[{"data":1,"prerenderedAt":14},["ShallowReactive",2],{"obra-trama-y-urdimbre-poema":3},{"id":4,"tipo":5,"slug":6,"title":7,"authorId":8,"authorName":9,"excerpt":10,"readingTimeMinutes":11,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":12,"contenido":13},"7afed41e-e4d1-43ee-8d98-573c400a6dd9","poema","trama-y-urdimbre","Trama y urdimbre","miguel-segura","Emilia García Castillo y Miguel Segura Martín","**TRAMA Y URDIMBRE (Poemario. Libro)** **URDIMBRE** Emilia García Con pañuelos transparentes, con pañuelos de sangre, aquí me llega, traspasada de latidos tu ternura. Si el péndulo de la noche reposa su ritmo oscuro y la aguja del deseo se perfila en el costado sin sueño de la luna, aquí tengo la sed y el oasis de tu cuerpo. Aquí estás, marinero de mis aguas, compañero, en el vientre de mi tiempo. Sobre el cauce abierto de tus labios. Vértice ancestral que al cielo clama. Herida de tierra que grita, y",7,"Poemas","**TRAMA Y URDIMBRE (Poemario. Libro)**\n\n**URDIMBRE**\n\nEmilia García\nCon pañuelos transparentes,\ncon pañuelos de sangre,\naquí me llega,\ntraspasada de latidos\ntu ternura.\nSi el péndulo de la noche\nreposa su ritmo oscuro\ny la aguja del deseo\nse perfila en el costado\nsin sueño de la luna,\naquí tengo la sed\ny el oasis de tu cuerpo.\nAquí estás,\nmarinero de mis aguas,\ncompañero,\nen el vientre de mi tiempo.\nSobre el cauce abierto de tus labios.\nVértice ancestral\nque al cielo clama.\nHerida de tierra que grita,\ny se expande,\ny arrasa los ecos\ndel pecho y las cavernas.\nSobre las llanuras\nque en mis ojos tiemblan\ny surten\nlos tibios manantiales\nde tu garganta.\nSobre lo invisible\nque entre luces centellea,\nabierta tu alma\nen canales y granadas.\nSobre tu sed y tu hambre,\ny tus sueños,\ny tus ansias.\nProlongación inaudible de campanas.\n¡Cántico de Catedrales!\nSobre tus manos,\nespejos que me recrean,\nquiero verterme:\n¡Detén la llamarada!\n\nEres para mis manos.\nLo sabe tu cintura,\nesa mar viva\nen la que incesante te busco.\nAntes del primer recuerdo\neras jinete de mis fantasías,\namante audaz.\nNómada de la pasión\ncrecida de los sueños.\nTu risa,\ntu piel de bronce.\nEl agua-noche de tu pelo.\nTu boca\ny su voluntad húmeda,\nya eran mías.\nEn las soledades últimas,\nen la noria punzante de destellos,\nte buscaba.\nMe crecías tanto,\nque no tenerte\nhubiese sido la desidia final\ntolerada al cielo.\nComenzaré por el centro,\ncuando,\nabierto a los crepúsculos\ndesnudes el corazón.\nRoja y silenciosa\nfundiré tu espacio\ncon un crepitar lento.\nAdentraré\nen tu vertical simetría.\nY en los cipreses de aguja\nde tu aliento,\nextenderé amorosa\nla cintura de mis días.\nDejaré un lugar para el recuerdo.\nNieve y violeta\nen la cumbre del latido.\nY cuando ya,\nebrio por mi efluvio me sientas\nen tu ser incorporada,\nun viento transparente\nnos sorprenderá de cuajo,\nirremisiblemente unidos.\nCaerá el tiempo\ncon un murmullo\naéreo de hojas.\nSobre la memoria\nabrirán sus venas\nlos tallos.\nY las raíces,\nciegas voluntarias,\nbebedoras de filtros subterráneos,\npeinarán del sol\nla sepultura.\nCaerá el tiempo.\nSobre el telón sin fondo,\nuna gota\nderramará su agonía.\nQuizás, como ahora,\nla acera\nescupa la nube\ncalle abajo.\nY tú y yo\nnos bebamos la tarde,\nen apariencia\nfurtiva.\nSe suceden las notas\ny mi amor\nemigra de las terrazas.\nNada existe ya\nsi no es voluntad tuya,\nla de tus ojos\ncuando se abren hacia adentro\nmientras el mundo se difumina.\nYo me quiero así,\nvuelta hacia tu cuerpo.\nNada importan los fluorescentes,\nlos semáforos,\nlas esquinas\ny su cortante acritud.\nNada importan el mundo\nni la libertad reimpresa\nsobre libros como edificios.\nTus brazos son mi verdad.\nEn tus besos comulgo.\n\n¿De dónde me viene tu olor?\nInvisible sentir\ntatuado en mis genes.\nQuerencia\nque a mi ser desborda.\nPrecipitación\nde venas y afluentes.\nSabor de selvas\ny tambores de mieles.\nTe amo.\nLo sé porque me lo grita la sed\ndesde el fondo de los ojos.\nTe lo digo,\na veces veladamente.\nEl día entonces se alza\ny nos ofrece el espejo\nque habita\nentre sus pies y la nada.\nOtras,\nte revelo el grito de mi vientre\ny se dilata el sol\nen el corazón de la mañana.\nDetenido.\nQuieto el mundo en la madrugada.\nTodo es silencio.\nSilencio son las estrellas.\nSilencio el día y el tiempo.\nTodo reposo.\nTodo silencio.\nY nuestros cuerpos,\nde caricias traspasados,\nascuas son\nal amor del silencio.\nMe desmayo por tu piel\ny de ella resurjo.\nFlor abierta,\nsobre agua de abrazos me sostengo.\nIngrávida llega la noche\ny son tus hombros\ndunas de marismas\ndonde reposan mis besos.\nAllí,\ndilatada de amor,\nrecojo los latidos.\nLos ahondo.\nProlongo el eco.\nEl aire se agita,\nserpentea,\ncodicia el grito.\nEn nuestros cuerpos se bordan\nlas rojas huellas del deseo.\nAjustaré mi conciencia a tu regazo.\nEn las manos del viento\ndesgranaré paisajes\nde recuerdos futuros.\nAntes y después\nlos colores y las formas irrumpen,\ntraspasan.\nSe afanan\ncentrando el alma.\nA veces,\nun dolor dulce\ncual lluvia de mariposas,\nla contiene.\nY en su desazón alada\nun destello la cruza.\nEs la tuya,\nque emerge.\nSe alza cadenciosa.\nSobre el estelar pentagrama\ndos gemelos se arrullan.\nMe abandono\nposeída de sol\nal estremecimiento antiguo\nde tu abrazo.\nAbres mi cuerpo,\nno importa en qué página.\nSobre el dulce blanco de la sorpresa\nuna historia recreas.\nMe habitas\na ritmo de fuego\ny mientras crece el crepitar\ny la llamarada crece,\nya en oro líquido inundada,\nal vuelo tibio de tus labios,\nmansa,\nme vuelvo.\nDespertar.\nAhora que el azul\nse desata en invocaciones\nsobre la costa de tus labios\nEmergen\nlos sueños de ayer\ntrenzados en soledades.\nDe la oquedad del tiempo\nlos rescatas.\nSobre mis hombros desnudos,\nespejos ya de corales,\nvivos y palpitantes\nlos escancias.\nAsí,\ncon la aurora en el talle,\nvisibles los sentidos y las formas,\nal oleaje de tu vientre\nme vuelco.\nDeseo ya hecho carne.\n\n**TRAMA**\n\nmiguel segura\nMe tejes el asombro\ncon tu risa lanzadera\nafán horizontal de mis deseos.\nTensas el arco de tu boca\ny me irrumpes\npor umbrales de silencios.\nTodo el engranaje\nse estremece como bronce\nde antiguas catedrales.\nTodo se estira,\natento,\nal concierto de seda de tus pasos,\nrindiéndose la razón\na la voluntad de los cipreses.\nMe abordas\nblanca y azabache\ncomo salto de pantera.\nCon enigmas de pirámides\ndetienes el destino\nen mis arterias.\nCesa el aliento.\nlo ilusorio se disuelve.\nEs entonces, mi amor,\ncuando percuten bóvedas\nen mis órbitas\ny la memoria bosteza\nvestida con la piel\ndel universo.\nMe templas\nen tu playa de corales.\nDe ella emerjo\nvestido de destellos.\nArco de privilegios.\nConstelación apaciguada.\nEfigie boreal\nesculpida en lava.\nAmor,\nno creas que deliro cuando\nel magma serpentario\nque me habita,\nse desliza vientre arriba\nbuscándote el corazón,\ncon el temblor de los metales\ny el denso rotar\ndel huracán.\nBajo aquella cúpula\nsinfónica de destellos\nel tiempo se hizo\ntiempo de años.\nFui arpa destemplada\nen bastidor de relámpagos.\nFilamentos verticales\npigmentados de montaña.\nAltura con sospechas litorales.\nContigo fue el encuentro\ninacabado asombro\ny embeleso.\nTrayectoria ineludible.\nNido de acantilado.\nRuecas en mis formas\ncon tu seda fascinada\ny es tu urdimbre la senda\nque al sol me encara\ny a la sal de tus ojos me remite.\nAristas de piedra antigua,\nceniza lunar\nya transformada.\nCrepúsculos\nde malvas incendiadas\nreflejo en mis pupilas.\nTórrida contemplación\nde tu silencio.\nEl alma me cincelas\ncon tus versos.\nRetos del signo\ny la galaxia.\nHoy he plegado el porvenir\nen el bolsillo\ny mi vientre\nse ha tensado de vanguardia.\nMe ha turbado el musgo\nde la piedra antigua\ny los amores\nsepultados a destiempo.\nHoy te ha buscado la carne\nen mi presencia\npero no ha visto tus ojos\nen mis cuencas.\nComo orca mansa\nme he devuelto\nsumergido en el talle que me atañe.\nCruzando la ciudad\nlos espacios se ensanchaban\npara dos.\nPresagio de magmas en el aire.\nSe desploma\nla dura complicidad\nde las paredes.\nHornadas de risa y abandono\ndiluyen el silencio,\ncomo rápidos de montaña\nbuscando el litoral.\nHay madrugadas\nque se alzan jubilosas\nsobre la brea de noches sin luna.\nEl vidrio desnuda su armadura\ny es el patio motín sin voz\ndestilando bordones\nde octavas imposibles.\nDel fulgor de la nada\nhe venido para verte.\nCeñido al púrpura\nde un destello solar.\nVertical y porfiado\npara reconocerte\nen la cima exacta,\nen la nieve pulimentada\nde cada amanecer.\nUna órbita dorada me recorre\ny en el cáliz estrellado que transporta,\nse me ha engarzado,\npara siempre,\ntu belleza triangular.\nUrna diáfana de otoño\nbóveda vibrante de presagios.\nConcierto de cristales\nque confabulan centrífugos\nen mis arterias.\nPerfil de seda sobria\nmodelada por el viento.\nAlada madurez\nque me embelesa.\nBlanco diapasón que tañe breve\nla muestra del resplandor\nde lo inasible.\nCruzar los umbrales de tu vientre.\nAlcanzarte en el confín\nque nos concierne\ny acrisolarnos.\nBesos que son nudos\nde bengala inextinguida.\nEspuma colmenera\nen la cumbre de las olas.\nSuturas plateadas\nde heridas legendarias,\ngalope rompedor de intimidades.\n¡Guárdame el aliento\nen tus colinas de nácar!\n¡Inviérteme el latido\ncon la pulpa de tu risa!\n¡Disuélveme esta sed\nen dorados arenales!\nMe derramo calle abajo\nentre danza de palmeras\nal son del aire,\nreteniéndote en las sienes.\nLatidos de rescoldo,\nbostezo de volcanes.\nBalance del espacio que nos media\nrecordando tus contornos\nen la tarde.\nYa es el tiempo una senda\nhorizontal y clara,\nen busca de la noche\nde tus ojos.\nOjos me liban el alma\nqueriendo detener el tiempo.\nOleadas de volcán en mis afluentes.\nGalopantes herraduras de azahares.\nHuracán inesperado en el costado.\nY entre prímulas de tibias humedades,\nme derramo en tus veredas\nsin gastarme,\ncon el cénit de mi amor al descubierto.",1790520816746]