[{"data":1,"prerenderedAt":14},["ShallowReactive",2],{"obra-tres-alamos-poema":3},{"id":4,"tipo":5,"slug":6,"title":7,"authorId":8,"authorName":9,"excerpt":10,"readingTimeMinutes":11,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":12,"contenido":13},"032e8166-641f-48d6-8008-c7ad5b90f896","poema","tres-alamos","Tres álamos","miguel-segura","Miguel Segura Martín","Me visita la imagen de los álamos aquellos. Tres álamos temblorosos en el pasar de la tarde rodeando la alberca, de agua colmada, de azul insondable, espejo donde se miran como narcisos esbeltos o centinelas de atalaya. Los contemplo como columnas que sostienen, inmutables, la cúpula de aire que los agita, el cielo protector de un pedacito de mundo. Sus troncos son brazos curtidos de algún gigante que se despereza bajo la tierra. El verde brillante, saludable de sus hojas, sugieren diáfana",2,"Poemas","Me visita la imagen de los álamos aquellos.\nTres álamos temblorosos en el pasar de la tarde\nrodeando la alberca, de agua colmada,\nde azul insondable, espejo donde se miran\ncomo narcisos esbeltos o centinelas de atalaya.\nLos contemplo como columnas que sostienen,\ninmutables, la cúpula de aire que los agita,\nel cielo protector de un pedacito de mundo.\nSus troncos son brazos curtidos de algún gigante\nque se despereza bajo la tierra.\nEl verde brillante, saludable de sus hojas,\nsugieren diáfana gratitud\npor la proximidad del agua clara.\nNunca les conocí nidales de acogida,\ncomo si supieran las aves que aquellos gigantes\nestaban destinados a otros ministerios,\nque sus alturas eran buscadoras silentes\nde destinos errantes entre las estrellas.\nIgnoro en que momento dejaron de ser\nenflaquecidos chopos\npara transformarse en majestuosos álamos blancos.\nTres antenas poderosas mirando al cielo,\nseñas de identidad contempladas desde el otero,\ndestacando en el valle que los acoge.\nMe visitan los tres álamos al cabo de tanto tiempo\ny me cuesta imaginarlos\naún más vigorosos y vigilantes.\nPorque irrumpe entonces en la visión\nla condición destructora de unos hombres,\nque, hacha en mano,\ntalan su formidable musculatura a ras de suelo.\nLos veo caer lentamente.\nEn el silencio amargo de la tarde.\nCon el tiempo detenido\ncomo augurio nefasto de montaña\nque lamenta el crimen innecesario,\nel escaparse la vida irrecuperable\nde ese pedacito de mundo,\nde aquel oasis de alberca destinado a la eternidad.\nLa codicia no sabe de noblezas de la madera,\nmucho menos de la grandeza de su existir.\nDe su humilde fibra blanca arrancarán laminados\ny palillos para hurgar entre los dientes.\nQuedará para siempre en mi memoria\nel cónclave permanente en torno al agua,\ntal vez, descifrando con la danza de sus ramas\nlos secretos guardados en el cielo.\nHay que detenerse en el andar.\nHay que sentarse cerca.\nHay que escuchar la melodía susurrante de sus hojas\ny sentirse agradecido por su existencia.",1790520813030]