[{"data":1,"prerenderedAt":14},["ShallowReactive",2],{"obra-nomadas-poema":3},{"id":4,"tipo":5,"slug":6,"title":7,"authorId":8,"authorName":9,"excerpt":10,"readingTimeMinutes":11,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":12,"contenido":13},"f6e5aa76-800d-4ba8-aad1-244982929259","poema","nomadas","Nómadas","miguel-segura","Miguel Segura Martín","Surgen desde el horizonte como aves migratorias que retornan, lentas, a los ocres que el viento desintegra. El Simún, implacable e irreverente, les somete cuando oradan la ruta de los senderos cambiantes. Curtidos navegantes de los océanos de arena, exhiben orgullosos el velamen de sus túnicas sobre el filo sangrante del ocaso. Cuando en la verde marea del valle, en la hierba nueva que espesa la leche de las reses, dejan pastar a los sudorosos corceles, son las primeras estrellas de la noche",1,"Poemas","Surgen desde el horizonte\ncomo aves migratorias que retornan, lentas,\na los ocres que el viento desintegra.\nEl Simún,\nimplacable e irreverente,\nles somete cuando oradan\nla ruta de los senderos cambiantes.\nCurtidos navegantes\nde los océanos de arena,\nexhiben orgullosos\nel velamen de sus túnicas\nsobre el filo sangrante del ocaso.\nCuando en la verde marea del valle,\nen la hierba nueva\nque espesa la leche de las reses,\ndejan pastar a los sudorosos corceles,\nson las primeras estrellas de la noche\nlos corpúsculos titilantes de sus crines.\nEl fuego ha sido prendido.\nManos de bronce pulsan las cuerdas\ntemplando octavas antiguas,\nsonidos inasibles.\nFugaces flautas africadas se engarzan\nsobre blandas y curtidas percusiones.\nCascadas de vino afrutado\nrecorren las gargantas,\nbajando a las manos por idénticos senderos.\nEl aire se agita de repente.\nPalmas acompasadas\ndilatan las arterias resecas\ny surgen destellos de blanquísimo marfil\nentre las sombras.\nBajo el cuero de los pies\nlevitan galaxias diminutas,\nzapateado ancestral aprehendido\nen las aulas del corazón.\nSe aceleran los tañidos;\nlas flautas se elevan\ncomo cobras amaestradas;\nlos timbales y tambores\nempujan enfebrecidos el cortejo\nhacia las alturas\ny las volutas incendiadas\nse llevan la procesión sonora\nhacía el índigo infinito de la noche,\ndonde tienen su reino las estelas\nque a su paso dejan los astros.\nAún humean levemente\nlas fogatas nocturnas\ncuando el crepúsculo despereza el valle.\nPero ya no hay voces,\ntiendas ni monturas.\nPartieron sigilosos y callados.\nTal vez,\npara sorprender al aire de la madrugada\ndesfigurando los caminos de arena.",1790520816105]