c0-d2c6c5f1d7af","la-sombra","La Sombra","Rápida, como esquivando disparos perdidos de un maligno francotirador invisible, manejaba la linterna en la oscuridad. La casona destartalada; el pomo de la puerta recomido por el óxido, el silencio envolviéndolo todo en aquel lauto edificio que, en otros tiempos, albergaría a familias de renombre. Y allí estaba ella, sola y muerta de miedo entre aquellas ruinas. Todo por una estúpida apuesta. Pensó en sus amigas, en el paseo marítimo del Rincón de la Victoria, bromeando y haciendo el tonto con",{"id":436,"tipo":6,"slug":437,"title":438,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":29,"readingTimeMinutes":22,"year":-1,"pdfUrl":439,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":13},"93d75889-e6f7-4000-8d7f-949526738c6f","el-diluvio","El diluvio","https:\u002F\u002Fdvogoetzeafchquiswmb.supabase.co\u002Fstorage\u002Fv1\u002Fobject\u002Fpublic\u002FPROSA\u002Femilia\u002FRELATOS\u002Fel-diluvio.pdf",{"id":441,"tipo":35,"slug":442,"title":443,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":444,"readingTimeMinutes":52,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"684d75b2-d1b6-4e3f-b459-a72fb115df91","ojos-para-ver-la-musica","Ojos para ver la música","Llamas serenas en el hogar templando la quietud de una tarde de enero. Lanzas incandescentes en pos de las alturas, inútilmente, al son de un adagio de Rachmaninoff, concedido a un oyente en la radio, que cuenta cómo esta música la sintió como un portal que se le abría a una nueva dimensión; y que entonces provocó el empañamiento de sus ojos. Desconozco qué estarían mirando en ese momento; de seguro sería algún ensueño de los que sólo se vislumbran en los recodos del alma. La Ciencia invoca al",{"id":446,"tipo":35,"slug":447,"title":448,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":449,"readingTimeMinutes":52,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"40826e96-5c31-4f53-b643-75d81995ff6c","puerto-de-lagrimas","Puerto de lágrimas","En 1996, el grupo de rock sinfónico Camel, compuso *Harbour of tears* (algunos lo traducen como *El puerto del llanto)*. Andrew Latimer, músico multiinstrumentista, compositor y vocalista del grupo, tras la muerte de su padre, comienza a investigar su ascendencia familiar y es así cómo descubre sus orígenes irlandeses. No sólo esto. Sus antepasados pertenecen a esas decenas de miles de trabajadores migrantes que se exiliaron en Estados Unidos huyendo de la hambruna que diezmó al país en la década",{"id":451,"tipo":6,"slug":452,"title":453,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":29,"readingTimeMinutes":22,"year":-1,"pdfUrl":454,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":13},"c8b927da-a0bd-4d63-bc6e-7e2f2b00483d","pueblo-blanco","Pueblo Blanco","https:\u002F\u002Fdvogoetzeafchquiswmb.supabase.co\u002Fstorage\u002Fv1\u002Fobject\u002Fpublic\u002FPROSA\u002Femilia\u002FRELATOS\u002Fpueblo-blanco.pdf",{"id":456,"tipo":16,"slug":457,"title":458,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":459,"readingTimeMinutes":22,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":23},"7e3c90f7-ffa5-45ab-b52e-2f7821db6d18","el-galeote","El Galeote","Jadeante, tumbose a la sombra del saliente rocoso. La larga travesía no había hecho más que agudizar su aspecto vulpino; su mirada infeliz y artera no encontraba lugar ni acomodo donde posarse. Su garganta era un pastizal arrasado y seco. Diera mi vida por un poco de agua dulce — pensó — y una sonrisa amarga devolviole el instante en el que fuera arrojado de la galera; cuando la caída de sol tornose raro atardecer, como gran hematoma color berenjena y la boca negra, abierta del mar, acabase",{"id":461,"tipo":6,"slug":462,"title":463,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":29,"readingTimeMinutes":22,"year":-1,"pdfUrl":464,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":13},"5053245f-f6d2-4b0a-acde-00013515f667","sigrid","Sigrid","https:\u002F\u002Fdvogoetzeafchquiswmb.supabase.co\u002Fstorage\u002Fv1\u002Fobject\u002Fpublic\u002FPROSA\u002Femilia\u002FRELATOS\u002Fsigrid.pdf",{"id":466,"tipo":35,"slug":467,"title":468,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":469,"readingTimeMinutes":52,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"6d34bd87-50ac-4889-a563-163763c47b0a","la-belleza-frente-al-poder","La belleza frente al poder","En una entrevista reciente, el cantautor asturiano Víctor Manuel concluía con esta reflexión: “La mejor música es la brasileña. Lo tiene todo”. Suscribo cada una de sus palabras. Si hay alguien que padezca insomnio o se levante muy temprano, recomiendo que encienda la radio a las cinco de la madrugada y se deje acariciar por el programa *Trópico utópico,* en Radio 3. Escuchar lo mejor de los cálidos ritmos caribeños y de los dulces sonidos de la música brasileña en el silencio de esa hora, de",{"id":471,"tipo":16,"slug":472,"title":473,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":474,"readingTimeMinutes":22,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":23},"64c7db36-0225-46f1-a0f6-51065e3d87e8","otros-futuros","Otros Futuros","Salir a buscar un fármaco puede cambiarte la vida. Me había propuesto descansar durante todo el fin de semana antes de volar hacia ese país frío y lejano en el que, por fin, tenía trabajo. Pero… una propone y la vida dispone. El domingo desperté con una jaqueca fortísima, así que salí dispuesta a recorrer el pueblo hasta encontrar la farmacia de guardia. De camino, comencé a sentir una música enigmática de una chirimía lejana que, al punto, asocié al cuento infantil. La seguí hasta la Plaza",{"id":476,"tipo":35,"slug":477,"title":478,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":479,"readingTimeMinutes":52,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"d5525991-c4ec-48e8-9bcb-d0c945129a3b","los-azules-del-ocaso","Los azules del ocaso","Mientras que de este lado nos ocupamos en engarzar palabras ataviadas de belleza, claridad y toda la libertad a nuestro alcance, del otro lado, algunos, creo que muchos, han optado por esconderse en cavernas donde gastan su tiempo valioso en porfiar con sus sombras, provocadas por la escasa luz que entra desde fuera. Y es que está atardeciendo (de hacerse tarde para las importantes decisiones). Se hace preciso convocar la incuestionable influencia benefactora de los azules que suceden en el",{"id":481,"tipo":16,"slug":482,"title":483,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":484,"readingTimeMinutes":22,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":23},"c4e501b1-ea6f-47fd-b9da-e27025726454","pequenos-gestos","Pequeños Gestos","Cucharilla en mano, daba vueltas al café. La maniobra del churrero le había traído al presente su trabajo en la fábrica, donde había contribuido al proceso de extrusión por el que se habían creado millones de bolsas como esa que el aire arrastraba calle abajo. Justo a su lado, alguien llamaba zonzo a un joven que, libreta en mano y, sin cortarse un pelo, recitaba un poema. Le llegó el eco de los versos finales: Donde se juntan ambas amuras, lucía imponente Noctiluca. Sonrió el personaje para",{"id":486,"tipo":35,"slug":487,"title":488,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":489,"readingTimeMinutes":52,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"78fa1ab9-105d-44fa-967b-9bd6619217ba","estrella-de-la-manana","Estrella de la mañana","El lucero, en el alba, es un faro al que no se mira de forma adecuada. En ocasiones hasta se nos antoja una anomalía en el cielo, como si ese no fuera su lugar, como una esfera de luz solitaria que anduviera perdida en el espacio y se aproximara a nuestro planeta necesitando compañía. También llamada Venus, su nombre planetario, ha sido objeto de leyendas, historias de carácter sagrado, cuentos, músicas y canciones... En uno de esos cuentos, *Los sueños del sapo,* nos dice Javier Villafañe,",{"id":491,"tipo":16,"slug":492,"title":493,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":494,"readingTimeMinutes":22,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":23},"5dbe08f2-f6e6-419f-bd09-e9fb1b6eae53","pinturas-imposibles","Pinturas Imposibles","La vida nunca está escrita. Era la frase que Pedro repetía mientras embalaba el cuadro *Peces voladores escalando montañas con las vieiras rinconeras.* Así lo tituló su madre, cuando habiéndolo terminado y firmado con la P de Patricia, se lo dio al hijo para que lo expusiera junto a los otros, en las paredes del bar. Caía una llovizna suave y Pedro colocó el felpudo en la entrada, su local era el paradigma de la pulcritud. Esa mañana tuvo un cliente especial. Un señor que miraba el cuadro con",{"id":496,"tipo":35,"slug":497,"title":498,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":499,"readingTimeMinutes":52,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"746ad075-ec9d-485a-bb99-06cb6e288027","larga-vida-a-la-musica","Larga vida a la música","Desconfinen por un momento la imaginación. Concédanse unos instantes de libertad total; es gratis. Imaginen que una magnífica orquesta sinfónica se traslada a los confines de nuestro universo conocido e interpreta, por ejemplo, la Novena Sinfonía de Beethoven. De acuerdo con lo establecido por la Cosmología actual, ese *lugar* estaría —con respecto a nosotros— a una distancia de 13.800 millones de años-luz. Una distancia de vértigo capaz de sofocar el hipo más persistente. Ese sonido viajaría",{"id":501,"tipo":16,"slug":502,"title":503,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":504,"readingTimeMinutes":22,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":23},"5ef82d8a-8554-44b3-ae48-85a8dd4a5b52","piquito-de-oro","Piquito de Oro","De joven, su madre le llamaba “piquito de oro”. Yo no he conocido a nadie así; que fuera capaz de hablar hasta el agotamiento con un discurso completamente vacío. Sólo él, Paco Castellón, el copiota de clase, el hijo de la mujer que siempre había sido como un hada benefactora para mí. ¡Ay, Carmela!, que voluntad la tuya, trabajando como una mula para darle estudios, para que fuera alguien. Recuerdo el día que llegó a dejar dormida a media clase, profesor incluido, con su discurso sobre Derecho",{"id":506,"tipo":16,"slug":507,"title":508,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":509,"readingTimeMinutes":22,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":23},"fec2c7b7-dbec-4cbc-9905-a7c55433e1ff","presunto-homicida","Presunto Homicida","En la acera se agolpaban los curiosos. Tenían la mirada baja; como si, conociendo a la víctima, se reprocharan no haber evitado aquel desastre. El personal de la ambulancia cubría el cuerpo de la mujer que, por su posición, debió caer desde una terraza contigua a la mía. Yo lo presenciaba todo como a través de un velo turbio. Me quité las lágrimas de un manotazo. Entonces sentí el olor de mi propia sangre. Me giré. Allí estaba él, todavía empuñando el arma. Su mirada sólo reflejaba puro terror",{"id":511,"tipo":35,"slug":512,"title":513,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":514,"readingTimeMinutes":52,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"5f08a898-c8bb-4c89-94c8-ebf2ebd33c45","odisea-hacia-lo-sagrado","Odisea hacia lo sagrado","Recientemente escuché a alguien decir que, cuando el pensamiento alcanza los bordes del universo y ya no hay posibilidad de continuar la búsqueda de su comprensión, es porque está en los límites de lo sagrado; y si resulta imposible entender el cosmos, a la dimensión de lo sagrado bien se puede intentar acceder (creo en esa posibilidad) a través de la música; de ciertas músicas. Un grupo musical portugués surgido en Lisboa en 1985, *Madredeus,* sugieren con su música esa exploración espacial en",{"id":516,"tipo":16,"slug":517,"title":518,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":519,"readingTimeMinutes":22,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":23},"6366b66f-15f5-4dbe-83c3-2584d53cd508","procesionaria","Procesionaria","El martes por la mañana se despertó con esa pelusilla algodonosa entre los dedos. No le dio importancia. Todavía con el último sueño entre las cejas, se metió en la ducha. Una masa de piel y cabellos quedó saturando el desagüe. Ya en el trabajo las miradas esquivas, los estornudos y el sarpullido de los compañeros debieron alertarla, se decía ahora, que llevaba tres días metida en casa, viendo cómo a su alrededor muebles y objetos se iban impregnando de un velo blanco y viscoso. Era sábado por",{"id":521,"tipo":35,"slug":522,"title":523,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":524,"readingTimeMinutes":52,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"7594c901-f3d3-4e7b-8b3c-6155b7ca9a52","el-sueno-de-un-gigante","El sueño de un gigante","El tiempo. Nuestro tiempo humano medido por el reloj y el calendario. Tiempo confinado y planetario con el que fragmentamos y etiquetamos de forma organizada la vida, la historia, y hasta el futuro más o menos inmediato: Todo lo sometemos al control del tiempo como si no hubiera un mañana, y se suele exclamar: “No tengo tiempo”. “Me falta tiempo”. “Se me acaba el tiempo”. Como si el tiempo fuera una suerte de divisa que nos impide llegar a final de mes (otro fragmento de tiempo). En la música",{"id":526,"tipo":35,"slug":527,"title":528,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":529,"readingTimeMinutes":52,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"87648751-d7b9-43bc-a813-688bf997db26","abril-para-leer-abril-para-contar","Abril para Leer, Abril para Contar","Abro abril, cual delicado abanico, despacio, y ya en sus primeras varillas asoma el Día Internacional del Libro Infantil y Juvenil. Me detengo ahí, y recuerdo los parques infantiles clausurados, los colegios vacíos, las calles desoladas de los primeros meses de confinamiento de hace dos años. Recuerdo que lo que más me entristecía era la ausencia de niños en las calles; porque los niños son la alegría, llevan consigo la esperanza colectiva de la humanidad: las semillas del futuro. Me detengo",{"id":531,"tipo":16,"slug":532,"title":533,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":534,"readingTimeMinutes":22,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":23},"91b774d8-dcbe-43cd-9bc3-683b7b2a64ea","puerta-cerrada","Puerta Cerrada","Dicen que en boca cerrada no entran moscas y que si una puerta se cierra otra se abre. Yo nunca supe estar callado, así me ha ido. En cuanto a las puertas, pocas quedan que puedan abrírseme. Soy consciente y no me preocupa, más bien me preparo para el momento, sin prisas, pero sin pausa. Lo haré a mi estilo y que los demás, si quieren saber, vayan a Salamanca. Ya tengo una edad en la que lo que no duele, aprieta; y en la que los gozos son sólo sombras. La última puerta seré yo quien la cierre.",{"id":536,"tipo":35,"slug":537,"title":538,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":539,"readingTimeMinutes":52,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"cfa0204c-ba5a-4606-a093-853643583fae","almachar-la-luz-de-los-libros","Almáchar: la Luz de los Libros","Hay pueblos pequeños, pueblos blancos, dorados por la luz oblicua de sus moscateles. Luz arracimada en sus laderas escarpadas. Dulzura en la boca y alegría para el espíritu cuando la uva se transforma en vino: El regalo mitológico de Dionisio uncido a la tierra y celebrado cada verano. Pueblos pequeños, crecidos de pronto a los ojos de los lectores cuando a ese regalo se une otro que, si de alegría y placeres para el espíritu hablamos, no se queda corto: La biblioteca de Almáchar es una de las",{"id":541,"tipo":16,"slug":542,"title":543,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":544,"readingTimeMinutes":39,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":23},"a8eae2e6-1dbd-413f-a4ab-79b4e1224e5a","renacer","Renacer","Con la lupa en la mano se sentó a esperar. Las juntas entre las losas estaban cambiando de color. Primero fue un gris ceniciento, después un azulado pálido, para, a los pocos minutos tornar en verde, un verde musgo bien visible. Se tumbó en el suelo para ver de cerca aquella extraña transformación. Podía oír el minúsculo movimiento de las falsas raicillas ganando espacio, podía sentir cómo latía la vida, densa y apretada abriéndose paso bajo el suelo, cuarteando el gres metódica y tenazmente.",{"id":546,"tipo":16,"slug":547,"title":548,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":549,"readingTimeMinutes":22,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":23},"64b5e7f9-d266-4d07-b53f-4426c2ddaa91","sin-fondos","Sin Fondos","Cuando todo va mal, solo cabe esperar lo peor. Ese había sido su lema preferido y foco de la controversia que mantenía con Carlos, hasta que la vida vino a darle la razón la mañana en que, citada con el director de su banco, un cierto remusgo se anticipó a la noticia. Temblaron las flores del jarrón sobrevenidas por una especie de ataxia vegetal cuando, ya en casa, revolvió cielo y tierra buscando no sabía bien qué. Al fin, encontró la fotografía que se hicieron unos meses atrás en los jardines",{"id":551,"tipo":35,"slug":552,"title":553,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":554,"readingTimeMinutes":52,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"b1350adc-60ba-4ecd-99d3-e95041786634","amor-y-amistad","Amor y Amistad","Amor y amistad son palabras que usamos casi a diario y en las que pensamos muchísimo más, aunque los conceptos que encierran no sean iguales para todos. Eso tienen las palabras, el lenguaje, que pese a estar normalizado en una lengua común, se presta a múltiples interpretaciones. Hay una preciosa canción de Serrat que estrofa a estrofa, va desentrañando el significado de la palabra amigo, para en la última completar: *Decir amigo\u002F se me figura que\u002F decir amigo\u002F es decir ternura\u002F Dios y mi canto\u002F*",{"id":556,"tipo":35,"slug":557,"title":558,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":559,"readingTimeMinutes":52,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"369102ca-e3be-4894-b7b7-909bed39793b","angelitos","Angelitos","Arquitectos y obreros de construcciones efímeras, los niños juegan en ese límite entre lo húmedo y lo seco, frontera de espumas y sal que el mar traza a sus pies. Juegan los niños, bailan, giran, ríen con las olas. Las palmean, tamborilean sobre la piel líquida y fresca. Cubiertos de resplandores, estos niños, a los que miro embobada, ríen y juegan como yo quisiera que pudieran hacerlo todos los niños sin excepción; sabiéndose seguros y protegidos, vigilados por amores atentos a que nada llegue",{"id":561,"tipo":16,"slug":562,"title":563,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":564,"readingTimeMinutes":22,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":23},"f6b01d29-7216-43b9-8094-721a759004f6","un-zapato-rojo","Un Zapato Rojo","Entró en su casa cojeando. Todo estaba en silencio. Las ventanas abiertas. Avanzó por el pasillo con una extraña sensación en la boca del estómago. Se notaba rara. Cruzó la sala en dirección a su habitación, sobre la cama dos maletas, a falta de cerrarlas, mostraban las cosas de Ricardo y las suyas. Allí estaban las últimas compras, prendas de verano para las vacaciones. Sonrió. Se asomó al balcón y quiso llamar a Ricardo que, en la calzada, estaba postrado sobre el cuerpo de alguien. Tenía en",{"id":566,"tipo":35,"slug":567,"title":568,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":569,"readingTimeMinutes":46,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"1168be34-4dab-457f-bec5-51bac651071e","arreglar-el-mundo","Arreglar el Mundo","Un científico tiene una gran idea para que su hijo de 7 años se distraiga y deje de distraerle. Coge una revista que tiene sobre su mesa, y arrancando una de sus páginas en las que se representa el mapa del mundo, la corta en pedacitos desiguales y se los da al chiquillo para que lo recomponga. El niño se va con sus tijeritas, su papel de celo y el mundo hecho pedazos. El papá se frota las manos satisfecho pensando que ese puzle tendrá al pequeño entretenido durante semanas; pero, ¡Oh",{"id":571,"tipo":16,"slug":572,"title":573,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":574,"readingTimeMinutes":22,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":23},"73a59af6-6d64-4d3e-bb0c-dca237f4bcbb","una-fiesta-de-locos","Una Fiesta de Locos","Entre chasquidos, chirridos y estrépito de instrumentos varios, todos ellos desacompasados como a la ocasión venía, finalizó la desarraigada polifónica alienígena, no sin que los asistentes al evento, con palmoteos espasmódicos, chiflidos y toda clase de onomatopeyas, pidieran inútilmente un bis. Bajaron de la tarima los que habían hecho de la música ese maravilloso esperpento y se anunció el siguiente número: Un remedo de teatro de cachiporra en el que el papirotazo, golpe o capón le podía",{"id":576,"tipo":16,"slug":577,"title":578,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":579,"readingTimeMinutes":22,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":23},"19ea3be4-0284-4972-ac95-dc0820fc282c","unas-monedas","Unas Monedas","La niña tiraba de mi falda. Sus ojos suplicantes, sus mofletes sucios. Su pelo encrespado y maloliente. No era la única, una miríada de niños salían de todas partes en busca de alguna moneda. Todos idénticos. Pero aquella niña llamó mi atención, le di lo suelto que llevaba y la seguí a cierta distancia. No tardé mucho en ver al que era su jefe. Sentado en una terraza y bebiendo cerveza, un hombre trajeado y de apariencia europea recogía el “botín” que la chiquilla esparcía sobre la mesa. Al",{"id":581,"tipo":35,"slug":582,"title":583,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":584,"readingTimeMinutes":46,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"f2a9a06f-79b8-4077-8ba5-9fc1084a8144","atender-al-juego","Atender al Juego","Son las doce del mediodía y lo que escucho con atención esta mañana de otoño no son los mirlos; pues parece que ellos también quisieran prestar oídos a la chiquillería que corretea alegre por el patio del colegio. Los miro atenta, apenas puedo distinguir sus rasgos, pero todos me parecen hermosos. ¡Qué será de ellos mañana!, pienso, y desvío la vista hacia arriba, hacia el azul, hacia el infinito. Según nos dicen los astronautas que han tenido la suerte de ver nuestro planeta desde el espacio;",{"id":586,"tipo":35,"slug":587,"title":588,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":589,"readingTimeMinutes":46,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"49fc708d-c4f5-49d7-b810-5734459c8886","bajo-el-puente","Bajo el Puente","Puentes. Brazos de piedra que, de una ribera a otra, los hombres construyeron para poder cruzar las aguas sin mojarse las suelas de los zapatos, o sin perder el traje y el alma en el intento. Hay puentes tan antiguos que casi da escalofríos pensar cómo han podido sostenerse a lo largo del tiempo y del afán destructivo de la humanidad. Quizás porque a todos interesaba ese caminito en el aire por si había que dar media vuelta a todo trapo. Al margen de la utilidad de esas construcciones,",{"id":591,"tipo":16,"slug":592,"title":593,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":594,"readingTimeMinutes":22,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":23},"1390b08a-0c34-4cce-a807-503232b47586","soy-un-clon","¿Soy un clon?","Ya en mi juventud, cuando se incorporó Eduardo a la pandilla, algunos de los compañeros comentaban el parecido que tenía con él. Yo observaba a Eduardo, analizaba su manera de reír, de hablar, de moverse, auscultaba sus gestos y sondeaba tantos detalles de su personalidad como me era posible. Jamás encontré un solo rasgo que me hiciese pensar que había algún parecido entre ambos. Pero insistían en que era así. Fue el comienzo de una lista de encuentros, a lo largo de los años, en distintos",{"id":596,"tipo":35,"slug":597,"title":598,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":599,"readingTimeMinutes":46,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"d559e55b-3218-4710-835f-bb473ffeb7c7","bajo-las-ruedas","Bajo las ruedas","Recuerdo un hecho de la que fui testigo una mañana. Entraba yo a una de las tiendas de Calle Nueva, era temprano, siempre me ha gustado salir de compras a primera hora, cuando las correderas hace poco que están levantadas y se puede caminar y comprar tranquilamente. Pues bien, entré en esa tienda, vacía a esa hora, y allí, en el suelo, sentada y abrazada a sus rodillas, una de las dependientas, una joven preciosa, como lo son todas a su edad, estaba hecha un mar de lágrimas, pero un mar",{"id":601,"tipo":16,"slug":602,"title":603,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":604,"readingTimeMinutes":22,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":23},"f7a416b2-3d2d-4efd-84c3-91d253540f0f","adversidad-inminente","Adversidad inminente","Mudose inesperadamente el día, azul y sureño en marasmo de plomizo augurio. Los campos, agostados y sedientos, oscureciéndose como si hubiera eclipse. **Tornose raro atardecer, como gran hematoma color berenjena**, desatando la inquieta pajarería grande **algarabía** sobre el exiguo **pastizal.** Sucedía que por estos campos transcurrían un conocido hidalgo de pálido semblante y mohín **vulpino** (de fama y vilipendio a partes desiguales) y su fiel escudero, con no menos fama y enemigo tenaz del ayuno. Ante la",{"id":606,"tipo":16,"slug":607,"title":608,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":609,"readingTimeMinutes":22,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":23},"6847a8c1-aabd-4505-8623-c4c37621f03d","amor-de-verano","Amor de verano","En plena **convalecencia** sentimental y **con los pies fríos en el rebalaje,** camina —con la perpetuidad de su dolor punzante— por la playa de *Los Rubios,* en el Rincón de la Victoria, rememorando con rabia el verano anterior; recordando a aquel **mastuerzo** nórdico de pelo dorado y sedoso y ojos azules. Ahora ya no lo ve con los mismos ojos, cálidos, brillantes, enamorados. En su corazón desencantado siente el **sarcasmo** que se le revela al pisar esa arena; el frescor del agua que ahora se le antoja",{"id":611,"tipo":35,"slug":612,"title":613,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":614,"readingTimeMinutes":52,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"8b413a33-8a11-4b00-864e-449104adfe8c","besos-en-el-pan","Besos en el pan","Este es el título de una de las novelas de Almudena Grandes. Pero también fue un acto, casi instintivo, para la chiquillería de mi generación. En nuestras casas nada se tiraba. Éramos de las que besábamos el pan si caía al suelo y, luego como si nada, lo llevábamos a la boca. Íbamos a la compra con la cesta, o a la panadería con la talega de algodón bordada y vestíamos, en gran medida, con aguja de costurera y la labor de nuestras madres. Recuerdo las reuniones que manteníamos un grupo de",{"id":616,"tipo":35,"slug":617,"title":618,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":619,"readingTimeMinutes":52,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"1b7d8696-b00d-465f-993b-d03a7dbdfe95","bookeron","Bookeron","Creo que, en la historia de la humanidad, no hay un objeto tan preciado y tan maltratado a la vez como el libro. Tan amado y tan perseguido. Esa cosa rectangular, con tapas duras o blandas, con más o menos páginas, ilustrado o no, es receptáculo de las más variadas formas del conocimiento, del intelecto y de la sensibilidad humanas. Un objeto tan frágil y tan poderoso, tan valioso, y tan temible para muchos. Si la escritura fue todo un salto evolutivo, el crear el dispositivo que dejara el",{"id":621,"tipo":16,"slug":622,"title":623,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":624,"readingTimeMinutes":22,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":23},"23c76589-5020-4671-8362-a54621e0dcdf","aquel-sueno","Aquel sueño","Apoyado en el tronco del nogal contemplaba el llano con su envoltura de otoño. Debí quedarme profundamente dormido. Sobre mi cabeza caían una hoja tras otra pero mis pensamientos lejos de permanecer anclados a la realidad parecían deslizarse en un agujero próximo y siniestro. ¿Sería un cenotafio? Comencé a dudarlo al acercar el oído. De su profundidad me llegaban voces chillonas, estridentes, perturbadoras; una opereta bufa sin sentido en nada de lo que gritaban, o tal vez cantaban, porque",{"id":626,"tipo":35,"slug":627,"title":628,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":629,"readingTimeMinutes":52,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"4ba3f737-f40f-433b-979c-04bf7316f001","casuarina","Casuarina","Tengo tras el ventanal una casuarina; árbol de la tristeza lo llaman. Sus ramas, movidas por el aire, juegan con mis cortinas a las sombras chinescas. Me detengo a mirarlo de continuo y sí, algo de tristeza refleja su ramaje, una tristeza antigua; incluso cuando sus bayas florecen lo hacen tímidas. Me habla el árbol cuando lo miro, me susurra a los ojos; me hace pensar. Mi árbol de la tristeza es hermoso, aunque su aspecto nada tenga que ver con el majestuoso roble; ni el verde de sus hojas,",{"id":631,"tipo":16,"slug":632,"title":633,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":634,"readingTimeMinutes":22,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":23},"8710c2f5-cf45-42c5-9247-554545193e41","asi-es-imposible","Así es imposible","Mientras que en las calles de La Caleta el **festejo** iba alcanzando dimensiones perturbadoras y a mí se me iba transformando el gesto como si acabara de chupar un **limón**, percibía cómo **el cansado ratón arañaba la mesa de trabajo**. Un cansancio repetido últimamente, cada vez más inquietante. Cuando creía estar **sintonizado** con la escritura que iba apareciendo en la pantalla del ordenador, vuelta atrás; volver a repasar lo escrito. Avanzar en la narración se convertía en suplicio y las ideas antes",{"id":636,"tipo":35,"slug":637,"title":638,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":639,"readingTimeMinutes":52,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"e22405c4-1db8-4bc7-8073-ff7a347b0df7","como-agua-para-chocolate","Como Agua para Chocolate","Eso de la comida rápida, no lo entiendo. No me extraña que tenga sus seguidores, porque el mundo parece ir a paso de desfile rápido, con un reloj en la mano y contando los segundos que invierte en cada uno de sus movimientos. Vaya a ser que llegue tarde a no se sabe dónde. Esta ansiedad, este querer hacer mil cosas a la vez, este ir y venir apresurado tan característico de nuestros días no se lleva bien conmigo. (Pienso que no se lleva bien con nadie) Y sin embargo, el modelo ha sido capaz de",{"id":641,"tipo":16,"slug":642,"title":643,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":644,"readingTimeMinutes":22,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":23},"b4132b73-ffa9-4884-b82c-b258ba0d71ac","comedia-del-esperpento","Comedia del esperpento","Dos comediantes. No persiguen reconocimiento. El mejor premio, conquistar una sonrisa en el concurso de Rincón de la Victoria. Titulan su función: Lo primero que se busca es la esperanza. Sube el telón. Un hombre ataviado de anciano griego, orlado de laureles y túnica blanca. Grecas azules en el bajo y en las mangas. En el brazo izquierdo, una lira. Así completa la figura de sabio de la antigüedad. En el silencio expectante de la sala, exclama con cascaruletas nerviosas: —¡**Ábranse los cielos**",{"id":646,"tipo":16,"slug":647,"title":648,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":649,"readingTimeMinutes":22,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":23},"65da8013-3a98-4b60-b23c-8434eccf086f","congreso-galactico","Congreso galáctico","Todos los representantes de la galaxia habían ejercido el derecho a alzar su voz acerca de la situación planetaria, y todos fueron escuchados en medio de un respetuoso silencio. En pleno otoño, en las afueras de Torre de Benagalbón, el primer congreso galáctico que se celebraba en nuestro planeta tocaba a su fin. En el gigantesco recinto —construido para tal fin— atronaron los vítores y aplausos cuando **finalizó la desarraigada polifónica alienígena,** habiéndose logrado una unanimidad jamás",{"id":651,"tipo":35,"slug":652,"title":653,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":654,"readingTimeMinutes":52,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"ab4594f3-1034-4073-a17f-7daa4736b0f4","de-maria-zambrano-a-almudena-grandes-y-viceversa","De María Zambrano a Almudena Grandes, y Viceversa","En el acto homenaje que el Ateneo de Madrid tributó a Almudena Grandes el pasado 28 de noviembre, Luis García Montero hizo referencia a la especial ilusión que sentía de poder viajar desde la estación Málaga-María Zambrano, a Madrid Puerta de Atocha-Almudena Grandes. Pocas palabras que contienen todo un discurso, porque María y Almudena están unidas por fuertes vínculos atemporales. María Zambrano fue una mujer excepcional como filósofa, y como persona comprometida con su tiempo histórico.",{"id":656,"tipo":35,"slug":657,"title":658,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":659,"readingTimeMinutes":52,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"1705cd87-0365-4243-acdb-30ffe13162eb","decir-no","Decir No","No sé qué tiene el NO que anda tan desprestigiado. ¡Qué negativa eres! A todo dices que no — me dicen— cómo si la negación, ese adverbio que lleva consigo el círculo al que tanto tiempo y disciplina dedicaron los matemáticos y filósofos, no llevara consigo, en sí mismo, otro adverbio. Porque decir no a una realidad es decir sí a otra. Gloria Fuertes, la poeta que todos los niños conocen, lo deja muy claro en este breve “Poema al no” cargado de verdad, de ternura, de humanidad: *No a la tristeza.*",{"id":661,"tipo":16,"slug":662,"title":663,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":664,"readingTimeMinutes":22,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":23},"3ffc129a-eb38-4da3-9810-b707f98a43b7","despertar-a-kundalini","Despertar a Kundalini","Amanecía en la playa Los Rubios. Habíamos estado toda la noche sumamente conversadores; la “litrona” de rebujito estaba casi vacía. A ratos nos zambullíamos en el agua para despejarnos y así reordenar las ideas, que ya comenzaban a diluirse. En una de esas incursiones en lo transcendente, mi acompañante afirmaba padecer el síndrome de Kundalini, pues se sentía incapaz de despertar su “serpiente” interior. No estaba seguro de entender lo que me estaba diciendo. Nunca había oído hablar de",{"id":666,"tipo":35,"slug":667,"title":668,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":669,"readingTimeMinutes":52,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"dcb9b5e3-6ee0-47bf-b2ac-2de1f1d296f7","delito-de-vida","Delito de vida","Italia, principios de los sesenta, una joven, esposa, madre y poeta, extenuada por el trabajo, la rutina cotidiana y la incomprensión del marido, se fuga de casa. El resultado fueron diez años de manicomio, incontables sesiones de electrochoques, fármacos que la dejaban en estado catatónico, golpes y humillaciones sin límite. Parió dos veces en la institución completamente atada, y sus hijas fueron dadas en adopción. Sin embargo, esta mujer, esta ragazzeta milanese, como la llamaba Paolo",{"id":671,"tipo":16,"slug":672,"title":673,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":674,"readingTimeMinutes":22,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":23},"fa38b6bf-859c-4ee1-848c-18303e6352a2","dialogo-entre-calcetines","Diálogo entre calcetines","Una noche, cuando en casi todas las casas de Rincón de la Victoria dormían, dos calcetines rojos iniciaron un parloteo en el interior del cajón. El derecho le decía a su pareja: — ¿Te has dado cuenta de que hace tiempo que no nos utilizan? — Por supuesto. Ayer mismo advertí murmuraciones de los demás. — Lo sé. También les oí, y sentí una gran inquietud. Los de cuadros, que éramos antiguallas; los de rayas, que desprendíamos pelusa; los de... — Sí, también sentí esa indignación cuando los de",{"id":676,"tipo":16,"slug":677,"title":678,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":679,"readingTimeMinutes":39,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":23},"f827008b-e3ed-40ad-8063-78c4631f3cdf","el-aliento-del-sol","El aliento del sol","Nadie, en todo el hemisferio, se había percatado en el momento del suceso, que los velocísimos sistemas de comunicación planetaria se acababan de apagar. Ya fuera porque era de noche y la mayoría dormía, y que los despiertos creyeran que se trataba de una interrupción puntal, como había ocurrido otras veces, nadie en todo el hemisferio ahora en sombra, tenía conocimiento de que en el hemisferio donde lucía la luz del día, estaba teniendo lugar una catástrofe de proporciones jamás imaginadas:",{"id":681,"tipo":35,"slug":682,"title":683,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":684,"readingTimeMinutes":46,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"5e0d4323-fbc8-4038-b328-255230d5abae","el-ahora-es-la-noche","El Ahora Es la Noche","No es la noche oscura de San Juan de la Cruz; ese cántico espiritual en el que el alma mística, liberada del tormento, al fin puede alzar el vuelo y hacerse una con su creador. Tampoco voy a hablaros de Hegel; no soy quien porque, sencillamente, no lo he leído más que a través de otros; le he tomado prestada la frase con que doy título a estas líneas porque de algún modo me ha intrigado; se ha puesto a dar vueltas en mi cabeza sin parar. Así que la hago mía, y que Hegel me perdone. A los que",{"id":686,"tipo":35,"slug":687,"title":688,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":689,"readingTimeMinutes":52,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"97999a3d-5962-4a49-abe5-0ac50b1b9070","el-cuento-es-muy-sencillo","El Cuento Es Muy Sencillo","Así comienza “Currículum”, esa canción poema que Serrat y Benedetti compusieron con los acordes de la belleza y la ironía de la vida: El único currículum en verdad importante. Benedetti se fue, creo que con el cuento bien aprendido. Sus poemas lo demuestran. Serrat, el cantor de nuestro tiempo, el que llena y vuelve a llenar estadios, teatros y plazas con sus canciones, el que musicó y popularizó poemas de Machado y Miguel Hernández, nos dice que se jubila de los escenarios, que ésta será su",{"id":691,"tipo":16,"slug":692,"title":693,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":694,"readingTimeMinutes":22,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":23},"ba94761b-028c-4ecf-8f13-3b1ff31aebff","el-aniversario","El aniversario","Abrió la puerta con todo el sigilo que le fue posible. Hoy había conseguido llegar antes del trabajo; todo el tiempo se había sentido sumamente impaciente por llegar a casa. Se había propuesto darle una sorpresa a su mujer. Era el aniversario del día en que se conocieron; lo celebraban cada año. Se querían tanto... En cada conmemoración, renovaban la promesa de amor que se hicieron el primer día. Caminó de puntillas, muy sigilosamente, hacia la salita. Sabía que la encontraría allí,",{"id":696,"tipo":16,"slug":697,"title":698,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":699,"readingTimeMinutes":39,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":23},"92779058-102b-4069-8f25-67575fd5ef7f","el-arquero-kyudo","El arquero Kyudo","Se detuvo en el claro del bosque. Identificó el Oeste. Sin dejar de mirar en esa dirección, giró el torso hacia el Norte separando los pies. Colocó la flecha sobre el arco. Tras aquietar la respiración, lo tensó orientándolo hacia el cielo. Al principio lentamente. Cuando el brazo alcanzó la máxima tensión, el arco había bajado a la posición horizontal. No apuntaba a blanco alguno. Mantenía los ojos cerrados. Sentía el pulso de sus músculos contra la perseverancia de la madera por recobrar su",{"id":701,"tipo":35,"slug":702,"title":703,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":704,"readingTimeMinutes":52,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"ac465ef2-55cc-482f-82fc-28f901b9f731","el-ocaso-del-siglo","El Ocaso del Siglo","En esta mañana soleada y luminosa que, a puertas del invierno, y a semejanza del protagonista de *La montaña mágica,* me hace perder la noción del tiempo y preguntarme si las estaciones están jugando entre ellas a confundirnos; en esta mañana, en la que sé que el azul que me deslumbra, es para cientos de miles de personas el color turbio de la guerra y la muerte, me detengo en la antología de Wislawa Szymborska y dejo mi marcapáginas en uno de sus poemas. Se llama *El ocaso del siglo* y dice cosas",{"id":706,"tipo":16,"slug":707,"title":708,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":709,"readingTimeMinutes":22,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":23},"6666ae26-c03c-4d00-8383-e0c109e9e047","el-despertar","El despertar","Contemplo un lugar de ensueño. Un arroyo de agua limpia y clara transcurre apacible entre dos riberas de rocas, que los haces de luz que se filtran entre la floresta tiñen de oro anaranjado. Por su lecho se deslizan barbos colirrojos y truchas asustadizas. Gruesos troncos de alisos, fresnos y avellanos crean con sus copas una atmósfera de sombras y luces, donde se intuyen diminutas hadas confundiéndose con el polen flotante de las flores. Suenan próximos los límpidos gorjeos de los mirlos junto",{"id":711,"tipo":35,"slug":712,"title":713,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":714,"readingTimeMinutes":52,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"edef084e-36f6-447c-b0ee-266b7ca13439","el-otono-del-patriarca","El Otoño del Patriarca","En los últimos periodos electorales, se me viene a la memoria la novela *El otoño del patriarca.* Puede ser debido a esa paulatina, pero progresiva negación del sistema democrático que atisbo asentada en parte de la población y que se traduce en un: “todos son iguales”. Frase que, muchas veces, los representantes políticos refrendan negándose a dialogar con el oponente o haciendo oídos sordos a lo que los ciudadanos exigen. En la administración de un pueblo o ciudad, la cercanía y la escucha al",{"id":716,"tipo":16,"slug":717,"title":718,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":719,"readingTimeMinutes":22,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":23},"f48dfadc-bbfd-4ae9-ae45-774934800838","el-escoces","El escocés","Su nombre era Ian. En el pueblo le llamaban *El Escocés.* Siempre sonreía. Su vivienda la había transformado en academia donde impartía clases de inglés con el método Oxford. Entre los más jóvenes, el número de aprobados era altísimo. Los vecinos le profesaban respeto y admiración. En los cafés o tabernas que frecuentaba, siempre había alguien dispuesto a convidarle. Y estaban los curiosos que querían saber más a cerca de su país de origen y sus costumbres, aunque ya lo hubiera contado en",{"id":721,"tipo":35,"slug":722,"title":723,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":724,"readingTimeMinutes":52,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"3e436900-6079-4c51-8492-d8b2f7524285","el-payaso-de-las-bofetadas","El Payaso de las Bofetadas","La tarde en que mi hermano Pepe y yo vimos el circo por primera vez, mis padres habían sacado las entradas en la fila más cercana a la pista, de manera que casi podíamos tocarla. De esa experiencia salí con una sensación agridulce, porque, aunque quedé deslumbrada por las lentejuelas y estrellitas con las que las equilibristas nos hacían guiños mientras daban volteretas sobre unos caballitos que brillaban tanto como ellas; el número de los leones apenas lo vimos; asustados como conejillos, nos",{"id":726,"tipo":16,"slug":727,"title":728,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":729,"readingTimeMinutes":22,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":23},"4f6ed73c-fe52-4656-a15c-c0f4a8e95915","el-guardian-de-los-secretos","El Guardián de los Secretos","El tiempo es el Guardián de todos los secretos. Así como la lámpara guarda al genio y sus atributos, la barrica atesora y ennoblece el espíritu de los caldos de la vid. Cuando la alquimia entre la uva y el roble concluye, la ciencia y el arte del bodeguero vierten en la copa el elixir tantas estaciones anhelado: el exquisito Brandy de Jerez. Me trae ahora la memoria, al caminar por las calles empedradas, entre tabancos y tabernas, el aire impregnado de efluvios que aprehendí en mi niñez en el",{"id":731,"tipo":35,"slug":732,"title":733,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":734,"readingTimeMinutes":52,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"b5e18702-5243-4676-9fc1-442cc012e15f","el-reencuentro","El Reencuentro","Tenemos una cita en Granada. Hablo en plural porque seguro que muchos acudiréis. Granada siempre es un buen pretexto para hacer un paréntesis en lo cotidiano. En La Huerta de San Vicente y hasta el 15 de enero nos espera Joaquín Lobato con su admirado y querido García Lorca. Este reencuentro, propiciado por la Asociación de Amigos de Joaquín Lobato de Vélez-Málaga, es una buenísima noticia que hay que celebrar y aplaudir. Yo nunca hablé con Joaquín, aunque sí que coincidí en algún acto, allá",{"id":736,"tipo":16,"slug":737,"title":738,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":739,"readingTimeMinutes":22,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":23},"0879243a-adee-4331-beaf-b2e7ec05bf3f","el-milagro-del-vino","El milagro del vino","Al ir a descargar la damajuana del serón que portaba la mula, le flaquearon los brazos y se estrelló contra el suelo. Una arroba de vino tinto desparramada sobre el empedrado del patio. Justo debajo estaba el aljibe de agua potable de la casa. Si el vino se filtraba, hasta el agua habría que tirarla. Un desastre completo; precisamente el día de la boda. Lo que no podía ser y acabó siendo, es que acababa de cumplirse el vaticinio que doña Encarnación le hizo a la novia: “¡Ya te lo dije! ¡No",{"id":741,"tipo":35,"slug":742,"title":743,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":744,"readingTimeMinutes":52,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"4914d50a-5d7c-4449-ad08-73c0290125d4","el-ruido-y-la-furia","El Ruido y la Furia","Me resulta de lo más placentero llegar a casa y sentarme en la cocina totalmente en silencio después de haber estado callejeando por el barrio tragándome ese soniquete producido por los motopicos (se cierran y abren zanjas como en un cuento de nunca acabar); el tráfico y sus consiguientes perfidias acústicas, y ese zumbido de abejorro, lejano pero presente, que proporciona la ciudad. Vamos, que en mi cocina estoy en el paraíso. A mí con el ruido me pasa como con el viento; me desquicia",{"id":746,"tipo":35,"slug":747,"title":748,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":749,"readingTimeMinutes":52,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"4f458f0c-945c-4528-a673-067cc492c2eb","el-timo-del-amor","El Timo del Amor","Hablar de timos en un país donde la picaresca llegó a la cumbre como género literario y donde quien más quien menos tiene conocimiento de ciertos personajes que elevan el sablazo a arte de esgrima, dejándote, si te descuidas, la cuenta corriente en las puertas de urgencias, podría parecer una paradoja si no fuera por la frecuencia con la que últimamente saltan las alarmas ante este tipo de delitos. Estaba yo metida en la novela de Sándor Márai, *La herencia de Eszter,* cuando los medios alertaban",{"id":751,"tipo":16,"slug":752,"title":753,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":754,"readingTimeMinutes":22,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":23},"bc8f229e-b5b6-4424-8a64-c4635f565611","el-mito-se-hizo-cuento","El mito se hizo cuento","En los confines del tiempo, en los aledaños de un territorio que ahora se conoce con el nombre de Rincón de la Victoria, puerta de la Axarquía, la leyenda se hizo mito y el mito en cuento de viejos: La transmisión oral, sin pruebas ni documentos, que habla de una extraña y aislada comunidad en la que sus habitantes “prefieren a un pequeño opresor a una pequeña oprimida”. Algunos lo consideran una abstracción (eso sí, benefactora), porque permite entrelazar tan arcaico sistema patriarcal, que",{"id":756,"tipo":16,"slug":757,"title":758,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":759,"readingTimeMinutes":22,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":23},"158033b0-8eba-4d48-ae2d-c902e30c5153","el-rapto-de-europa","El Rapto de Europa","Cuando Eloísa se detiene a contemplar la escultura El Rapto de Europa, frente al Fuerte Bezmiliana, sus formas voluptuosas, la sensualidad de sus volúmenes, despiertan en ella recuerdos acallados. “Virguerías de la fronda de neuronas en mi cabeza”, se dice sonriendo, complacida. Pero el regocijo se interrumpe de inmediato al recordar su pertenencia a una fe que censura el pensamiento inapropiado. Sus reflexiones se precipitan entonces en unos abismos que se le antojan catedrales subterráneas",{"id":761,"tipo":35,"slug":762,"title":763,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":764,"readingTimeMinutes":52,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"b1e1c270-0737-42f4-a801-279fe0a57911","el-vizconde-demediado","El Vizconde Demediado","Gira la Tierra sobre sí misma, derviche incansable, ofreciendo su danza permanente al Sol, al que se acerca y del que se aleja, en este espectáculo elíptico sin fin, al menos para nosotros, que somos de naturaleza infinitamente más precaria. Pero la Tierra, además, tiene sus humores, sus ajustes internos, sus huesos que, a veces, friccionan entre sí destruyendo ligamentos. Cuando esto sucede, aquí, en su superficie, en este trocito de terreno en el que nos hemos asentado, percibimos la",{"id":766,"tipo":35,"slug":767,"title":768,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":769,"readingTimeMinutes":52,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"98510f7e-5e2d-4544-afa8-5e47731b886e","escobas-y-fregonas","Escobas y Fregonas","Elena Poniatowska, una de las más importantes escritoras mexicanas, Premio Cervantes 2013; pasaba un buen día junto a unos lavaderos públicos cuando escuchó hablar a Josefina Bohorquez. Le llamó la atención la forma de expresarse de esta mujer. Se juntaron la casualidad y el afilado instinto periodístico de Elena; así que se acercó y le pidió a Josefina una entrevista que derivaría en una visita cada miércoles para que le contara su vida. Se reunían en casa de la entrevistada; casa pobre de",{"id":771,"tipo":16,"slug":772,"title":773,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":774,"readingTimeMinutes":22,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":23},"3d20ff4c-a697-4e40-9728-c77d942e78d4","el-sueno-del-gigante","El sueño del Gigante","Lo que daba en llamar sueño reparador, en ocasiones devenía en despertar luminoso; en lúcida reflexión que escaneaba el pasado, y su contemplación parecía un mosaico en el que la vida toda tenía la fisionomía de un día: Las infinitas teselas sobre las que un sol desconocido reverbera con luz de incertidumbre, y cuya comprensión, al retornar a la vigilia, desafiaba mi intelecto... o mi alma; no había forma de saberlo. Algo semejante a percibir toda la vida en un pestañeo, parecido a un largo y",{"id":776,"tipo":35,"slug":777,"title":778,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":779,"readingTimeMinutes":52,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"49b24f29-af7a-4ac4-8941-f073c08f0c07","esos-benditos-locos","Esos Benditos Locos","Hace meses que no veo a Fernando por el barrio. Es curioso cómo se echa de menos a ciertas personas. Fernando estaba ahí, con su físico quijotesco, huesos y puro nervio, andando a grandes zancadas, como si el mundo girara en su contra o los vientos le viniesen de frente, sus brazos rítmicos y largos braceaban el aire, mientras, de una acera a otra iba y venía, desprovisto de caballo y escudero, gesticulando y hablando con esos seres tan reales para él como invisibles para el resto. Por lo visto",{"id":781,"tipo":16,"slug":782,"title":783,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":784,"readingTimeMinutes":22,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":23},"9c4e2a02-5e4a-492a-8d40-f07e29435618","fraternidad","Fraternidad","Bajaba la pendiente cantando bajito. A la espalda portaba manojos de sarmientos recién podados y salvados de la quema. Soñaba con plantarlos en el valle donde vive. Secretamente, lo llamaría ‘Arlanza’, como la comarca donde ahora se encontraba. Hermanar vides. Hermanar vinos. Hermanar tierras fértiles, como hicieran hace siglos turcos, romanos o griegos cuando trajeron la dulcísima moscatel de Alejandría a los montes de la Axarquía malagueña, donde se ubica su pequeño valle, orientado hacia el",{"id":786,"tipo":16,"slug":787,"title":788,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":789,"readingTimeMinutes":22,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":23},"5f47235e-a730-4e00-953f-62be10784b4b","la-casa-de-leonor","La casa de Leonor","Abrumada por la incertidumbre y las últimas instrucciones que recibe de la notaría en relación a la herencia de su fallecida abuela Leonor, llega al atardecer a la antigua casa. La vieja llave de hierro fundido permanece en el lugar de siempre. Peldaño a peldaño, con sigilo y cierto temor erizándole la piel, sube Elisa las escaleras. Cruje la madera. Aquel rumor familiar es parte de la personalidad de la casa, de sus recuerdos infantiles. La atemoriza el vacío reinante, la pesada penumbra y el",{"id":791,"tipo":35,"slug":792,"title":793,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":794,"readingTimeMinutes":12,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"6566c2f3-2c95-499b-8ef1-e75cb1c89537","faros","Faros","El faro, el alerta en la noche, el destello que posándose no se detiene, que rastrea e ilumina la superficie de las aguas allá donde la oscuridad reina. El faro amigo de los navegantes. La luz que otea para ser vista, la mirada siempre encendida para quienes perdidos en la tormenta, ausente la noche de estrellas tantean a tientas una aproximación o una salida. Ahí, en las alturas, construidos para ser vistos en la distancia, parecen centinelas de un mundo antiguo; esbeltos cíclopes que",{"id":796,"tipo":35,"slug":797,"title":798,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":799,"readingTimeMinutes":39,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"56248410-d1de-4f1f-a83b-2908d3920218","galdos-y-misericordia","Galdós y “Misericordia”","Hace poco escuchaba la radio como todas las mañanas, café en mano, cuando me paré en seco. Estaban dando la noticia de la agresión que había sufrido un indigente, un pobre de los que pasan el día acarreando sus bolsas con sus pocas pertenencias y que duermen al raso, caiga lo que caiga; que en esta época del año ya sabemos lo que es. Mucho frío. Fue en los jardines Picasso de la capital malagueña. El pobre hombre murió al poco de ser ingresado en el hospital. Le habían machacado eso que al",{"id":801,"tipo":16,"slug":802,"title":803,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":804,"readingTimeMinutes":22,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":23},"a891aab2-0443-4498-ac34-9fdcc1216d39","la-excursion","La excursión","Hacíamos senderismo por una ruta de las montañas del norte. Decidimos descansar y comer junto al río que traspasaba el hayedo. Al acabar, fui a la orilla a lavar mi marmita. Con un poco de arena y agua quedaría reluciente, pensé. Mientras frotaba, unas partículas brillantes llamaron mi atención. ¿Será oro? Llamé a Pablo. Él sabía de esas cosas. Una vez estuvo bateando en un valle en Asturias con un amigo. Pablo agitó suavemente el contenido de mi marmita y exclamó: ¡Es oro! ¡Oro! ¡Somos ricos!",{"id":806,"tipo":35,"slug":807,"title":808,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":809,"readingTimeMinutes":46,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"60e4a5bb-e436-4cbe-82dc-800b85e9bbc0","islas","Islas","Si pienso en una isla siempre aparece la misma imagen, un dibujo infantil que seduce y perturba al mismo tiempo: una pequeña elevación de arena dorada con verdes palmeras rodeada de azul por todas partes. Parece estar vacía, pero hacia allá vuela la imaginación pintando un cofre enterrado por piratas, o el esqueleto de algún náufrago perdido para siempre. Las primeras novela que leí en las que aparecía una isla no fueron La isla del tesoro ni Robinson Crusoe, esas llegaron después. Mis lecturas",{"id":811,"tipo":16,"slug":812,"title":813,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":814,"readingTimeMinutes":39,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":23},"6d69060e-bcd8-4c91-8c13-eaebee478962","madrugada-aterradora","Madrugada aterradora","Son las siete de la mañana. Todavía falta para que en el cielo aparezca la delgada línea de luz insinuando el amanecer. Corre una brisa bastante cálida, el soplo anunciador de un nuevo día de terral*.* Camino con paso enérgico por Alameda Principal; recorrido trillado, siempre con el tiempo justo hasta la estación, en el momento preciso en el que el tren es vomitado por el túnel empujando el aire malsano. A unos doscientos metros, junto a la esquina de Tomás Heredia (uno de los accesos a la zona",{"id":816,"tipo":16,"slug":817,"title":818,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":819,"readingTimeMinutes":22,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":23},"5f3ea5f3-33e4-45c0-be91-8abf7f589c5b","maldita-hipoteca","Maldita hipoteca","En aquel encuentro con María, David no parecía tenerlas todas consigo. Apareció resoplando y un tanto congestionado. La amiga quiso saber de su problema. — Acabo de recibir la cuota de este mes de la hipoteca y me la han subido 200 € más; ¿te lo puedes creer? Precisamente este mes, que con el arreglo del coche me he quedado a ‘dos velas’. Estoy que muerdo las esquinas. Su amiga María tira de imaginación para intentar ayudarle: — Vale, relájate un poquito. ¿Por qué no empeñas ese reloj de oro",{"id":821,"tipo":35,"slug":822,"title":823,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":824,"readingTimeMinutes":52,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"1f9b04a4-bdb2-4ad1-aa21-bd44e4976ea8","jardin-cerrado","Jardín Cerrado","«…tan chico el almoraduj \u002F ¡Cómo duele!\u002F… Tan chico. » Emilio Prados ¡Quien tiene un jardín tiene un tesoro! Una frase hecha que encierra una gran verdad. Con esto no quiero decir que el jardín tenga que ser privado, ni mucho menos, aunque bien es cierto que el cuidado de la tierra, el ver germinar, crecer y florecer aquello que has plantado, mimado y trabajado, se convierte en una experiencia vital hermosa y aleccionadora. Pero… ¿No podemos trasladar ese cuidado y ese mimo a lo público? Mayo",{"id":826,"tipo":16,"slug":827,"title":828,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":829,"readingTimeMinutes":22,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":23},"b7934242-3537-497a-a47d-c5af7d9757ef","meditacion-crepuscular","Meditación crepuscular","Despertó con el murmullo del rebalaje en la playa de Rincón, pero no reconoció el lugar. Le sorprendió un amanecer lento, extraño. Sintió entonces la introspección de un antiguo mantra tibetano (le era familiar esa sensación iluminativa), pero por más que profundizó en la memoria y en la imaginación, no consiguió recordar nada del día anterior, menos aún de la noche. Todo le pareció nebuloso y ajeno en el pensamiento. Absorto en su ofuscación, empezó a invadirle un sentimiento de inquietante",{"id":831,"tipo":35,"slug":832,"title":833,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":834,"readingTimeMinutes":52,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"89c432a5-5396-4ea4-915c-0a46ef1f7db3","la-alegria-del-agua","La Alegría del Agua","¡Ay!, ese elemento tan escurridizo, inquilino de nubes, capaz de mutar en niebla o hielo, ese milagro químico que sorprende las madrugadas con su huella fresca, ese repiqueteo que llama a los cristales, que resuena y brilla a nuestro alrededor y hace que nos asomemos con una sonrisa a las ventanas o que salgamos a la calle como colegiales, jugando a mojarnos y no mojarnos, a pisar charcos, a meternos en el café si es que arrecia, esa alegría es el agua. Pura vida. Vivimos en el planeta del",{"id":836,"tipo":16,"slug":837,"title":838,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":839,"readingTimeMinutes":22,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":23},"10b1af9a-9435-4609-b1c8-dde81844ee0d","un-alto-en-el-camino","Un alto en el camino","Era noche cerrada. Llovía. La carretera atravesaba un denso hayedo. Luis se sentía fatigado pero no era consciente de que el sopor le estaba jalando. “Pararé en el próximo bar de carretera” se dijo. El rótulo de neón de color violeta rezaba “El Paraíso”. Luis entró. El local estaba animado. Se tomaría un buen café cargado y seguiría el viaje. Aún faltaban kilómetros. El hombre de la barra vestía impecablemente de blanco. Mientras le hacía el café, se extrañó al ver a todo el mundo acicalado,",{"id":841,"tipo":35,"slug":842,"title":843,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":844,"readingTimeMinutes":52,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"fd0d37ad-d0d8-4237-9501-b929fc79a0c0","la-belleza","La Belleza","*Reivindico el espejismo\u002F de intentar ser uno mismo\u002F ese viaje hacia la nada\u002F que consiste en la certeza\u002F de encontrar en tu mirada\u002F la belleza.* Escucho la canción de Aute y recuerdo un tiempo en el que la belleza la encontrábamos en la idea del bien colectivo, en la reivindicación y en la construcción de espacios democráticos, transformadores cultural y socialmente. En el esfuerzo y la camaradería alentaban la belleza, la utopía y la esperanza. También, al igual que Aute, fui testigo de cómo",{"id":846,"tipo":35,"slug":847,"title":848,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":849,"readingTimeMinutes":52,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"4da04177-96ca-40bc-b633-bad3eecc038e","la-desbanda","La Desbandá","Para pasar de una sala a otra has de hacerlo a través del patio interior, por un improvisado y estrecho pasillo de cañas y matorral. Dejamos atrás las maquetas de las corbetas que bombardearon la costa malagueña; las fotografías de las personas que un día dejaron todo, y casi con lo puesto, huyendo del avance del ejército sublevado contra la II República y aterrorizadas por las arengas radiofónicas de Queipo de Llano, llegaron a Málaga para confluir poco después, junto a parte de la población",{"id":851,"tipo":16,"slug":852,"title":853,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":854,"readingTimeMinutes":22,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":23},"11d33e38-983e-4ac1-b139-190d530f729f","viaje-a-grecia","Viaje a Grecia","Cabalgar sobre un caballo blanco con las crines al viento nada tiene de particular, lo hemos visto numerosas veces. Pero que el caballo tenga alas, que yo lleve un yelmo y en la mano una espada, eso es para contarlo. Puedo ver a la gente en tierra como si fueran hormigas; los caminos y los arroyos, como las arterias de un organismo y las nubes parecen tan densas que se podría descansar sobre ellas placenteramente. Una voz de mujer me despierta: “Estimados pasajeros, vamos a aterrizar. Por favor",{"id":856,"tipo":35,"slug":857,"title":858,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":859,"readingTimeMinutes":52,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"73e7dee0-f3ff-40e4-80f6-9c912214bd8b","la-era-de-la-mentira","La Era de la Mentira","“Se miente más que se engaña; \u002F y se gasta más saliva\u002F de la necesaria” Estos versos ponía Antonio Machado en boca de Juan de Mairena y, a decir verdad; así es en muchos casos: Se miente, pero eso no significa que se engañe. Para que una mentira cumpla su función, quien la escucha ha de creérsela. Esto es de Perogrullo, como diría Mairena. No puedo decir que hoy se mienta más que ayer, asegurar tal cosa requeriría por mi parte un estudio del que, no os voy a mentir, no me siento capacitada.",{"id":861,"tipo":16,"slug":862,"title":863,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":864,"readingTimeMinutes":22,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":23},"a2220fb5-0230-4c23-a5d5-2bb393f8fff6","ocurrencias-en-el-aula","Ocurrencias en el aula","— A ver, niños, hoy vamos a hablar de las ocurrencias. ¿Alguien tiene alguna? Fernandito levanta la mano: — Si en un vaso ponemos agua, le echamos sal y trocitos de algas tenemos un pequeño mar. — Muy bien. ¿Alguien más? Levanta la mano Sarita: — Si echamos unos fideos en el vaso de Fernandito, cuando se hinchen, parecerá un acuario lleno de peces. — Bueeno, te lo aceptamos. ¿Otro? Ahora, el turno es de Amparito: — Si llamo a mi padre y viene con su caña de pescar y se sienta delante del vaso",{"id":866,"tipo":35,"slug":867,"title":868,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":869,"readingTimeMinutes":52,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"fb6fea80-13b0-40d1-a25d-35416d93878b","la-hojarasca","La Hojarasca","Lo siento, pero ya no sé en qué mundo vivo. Se suceden tantos despropósitos, tanta brutalidad y barbarie, hay tantas heridas abiertas en el planeta y, lo peor, parece ser que esto que llamamos ‘ser humano’ está empeñado en que siga habiéndolas, que me lleva a pensar que quizás algo se truncó en la cadena evolutiva privando a parte de la humanidad de cierto desarrollo, y que hoy por hoy, muchos de los que andan a dos patas, pertenecen a esa facción, capricho o azar de la naturaleza. Se les",{"id":871,"tipo":16,"slug":872,"title":873,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":874,"readingTimeMinutes":22,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":23},"93ffdf91-041b-4f71-8507-3fa1d8a1f9e8","el-vuelo-de-la-burbuja","El vuelo de la burbuja","Insufló aire en un aro con agua y jabón y formó una pompa suspendida en el aire. Sopló una nueva burbuja junto a la anterior. Al unirse se fundieron, como células que se reproducen. La fascinación le empujó a insuflar una burbuja tras otra, creando una cada vez mayor. Cuando la pompa se hizo lo suficientemente grande, introdujo en ella un brazo. Comprobó que no se rompía. Metió el otro brazo, la cabeza, y como no pasaba nada, acabó metiendo el cuerpo entero. En pocos segundos la burbuja empezó",{"id":876,"tipo":16,"slug":877,"title":878,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":879,"readingTimeMinutes":22,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":23},"af98c25c-3ddd-46f2-8ea6-45347e5f6c21","nacer-diferente","Nacer diferente","En el siglo de las persecuciones (todos lo son), hubieron de huir a tierras lejanas, donde tampoco se libraron de los prejuicios raciales. Nacido de padre español y madre morisca, creció sometido a miradas recelosas e invadido por la nada del ser albino. Con su actitud nefelibata, despertaba temor en unos y repulsión en otros; ser diferente en el mundo es un obstáculo para crecer, mas aún si es tierra donde se priorizan el pan y las rogativas para alcanzarlo. Mostrarse disímil en los ademanes y",{"id":881,"tipo":35,"slug":882,"title":883,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":884,"readingTimeMinutes":52,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"deba8b42-2b99-4e4f-be7f-0f7e85e663d8","la-hora-violeta","La Hora Violeta","Llevo días angustiada. Imagino que como cualquiera en estos momentos en los que un desalmado, desde la arrogancia y la locura que da el poder, se empeña en modelar la historia a su antojo, aun sabiendo que puede perder la materia prima del modelaje; la propia arcilla. Pero, aunque los últimos acontecimientos me desalienten, no quiero desviarme del punto al que quería llevar esta columna: La igualdad de género como imperiosa necesidad para la construcción de un mundo más humano. Y me vais a",{"id":886,"tipo":16,"slug":887,"title":888,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":889,"readingTimeMinutes":22,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":23},"1e41d517-f0b1-499d-960e-0f8aa992a9e0","no-hay-mal-que-por-bien-no-venga","No hay mal que por bien no venga","Julia y Águeda quedan en la terraza *El Paraíso* para tomar café. — Hola Julia. ¿Te pasa algo? Traes una carita que da miedo. — El idiota de Fernando, que vaya faena me ha hecho esta mañana. — Pero si constantemente me dices que es una joya de marido; y que se parece al *Midas* ese, que todo lo vuelve oro. — Sí, reconozco que en lo suyo es bueno, el mejor diría yo, pero lo de esta mañana no tiene perdón de Dios. — Venga, mujer, seguro que no es para ponerse así; con el carácter tan afable que",{"id":891,"tipo":35,"slug":892,"title":893,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":894,"readingTimeMinutes":52,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"5ae2d53d-9fa2-4ea4-97ca-8cf0170cd6c8","la-insoportable-levedad-del-ser","La Insoportable Levedad del Ser","De la película inspirada en la novela homónima de Milán Kundera, hay una escena que siempre me viene a la memoria en los momentos en que he sentido el temblor de la felicidad. Ese momento en el que en décimas de segundo, me atenaza un miedo irracional por sentirme feliz, como si la balanza exigirá su equilibrio y el otro platillo reclamara su parte de dolor. La escena en cuestión es ésta: Una pareja está bailando; ella pone sus pies desnudos y pequeños sobre los de él. Pasan la noche entre",{"id":896,"tipo":35,"slug":897,"title":898,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":899,"readingTimeMinutes":52,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"62a7bc11-c855-4cc6-abaf-e835b6a69900","la-invisibilidad","La invisibilidad","Seguro que habrá quienes, en algún momento de sus vidas, hayan fantaseado con la invisibilidad. Una ilusión, un juego mental que suele aparejar dos variantes en las que compiten el héroe y el villano. Ser invisible para enmendar y corregir injusticias, o para ejercer eso tan denostado, pero a la vez tan extendido como es el cotilleo, el fisgar, oír, saber, sin que los demás sepan que sabes. Sin embargo, la invisibilidad tiene más desventajas que provecho. No es necesario padecer un accidente de",{"id":901,"tipo":35,"slug":902,"title":903,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":904,"readingTimeMinutes":52,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"97ad7c7f-863b-4380-81f3-5ddb58a8f87d","la-pobreza","La Pobreza","La pobreza es siempre mal venida. No cae bien. A lo sumo, se la mira de soslayo, se pasa rápido por su lado o se le deja caer alguna migaja; las sobras del banquete. La pobreza es una rendija en la puerta, un cristal roto en la ventana, una mancha de humedad en las paredes, la tristeza de la cocina desabastecida, el miedo agarrado al estómago cuando sientes que todavía queda mucho para fin de mes y no llegas, por mucho que te esfuerces calculando el debe y el haber con los bolsillos vueltos. La",{"id":906,"tipo":16,"slug":907,"title":908,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":909,"readingTimeMinutes":22,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":23},"65f0047a-dbd6-48a7-941b-f5371a81239a","pesadilla-en-el-refugio","Pesadilla en el refugio","La noche era inminente. Opté por el refugio. Llamarle refugio me pareció excesivamente generoso: ventanas desencajadas; y faltaba una porción de la cubierta; una edificación abandonada a su suerte. Pero el cansancio podía más. Me acomodé lo mejor que pude y me dormí al instante. En el sueño, una pequeña y blanca pluma de ave se balanceaba lenta y suavemente en el aire mientras caía hacia mí, rozándome el cuello. Supe al instante (dentro del sueño) que aquello que me rozaba no era una pluma sino",{"id":911,"tipo":35,"slug":912,"title":913,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":914,"readingTimeMinutes":52,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"40df29ad-9da6-4825-8172-8a3cb5fa8ba1","la-risa","La Risa","La risa es contagiosa. Cuando se escucha una risa de verdad, es difícil no volver la cabeza para ver qué está pasando, y girarnos ya dispuestos y preparados para secundarla. Hay autores a los que les debo más de una carcajada, entre ellos está Toole con su divertidísima *Conjura de los necios*, o Eduardo Mendoza y su personaje salido del manicomio y protagonista de la espléndida trilogía que cerró *La aventura del tocador de señoras*. Por cierto, más tuve que reírme, por no llorar, el día que un",{"id":916,"tipo":16,"slug":917,"title":918,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":919,"readingTimeMinutes":22,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":23},"91ede1bc-d751-4dea-a77b-727cdef98513","preludio","Preludio","En su obsesión por entender el presente que la vida pone ante la mirada, y sin apenas darse cuenta, su mente transforma la mera reflexión en una entidad siniestra que perfora galerías bajo sus pies. Y de ese modo, imagina que el águila tuneladora analizaba su sinestesia galopante, creyendo que excavaba un túnel desde Málaga a Rincón de la Victoria para llevar hasta allí el metro. Pero la sequía ha endurecido de tal manera el subsuelo que ya no es posible diferenciar tierra y roca. En una pausa",{"id":921,"tipo":35,"slug":922,"title":923,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":924,"readingTimeMinutes":52,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"6e4da501-005d-4d08-bf03-e6151b4b24fd","la-tercera-ola","La Tercera Ola","Últimamente la estampa de ‘La gran ola de Kanagama’ se me viene al pensamiento demasiadas veces. Esa ola gigantesca y amenazante que fascina nada más mirarla y que es todo un icono del arte japonés. Esa terrible y enorme ola que parece monstruo gigante provisto de garras o colmillos con la intención de devorarlo todo a su paso, tiene una belleza sobrecogedora, como sobrecogedor es el poder de la naturaleza. Ante ese poder muy poco puede hacerse. Hace poco hemos vivido en nuestras costas una",{"id":926,"tipo":16,"slug":927,"title":928,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":929,"readingTimeMinutes":22,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":23},"55344086-68d3-4b10-a003-6bd892380ec7","que-lugares-ocupa-el-saber","¿Qué lugares ocupa el saber?","De nada me sirvió llegar con tanta antelación a aquella sala en Rincón de la Victoria, en la que un presunto experto en salud mental nos iba a iluminar acerca de la ‘pedagogía en la enseñanza’. ¿Qué podría aprender una copiota como yo que ya no supiera, sin la más mínima voluntad necesaria para el estudio? Me había sentado en la última fila con la intención de pasar desapercibida. La resaca del fin de semana me estaba envolviendo con su modorra benefactora. El presunto entendido llegó, dando su",{"id":931,"tipo":16,"slug":932,"title":933,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":934,"readingTimeMinutes":22,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":23},"20f16baf-81e6-438c-8c37-812a223d029d","salto-de-amor","Salto de amor","Tras la loma de mansedumbre verde, de laderas desmayadas y temerosas amapolas, hay un jardín desterrado entre crisantemos siempre vivos y mármoles con petroglifos fatuos, inquietando eternamente al caminante perdido. En la noche, recorren sus alamedas sombras encorvadas de desconsuelo; alientos que aún no entienden su destino; tristes almas errantes abducidas por un jardín encantado, con la proclama de que habían pasado a mejor vida. Un jovenzuelo vestido de harapos con reseca sangre, busca con",{"id":936,"tipo":16,"slug":937,"title":938,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":939,"readingTimeMinutes":22,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":23},"a24d1779-c54d-4a30-9224-53f993578386","salvado-por-la-mar","Salvado por la mar","Paseando por la playa de Calaflores, revivía recuerdos de pescador. Antonio dejó la mar hace tiempo. Se detuvo cerca de la orilla para pensar. Un grupo de jóvenes gritaban en un despiporre festivo. Se sentó en la arena para reajustar la venda de su tobillo: Se había mojado el esparadrapo. Contempló entonces el horizonte con ojos errantes. La boca del túnel del Cantal le hizo rememorar el naufragio de su embarcación frente a la costa de Lanzarote: Vagó a la deriva hasta la orilla, justo delante",{"id":941,"tipo":35,"slug":942,"title":943,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":944,"readingTimeMinutes":52,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"474d28d9-6e28-4eee-a3e0-54dc84a37cb2","la-vida-color-de-rosa","La Vida Color de Rosa","La vida nos depara momentos para todo. Hasta en esos instantes que consideramos vacíos y que transcurren en pura monotonía, cuando menos te lo esperas, salta la liebre y ¡zas! te topas con algo que no esperabas. Esa sorpresa agradable, o ese inconveniente que te sale al paso, puede ser más o menos duradero, pero nunca eterno, entendiendo por eternidad el viaje por este territorio que es lo que conocemos por mundo. Son las casualidades o causalidades, las chispas que prenden y nos hacen sentir",{"id":946,"tipo":16,"slug":947,"title":948,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":949,"readingTimeMinutes":22,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":23},"33af06bc-b48b-4c0f-9854-173d1f4d4632","solo-quiero-agua","¡Sólo quiero agua!","Optó por distanciarse de la controversia que mantenía con su madre acerca de la meteorología, ante la inminente llegada del invierno. Era consciente de que su anciana madre sufriría de ataxia si la contradecía en demasía con respecto a las lluvias que ella esperaba y no llegaban. Y así van pasando los días... secos, como el esparto y la anea puestos al sol en la era de la casa de campo en Benagalbón. El remusgo que él siente ante la inquietante falta de agua y la delicada salud de su madre,",{"id":951,"tipo":35,"slug":952,"title":953,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":954,"readingTimeMinutes":52,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"8a7cfa6c-3895-4ad1-8dae-d94d3567d2a5","leyendo-a-maria-zambrano","Leyendo a María Zambrano","Estamos finalizando un año en el que la Fundación María Zambrano y el Ayuntamiento de Vélez Málaga han venido conmemorando el XXX aniversario de la muerte de nuestra universal filósofa-poeta. A mi modo, leyéndola, dejándome llevar por su ritmo, tratando de sentirla, escribo estos párrafos. Zambrano vertebra su filosofía, la obra de toda su vida, en base a la *razón poética.* Creo yo que, para María Zambrano la llamada a la que la filosofía debía atender es esa que lleva a indagar y responder",{"id":956,"tipo":16,"slug":957,"title":958,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":959,"readingTimeMinutes":22,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":23},"d5f6e5b5-4141-41de-88fa-0b61f797b725","suenos-de-verano","Sueños de verano","Era consciente de que la timidez —su timidez— era pésima consejera en asuntos de enamoramiento, porque hasta en sus mejores sueños sentía un temor ancestral por enredarse en sus propias palabras, su pasión preferente ante su mirada soñadora y el reencuentro, una tarde más, en su paseo por la Avenida del Mediterráneo en Rincón de la Victoria. Ella practicando deporte; él simulando estar absorto contemplando el mar, pero buscando de soslayo su presencia por todas partes. Sueños recurrentes, con",{"id":961,"tipo":35,"slug":962,"title":963,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":964,"readingTimeMinutes":52,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"fdb72d5f-5389-499c-a08f-b4642bd73232","lluvia-fina","Lluvia Fina","Las palabras no son inocentes. Hablamos, nos hablan, y vamos lanzando y recogiendo esos sonidos que nuestro cerebro descifra y almacena con más rigor del que muchas veces quisiéramos. Las palabras no son inocentes, las palabras construyen y destruyen. Eso de *y el verbo se hizo carne* no es ninguna metáfora. Las palabras abrazan, consuelan. También arañan, muerden y matan. Las palabras que usamos forman nuestros pensamientos y estos generan nuestros actos. Por eso las palabras son tan",{"id":966,"tipo":16,"slug":967,"title":968,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":969,"readingTimeMinutes":22,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":23},"d1dea1d2-132c-466e-802e-4e17e40bece1","tension-amorosa","Tensión amorosa","Como cada lunes, acudió a la consulta de enfermería en Benagalbón. Mientras la enfermera le colocaba el brazalete, se arrancó con un monólogo que no auguraba nada bueno. Repetía con angustia que ese era su ‘talón vulnerable’ (no le salía el nombre del héroe guerrero); que ya sabía que pasaría algún día; que el domingo supo que su novio se había liado con otra, con una amiga suya, para mayor desgracia. Tan alterada estaba, que la enfermera creyó que el tensiómetro saldría disparado cual cohete.",{"id":971,"tipo":35,"slug":972,"title":973,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":974,"readingTimeMinutes":52,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"a63ba32d-625f-4cfa-83f8-f947593b90e8","los-arboles-metafora-y-vida","Los Árboles, Metáfora y Vida","*El barón rampante* es una gozada de lectura e Italo Calvino un maestro seduciendo, haciendo que vivas y admitas a pies juntillas las peripecias del protagonista. El joven Cósimo se sube al árbol como acto de protesta y rebeldía, pero enseguida nos damos cuenta de que eso no será algo pasajero. ¿Puede una persona ser fiel a sus principios durante toda su vida? A esta pregunta nos responde Cósimo con su hazaña. En don Quijote, Alonso Quijano se lanza en busca de aventuras; a defender a los",{"id":976,"tipo":16,"slug":977,"title":978,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":979,"readingTimeMinutes":22,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":23},"4ea323b0-56c2-405e-9481-a538827f4a73","trasbordo","Trasbordo","Se recoge agosto. Algo sucede en este cielo mediterráneo. La luz se inclina sutilmente. El ánimo alegre del verano ya busca amparo en la cabaña del alma. Es la melancolía el primer aviso del otoño. Se abandona la playa y se recupera el bosque. Junto a la lumbre, contemplando tras el cristal el ocre de sus copas, se abriga el deseo de contemplar las primeras nieves del invierno.",{"id":981,"tipo":35,"slug":982,"title":983,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":984,"readingTimeMinutes":52,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"9c389727-dbcd-42cf-bf7c-210945eafc10","mala-conciencia","Mala Conciencia","Este mundo alberga otros muchos. Como muñeca rusa, basta desenroscar un poco para toparte con otra realidad que aunque parezca la misma, no lo es. Pasa que, a veces, sumergidos de lleno en nuestro día a día, somos incapaces de percibirlo, aunque por el rabillo del ojo, la visión oblicua, nos presente destellos y oscuridades de esos otros mundos. Leer un libro de relatos es como tener a mano una matrioska en la que las historias que aparecen en su interior están compuestas por pequeños",{"id":986,"tipo":35,"slug":987,"title":988,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":989,"readingTimeMinutes":52,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"2437cc42-a372-4c9f-9e49-a16f95b2be32","maria-zambrano-en-primavera","María Zambrano, en Primavera","Es la primavera, la esperanzadora, la que llega a nuestros sentidos casi de puntillas. Todavía el cuerpo no se ha despedido del invierno y una tarde cualquiera notamos que el aire ha cambiado, que trae el crepúsculo un aroma especial, que la brisa se endulza y entibia. Es la primavera, nos decimos sonriendo. La primavera, como ninguna otra estación, tiene latiendo en sus andenes el secreto deseo de la vida, una vida que se abre paso en esos árboles florecidos que tanto amaba María, el árbol del",{"id":991,"tipo":16,"slug":992,"title":993,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":994,"readingTimeMinutes":22,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":23},"b9c8f172-5292-4f57-991b-985abac0f662","un-intruso-muy-habil","Un intruso muy hábil","Ricardo ve un pelo en la sopa. Concluye de inmediato que es suyo: ha cocinado él y no hay nadie más en el apartamento. Sin apartar la vista del plato, recuerda que tiene la cabeza rapada. Además, se tiene por persona limpia, escrupulosa, pulcra, sobre todo en la cocina. Piensa en la posibilidad de que ese pelo estuviera dentro del sobre de *pollo con fideos*. Lo descarta enseguida influido por el reportaje que justo en ese momento están ofreciendo por televisión, *La asepsia y el estricto control*",{"id":996,"tipo":35,"slug":997,"title":998,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":999,"readingTimeMinutes":52,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"f7d0f646-0bfb-4f6e-9d01-2b40002f02f8","me-quedo-con-el-mito","Me Quedo con el Mito","Llega el verano con su aliento de fuego. Son días estos en los que una no tiene ganas de nada; en los que hasta el aire parece materializarse y el cuerpo se hace pesado. En los que esa frase tan elocuente y nuestra de ¡estoy aplataná!, cobra todo su significado; porque con esta canícula, todo lo que implique salir al exterior se vuelve castigo; así que me quedo en casa, quieta como un vegetal. Y en esta postura tropical y paciente, pensando en algo fresco, se me viene a la cabeza la",{"id":1001,"tipo":16,"slug":1002,"title":1003,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":1004,"readingTimeMinutes":22,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":23},"6cb225ce-0775-461b-8417-0456c16afc3d","un-misterio-sin-resolver","Un misterio sin resolver",". Se trasladó a la aldea que intuyó podría ser el epicentro de las fábulas y leyendas que desde antiguo transitaban de boca en boca por la comarca. Como reportera, necesitaba conocer a toda costa la ubicación donde se producían estos hechos; ese dato era fundamental para ella. Todo cuanto consiguió acopiar fue que, «en el centro del claro de un bosque, en torno al cachopo que perdura frente a todo tipo de inclemencias, y desde una época que ya nadie recuerda, un grupo selecto de mujeres, con",{"id":1006,"tipo":35,"slug":1007,"title":1008,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":1009,"readingTimeMinutes":52,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"2497c73b-ff81-48ce-953a-feefd46d2890","pajaros-en-un-cielo-de-estano","Pájaros en un Cielo de Estaño","Me siento a escribir y miro desde la terraza este pequeño bosque del que me enorgullezco. Lo miro y admiro dejándome arrullar por el vaivén de sus ramas y el gorjeo de sus pájaros. Escucho a los mirlos y tórtolas, a los verderones y herrerillos, y me pregunto a dónde irán a beber, ahora que los aspersores se han quedado mudos y la rueda del agua no canta. Como ya sabéis, los pensamientos siempre vienen acompañados, aparece uno y enseguida otro, y otro. Llegan en bandadas, como los recuerdos. No",{"id":1011,"tipo":16,"slug":1012,"title":1013,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":1014,"readingTimeMinutes":22,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":23},"51912412-44ca-4fcd-82e5-5c54d28c4f93","un-paseo-por-cala-del-moral","Un paseo por Cala del Moral","Caminando por el rebalaje, llamó nuestra atención un agudo graznido de ave. Estaba un grupo de gaviotas en el agua haciendo contorsiones con inmersión, lo que interpretamos como gestos de aseo. Más tarde supimos que este ritual lo hacen en agua dulce, para sacudirse el salitre del mar. Con el calor estival ya en nuestras costas, sería un baño refrescante, con impaciencia, como el que íbamos a darnos al finalizar el paseo. Concluimos que el graznido provenía de un ave más pequeña y que tomamos",{"id":1016,"tipo":16,"slug":1017,"title":1018,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":1019,"readingTimeMinutes":22,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":23},"cf2feb04-81a1-42dc-a5e3-e15bed73e295","una-diosa-luminosa","Una diosa luminosa","Era una embarcación procedente de Fenicia buscando la costa en noche cerrada, sin luna. Pero ahí, donde se juntan ambas amuras, lucía imponente Noctiluca, una suerte de mascarón de proa luminiscente con la imagen de la diosa Malac, a la que ofrendaban aquellos marinos y que esa noche les guiaba hacia tierra firme, hacia la playa que con el transcurrir del tiempo habría de llamarse Cala del Moral. Desde el velero en el que practicamos navegación de cabotaje, nos pareció reconocer un atardecer,",{"id":1021,"tipo":35,"slug":1022,"title":1023,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":1024,"readingTimeMinutes":52,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"9c5dced6-ccf1-4cdc-b535-bf25495f782d","para-que-la-poesia","Para Qué la Poesía","Hace poco, me comentaba una amiga que la poesía es la chica fea de la literatura, de la que todos alaban sus virtudes, pero con la que nadie quiere salir. Estaba un poco decepcionada. Todo esto venía a colación porque la habían invitado a un evento para que leyera sus poemas. El acto, en el que se tocaban distintos géneros literarios, se había programado de manera que la lectura poética ocupase los últimos veinte minutos. Mi amiga pudo ver como los intervinientes, una vez hablaban de lo que",{"id":1026,"tipo":35,"slug":1027,"title":1028,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":1029,"readingTimeMinutes":52,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"7cecdd58-3bdc-4e97-ac1e-d0fb2ef22121","paraiso-inhabitado","Paraíso Inhabitado","Miro a ese niño, casi un bebé, plenamente entregado al ‘juguete’ que lleva en sus manos. La mamá empuja la sillita con la derecha, en la izquierda el móvil, apéndice electrónico, con el que mantiene una conversación a voces. Es difícil no enterarse de eso que se supone conversación privada. Un desnivel en la acera, y ¡zas!, lo que el niño lleva cae al suelo y se rompe. No sé qué fue peor, el grito de la madre o el llanto desconsolado del pequeño. Para callarlo, la mamá acaba la conversación y",{"id":1031,"tipo":16,"slug":1032,"title":1033,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":1034,"readingTimeMinutes":22,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":23},"341e08c4-8eb3-4450-9d6c-6e8bd847eee1","una-gaseosa-peculiar","Una gaseosa peculiar","Le vi saliendo de la marisquería, en la Cala, donde nunca he entrado porque no me lo puedo permitir. Con zancadas anhelantes, el respirar rijoso, y la mirada que lo dice todo y nada, me descubrió en la otra acera, observándole. Se dirigió hacia mí de forma apresurada y con deseos evidentes de compartir lo que quiera que le estuviese sucediendo. Con la palidez en el rostro y ligeros temblores en los labios al hablar, despejó perlas de sudor de la frente con la yema del pulgar: — ¡Me acaban de",{"id":1036,"tipo":16,"slug":1037,"title":1038,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":1039,"readingTimeMinutes":22,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":23},"8b69fa16-0f42-44c9-9796-96cb19e58419","sombras-en-el-armario","Sombras en el armario","Hacía poco rato que había conseguido dormirme, o eso creía. Me despertó la tormenta. Truenos y potentes estallidos que transformaron la noche en un poderoso festival lumínico. Con el siguiente relámpago se fue la luz. Otro iluminó la habitación un instante. Lo que vi en la pared me paralizó. Perseveré en que lo que había visto no era lo que parecía ser. Las sombras son apariencias y nos producen instantes de involuntario pánico, me dije. Con el siguiente fogonazo reconocí mi abrigo colgado de",{"id":1041,"tipo":35,"slug":1042,"title":1043,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":1044,"readingTimeMinutes":52,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"2e70482e-aac5-4e20-89f0-e1d246c6e4f0","pasa-la-vida","Pasa la Vida","Pablo Milanés canta “el tiempo pasa, nos vamos poniendo viejos”, y en seguida se me viene a la cabeza Violeta Parra, con su “volver a los diecisiete”. Entre tanto, “pasa la vida \u002F y no has notado que has vivido cuando \u002F pasa la vida”; la reflexión por sevillanas, que se hacía Rafael Romero Sanjuán y que tanto escuchamos en la versión de Pata Negra, me sigue por la casa. Siglos atrás Jorge Manrique en las coplas a la muerte de su padre nos dejó todo un tratado filosófico de este tránsito que",{"id":1046,"tipo":16,"slug":1047,"title":1048,"authorId":9,"authorName":10,"excerpt":1049,"readingTimeMinutes":22,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":23},"8c3cf3d0-59df-43c9-9bf2-0f2ce69fd374","voyerismo","Voyerismo","Contempló el crimen a través de los visillos. Recomido por la angustia, se sintió como si estuviera esquivando disparos perdidos de un maligno francotirador invisible. Decidió que no llamaría a nadie, que su silencio sería sepulcral; reflexionó sobre las posibles consecuencias. Era conocido en la Cala por su profesión y su perfil de hombre discreto y cauto. Nada de escándalos. Al poco, sintió la necesidad imperiosa de tomarse una copa, algo fuerte que calmara su agitación. Bajó al bar próximo a",{"id":1051,"tipo":35,"slug":1052,"title":1053,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":1054,"readingTimeMinutes":52,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"58456e1c-cf24-4d7e-921d-6d39144d9b89","por-favor-dibujame-un-cordero","¡Por Favor… Dibújame un Cordero!","Esta es la extraña petición que recibe un piloto, en mitad del desierto del Sáhara, cuando se creía completamente solo, con su aeroplano averiado y a más de mil kilómetros de cualquier zona habitada. ¿A que os suena? ¡Claro que sí! Estoy hablando de “El principito”, ese tierno y joven personaje habitante del asteroide B 612, creado por Saint-Exupéry para recordar al mundo lo único verdaderamente importante y que, al parecer, vamos perdiendo conforme crecemos y nos hacemos adultos: el valor de",{"id":1056,"tipo":35,"slug":1057,"title":1058,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":1059,"readingTimeMinutes":52,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"99a9565f-f24f-4551-8280-a5be8e394ffe","el-pueblo-libro","El Pueblo Libro","Entre barrancos, acequias, castaños centenarios, abedules, robles, chopos, y bajo un cielo de azul inmenso que siempre es promesa de mar en la lejanía, mirando al sur, los pueblos de Alpujarra de la Sierra son sueños de lo apacible y sereno. Allí, el silencio sólo es roto por el rumor de las aguas o de las frondas. Estas sensaciones me llevaban de la mano por las calles de Yegen. Iba tranquila, es imposible que los nervios acudan a ti en estos parajes en los que la naturaleza, el trazado",{"id":1061,"tipo":35,"slug":1062,"title":1063,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":1064,"readingTimeMinutes":52,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"7866524a-1ab4-4c68-bf77-eafcb015c4bd","puro-teatro","Puro Teatro","La pasión es esa flor que se abre muy adentro, en lo oscuro de las entrañas, y que va venciendo los obstáculos que imponen vísceras y músculos, hasta verter toda su savia en las venas y llegar al corazón para dejar su esencia en él. La pasión se rezuma, marca definitivamente. A los seres apasionados se les reconoce rápido. Y así decimos que aquel es un apasionado de la música o que aquella es una apasionada de las estrellas, de la literatura, la historia, o la pintura; porque vemos el brillo de",{"id":1066,"tipo":35,"slug":1067,"title":1068,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":1069,"readingTimeMinutes":52,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"0454f97f-1aa7-43f8-91d8-dfcdef2f109a","rincones","Rincones","Ese punto compartido por dos lados de la casa marca un límite, una zona de penumbra, el final de un espacio entre muros, paredes, habitaciones en las que trazar con el tiralíneas de la vida un lugar habitable y habitado. Al principio, la casa estará más o menos despejada; pero con el tiempo, hasta los rincones tienden a habitarse. Dan mucho de sí los años compartidos; y la casa, que tiene voz propia, te ha ido exigiendo sus prendas, sus pequeñas dotes, la garantía de saberse viva y compartida.",{"id":1071,"tipo":35,"slug":1072,"title":1073,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":1074,"readingTimeMinutes":39,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"e1ab6e20-0ba0-4443-81de-cab40d735267","salvador-rueda-y-los-almendros-en-flor","Salvador Rueda y los Almendros en Flor","Están los almendros en flor. Parece que quisieran ser los primeros de entre los árboles en poner un toque de color a nuestros campos. Las laderas de las montañas se adornan con sus flores blancas y rosadas ¡El invierno vestido de primavera! Pensar en los almendros me lleva a Salvador Rueda, nuestro entrañable poeta que, dejando su Benaque natal, partió para Málaga y después a Madrid, llevando los colores y los ritmos de la Axarquía en sus versos. Salvador Rueda, precursor del Modernismo en",{"id":1076,"tipo":35,"slug":1077,"title":1078,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":1079,"readingTimeMinutes":52,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"2418cd69-b231-435f-b9d8-9bd91895287c","son-flechas-caidas-del-azul","Son Flechas Caídas del Azul","*¡Árboles!\u002F ¿Habéis sido flechas caídas del azul?\u002F ¿Qué terribles guerreros os lanzaron?\u002F¿Han sido la estrellas?\u002F Vuestras músicas vienen del alma de los pájaros\u002F de los ojos de Dios\u002F de la pasión perfecta.\u002F ¡Árboles! Conocerán vuestras raíces toscas\u002F mi corazón en tierra?* Federico García Lorca Años atrás, íbamos de senderismo por el Parque Natural de los Reales de la Sierra (Genalguacil), cuando nos encontramos con este poema grabado en un panel. Allí, descansando un momento, entre el intenso",{"id":1081,"tipo":35,"slug":1082,"title":1083,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":1084,"readingTimeMinutes":52,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"1ef55ccf-9c95-4e0c-a186-050a51793380","sonetos-del-amor-oscuro","Sonetos del Amor Oscuro","Vierte Lorca su amor dolorido en un ramillete de sonetos que son un grito apagado, un sollozo herido. Un dolor de venas abiertas a la noche lunar del amante: la agonía del amor oscuro. Amor oscuro. El amor que se consume sin consumarse; el amor perseguido, lapidado, herido y sangrante que atraviesa la noche en vela de los tiempos, silenciado por la mordaza de las leyes y la moral. El amor burlado y traicionado, mancillado por egoísmos sin límite. 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Su portada conserva admirablemente el color del retrato *Muchacha con rosas de* Lucien Freud*.* Desde el primer momento me llamó la atención la fuerza de esa imagen en la que la chica de rasgos desmesurados y nada comunes nos atrae como un imán. Una portada que es un símbolo y todo un acierto; porque la novela en sí tiene tantos matices y lecturas; tiene tanta simbología, tantos guiños",{"id":1096,"tipo":35,"slug":1097,"title":1098,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":1099,"readingTimeMinutes":52,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"a340fc7c-bd3d-41e5-b13d-a6cfc328a0c1","un-poco-de-magia","Un Poco de Magia","En estas fechas en las que parte del mundo celebra el nacimiento de un niño, no estaría de más reivindicar el lugar que lo mágico tiene en el corazón de la humanidad. Hay adultos que nunca han dejado de escuchar la música de la fantasía, esa partitura que ondea en sus balcones y que les hace recrear sus sueños y escribirlos. Decía Roald Dahl que quien cree en la magia está destinado a conocerla. También Ana María Matute nos lo dijo a lo largo de su vida y de sus escritos. Yo no quería terminar",{"id":1101,"tipo":35,"slug":1102,"title":1103,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":1104,"readingTimeMinutes":52,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"4fd064c0-1454-44d3-ba06-d7ed0947aec8","un-pueblo-cualquiera","Un Pueblo Cualquiera","Imagínense un pueblo a orillas del Mediterráneo. Un pueblo que guarda vestigios de civilizaciones remotas. Un pueblo que cuida como un tesoro la impronta arquitectónica, civil y religiosa, que ha ido albergando a lo largo de su historia. Tiene sus plazas emblemáticas, pequeños vergeles con floresta de lo más variada. Allá el parterre de rosales, la pequeña galería donde tantos besos y te quiero se funden con los pétalos abiertos a la noche; allá los macizos de heliotropos, las buganvillas; los",{"id":1106,"tipo":35,"slug":1107,"title":1108,"authorId":19,"authorName":20,"excerpt":1109,"readingTimeMinutes":52,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":40},"3e67ee23-7016-4a09-b4d8-2e39d084afbe","vemos-pero-estamos-ciegos","Vemos, Pero Estamos Ciegos","Esta aparente paradoja sobrevuela *Ensayo sobre la ceguera*, novela con la que conocí a José Saramago y que me impactó, tanto por la crudeza de lo narrado, como por la maestría con la que el autor dejaba ver lo mejor y lo peor de la condición humana: El egoísmo y la maldad, pero también el amor, la solidaridad y la responsabilidad. ¿Hasta dónde podríamos llegar, si por suerte o desgracia fuésemos los únicos que vemos en un mundo de ciegos? ¿Querríamos convertirnos en lazarillos de la humanidad?",1786961958477]