[{"data":1,"prerenderedAt":14},["ShallowReactive",2],{"obra-mas-alla-de-la-certeza-poema":3},{"id":4,"tipo":5,"slug":6,"title":7,"authorId":8,"authorName":9,"excerpt":10,"readingTimeMinutes":11,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":12,"contenido":13},"734c59cf-0ecd-4379-8b9f-083d8f411c02","poema","mas-alla-de-la-certeza","Más allá de la certeza","miguel-segura","Miguel Segura Martín","**MÁS ALLÁ DE LA CERTEZA (Poemario)** **En mi Jardín** Vislumbro una presencia en el jardín. Resiste llamar a la puerta. Una sombra desnuda tras los setos, agazapada entre rosales y caléndulas. No quiere ser vista o encontrada. Sin embargo sabe que percibo su existencia. Entiendo su introversión, su reflexión difusa, etérea, como si todo sucediera en mí mismo. Transgrede las reglas del tiempo; me aborda desde el futuro presente. Su curiosidad está consternada con la inquietud urgente del mensajero. Una",10,"Poemarios","**MÁS ALLÁ DE LA CERTEZA (Poemario)**\n\n**En mi Jardín**\n\nVislumbro una presencia en el jardín.\nResiste llamar a la puerta.\nUna sombra desnuda tras los setos,\nagazapada entre rosales y caléndulas.\nNo quiere ser vista o encontrada.\nSin embargo sabe\nque percibo su existencia.\nEntiendo su introversión,\nsu reflexión difusa, etérea,\ncomo si todo sucediera en mí mismo.\nTransgrede las reglas del tiempo;\nme aborda desde el futuro presente.\nSu curiosidad está consternada\ncon la inquietud urgente del mensajero.\nUna entidad fugada\nde los años ya vividos\nque sufre el temor a mostrarse.\n¿Pánico a la amenaza de una paradoja irreversible?\n¿Tiene una misión?\n¿Un cósmico deber que cumplir?\n¿Quién la envía?\n¿Es su voluntad o una imposición?\nTal vez sueña que está en mi ensueño,\npero estoy despierto, eso creo.\nLo afirmo y al instante dudo.\nMe pellizco,\nrecorro mi cuerpo con las manos,\nme reafirmo, pero vuelvo a dudar.\nEs tan real su presencia,\ntan pavorosamente verídica\nque me quedo sin argumentos.\nReúno los corajes que conozco\ny alzo la voz pronunciando su nombre\nque es el mío propio.\nMi nombre sonando\nsin perturbar el éter,\nresonando en la concavidad que soy,\ncomo diástoles en las sienes.\nProfiero mi nombre,\npero el silencio me devuelve más silencio,\nun eco invertido que se licua en la noche,\nde gota en gota sobre el rocío,\ninquiriendo hacia el Este\nel bálsamo de la nueva luz.\n\n**Jardín-Bosque**\n\nEn un vergel de árboles\ncon arroyo de agua clara,\ncuando en la noche irradia\nla luz antigua de las estrellas\nengalanadas de presente,\nse despliegan las sombras\nde los que habitaron el mundo,\nen chozas o cavernas,\ncuando la luz estallaba desde esos soles.\nA grupas sobre el albor, sus sombras,\nparecen jinetes ataviados de equinoccio.\nSe detienen levemente\nen el jardín de árboles\nporque les guía la ancestral memoria,\nla evocación del gran estallido\nque junto a los fragmentos orbitados,\ncortejan la expansión del universo.\nSon partículas de luz inextinguible\nque nos revelan el futuro que somos,\nespejismos que se desprenden\ncomo vainas de amapolas.\nSombras que amedrentan al peregrino\ncuando caminan por su lado izquierdo.\nPresencias como exhalaciones translúcidas\nde la hojarasca descompuesta,\ndel humus que tapiza el suelo del bosque.\n\n**Jardín-Laberinto**\n\nEn las entrañas de la floresta,\ndonde el silencio se confunde con el cielo,\ndonde la vida parece que dormita\ny la bruma habita imperecedera,\nse extiende una espesura espinosa, inquietante.\nFilas de setos interminables que se elevan\ncomo cipreses de camposanto\ncon apariencia de maraña insondable\ny una vasta geometría oculta\na las miradas del cosmos.\nUn extenso laberinto sin hilos\nde emergencia para escapar.\nLa entrada, engañosa,\nparece invitar a un paraíso\ndesbordado de flores y charcas\nde libélulas doradas en orillas de anea.\nMas, cuando se penetra,\nlos setos del portal se enredan entre sí\nsin dejar rastro del acceso.\nCondenados a vagar\npor sus perpetuas travesías\nen una búsqueda estéril de escapatorias.\nSe sentencia que todo laberinto tiene\nuna entrada y una salida,\nmas las derrotas en este dédalo\nconducen a un centro oscuro\nhoradado en el suelo,\nuna sima que engulle cuanto se le acerca,\ncomo insaciable ombligo de galaxia.\nTal vez la entrada,\na los escalonados y dantescos infiernos.\nQuizá el atajo al hermético centro de Gea,\ntan añorado y buscado en cuentos y novelas.\nAhí permanece, inmutable,\ncomo tela de araña que aguarda su presa.\nJamás estuvo Ariadna en este jardín.\n\n*\n\n**Jardín-Necrópolis**\n\nAl otro lado de la loma\nde mansedumbre verde,\nde laderas desmayadas\ny temerosas amapolas,\nhay un jardín refugiado\nentre crisantemos siemprevivos\ny mármoles con petroglifos fatuos\nque eternamente inquietan al visitante.\nEn la noche, recorren sus alamedas\nsombras encorvadas de desconsuelo.\nAlmas que aún no entienden su destino.\nOyeron cómo les decían\nque habían pasado a mejor vida.\n¿Mejor? ¿Deambular\ndesnudos de carne jadeante?\n¿De placeres nunca consumados?\n¿De amores no consentidos?\n¿De prohibiciones tiranas\nporque no comprendían la cuota\nque había que tributar a la casta dominante?\n¿Es este un jardín para la muerte\nde los que dieron la vida por amor?\nIncrustado el mármol en la tierra,\nuna vez sepultado el agravio,\nes el olvido el cielo de cera\nque cubre la inquietud imperecedera.\nPerenne parece la espera del destino prometido,\nla expectación de una plaza merecida\na la diestra de un dios que no está\nni se le espera.\n*\n\n**Jardín Colgante**\n\nCon el temor púrpura a lo desconocido,\ntiembla la pluma en su discurso,\nque con atribuladas osadías\nse atreve a descorrer el velo, los velos,\nde los callados jardines al resguardo del día.\nAltos muros de piedra antigua,\ncon el verdín arcaico de eras pasadas,\ntrepados por hiedras y madreselvas.\nEnredaderas con campánulas violetas,\ncoro de diminutos megáfonos suspirando,\nanhelando contar la historia que fue\nreptando entre lianas ya resecas\npara tomar la cumbre.\nCuelgan desde el jardín solaz de reyes,\nescondiendo la muralla\ncon sus terrazas a los ojos del invasor.\nJardín protector ante la inclemencia\nde otras codicias; extraña paradoja.\nEmergen de las azoteas frutales delicados,\npalmeras datileras, cedros, fresnos y castaños.\nPor el día, brisas y silencios dorados.\nEn las noches de luna,\nsombras esforzadas operando cigoñales\npara refresco del jardín colgante,\nfluido de plata izado desde el río\nal cielo de los verdes miradores.\n*\n\n**Jardín Zen**\n\nEstanque de ondulada grava\ncomo si lloviera del cielo invisible agua.\nImaginario soplo que ilumina el instinto\ncreando sutiles frecuencias\nalrededor de rocas arcaicas, acaecidas,\ndonde habitan tigres incansables\nobstinados en alcanzar la orilla.\nA merced del sol naciente lo contemplo\ny me transfiero a quimeras sin estrenar,\nparadigmas que aún están en camino\nprocedentes de los astros.\n\n**Más allá de noviembre**\n\nMás allá de un dos de noviembre.\nMás allá de flores y mármoles\nocultando a los difuntos fieles,\nseparados de los infieles muertos pecadores\npor el muro de la intolerancia, sepultados\ne ignorados en una tierra que no bendijeron los hombres,\npero que bendice el Sol cada día y donde brotan\nlas flores silvestres que no preguntan ni ponen precio\na la belleza y los colores de sus atavíos.\nMás allá de los sueños incumplidos.\nDe los sueños sin despertares, de los cipreses\norientados al cielo para destrabar la senda\na las consciencias desorientadas y retenidas\npor las voces y los llantos que las reclaman.\nMas la libertad les pertenece y el albedrío\nde asomarse a la existencia para el último relato,\nla última cortesía… la última.\nPuerto de mármoles y flores donde\nno se despiden para siempre a los navegantes,\nporque son la tenaz evidencia\nde nuestra próxima e innegociable mudanza.\n*\n\n**Más allá de las banderas**\n\nTrajes a medida. Negras corbatas, de seda.\nRígido ceremonial en un cerco de banderas\ncon semblantes de palidez fingida,\nlos mismos que impiden que los muertos\nsobrevivan en sus exclusivos hospitales.\nCeremonial de luto que a nadie importa\nporque los allegados se sienten traicionados, excluidos.\nProtocolo de luto interesado y frío,\nargumento de pantomima para la exculpación\ntras reiterar obstáculos y negaciones\na los que se dejan la piel para protegernos\nde la devastación y del olvido.\nPero el luto va más allá de la ceremonia con banderas.\nLa muerte aún no ha terminado con su adquisición,\nmenos aún con su recuento, el que nos aterra,\nestadísticas que algunos niegan\nmientras son conducidos a cuidados intensivos.\nNo es tiempo de corbatas negras y crespones\nen banderas multicolores, sino de batas blancas,\ncorazones sensitivos y manos que devuelven a la vida.\nMás allá de esta vida quedará la piedad del Conocimiento\nfrente a la inmisericorde indiferencia\nde los que sólo se ufanan por el poder -palabra pequeña-\nporque ignoran que el Poder está en la Vida\ny en lo que más allá de la Vida\nse gesta perpetuamente\ndesde que acaece el Universo.\n*\n\n**Más allá de la memoria**\n\nCamino agrio el que a veces recorre la memoria\nsaltando de piedra en piedra\ncomo cuando se cruza un arroyo o un lodazal.\nLlegar al recuerdo preciso, necesitado,\nsin afluentes que buscan la distracción y el desvío\nde la búsqueda en la maraña de evocaciones\nque la mente agita para entorpecer el propósito.\nCeder al laberinto de imágenes y sucesos\nrindiendo la voluntad,\nlogra que el recuerdo buscado\nse convierta en espejismos que corrompen la verdad.\nMás allá de la memoria, está la amnesia deshilachada,\najada por el tiempo, la hiel que nunca debió ser\no la merecida miel de los orígenes.\nUn recuerdo puro a través de la recapitulación,\ndicen, aseveran, los que están más allá de la memoria\ny han alcanzado el silencio de las voces\nque tenazmente parlamentan en la caverna\nde la vigilia y en el vacío nocturno de los sueños.\n*\n\n**Más allá de los soportales**\n\nSentado, a la sombra de los soportales,\ndespliega su extenuada escribanía\na la espera de necesitados de palabras,\nhumanos alientos de su pluma.\nEntre tanto,\ngasta un poco de tinta y retazos de papel\npara acariciar versos que declamen\nun futuro esplendoroso que no sea\nel luminoso cielo de los que sucumben,\nde los que se fueron con su traje último,\nnuevo de no usarlo nunca\nporque no tuvieron ocasión de lucimiento.\nAl frescor de los soportales desgrana la espera.\nanhelando descifrar su futuro mínimo\ncon el hado de la gramática distraído\npor las callejas donde todas las puertas\nse han cerrado para evitar el calor desquiciado\nque recorre la piedra desnuda.\nY a la sombra de los muros,\nsus moradores posponen las epístolas\nignorando al escribano y sus carencias.\nConcluye el amanuense que hoy toca el hambre,\nque cuando acontezca el frescor de la tarde,\ntal vez los moradores, resurgidos,\nle busquen por la plaza y encomienden a su pluma\ndesvelos, buenas nuevas\no confidencias de amor encendido.\n*\n\n**Más allá de la duda**\n\nEl mundo, nuestro mundo, un enigma\nsostenido por filamentos invisibles\nen la perpetua negritud del cosmos.\nUna cápsula espacial sin salidas de emergencia.\nGobernada por Natura, donde vivir y morir\nes un secreto de su exclusivo discernimiento.\nUn tiempo para la vida y otro para el estertor,\ncon estaciones a la intemperie\nbajo un Sol insobornable,\nque ampara de la gélida soledad de la galaxia\ny un delgado velo gaseoso que retiene la existencia.\nLa Diosa-Madre consiente nuestro albedrío\npero enfurece ante el agravio y nuestro desprecio.\nJuzga que somos las criaturas alevosas\nque entristecen al mundo con sus crueldades.\n¿Cuántas olas hay que contar\npara declarar a la mar Gruesa o Confusa?\n¿Cuántos naufragios contaremos\nen las esquelas de sucesos,\nhasta entender que Natura ha dispersado\nuna infinitesimal parte de su microcosmos\ncontra los individuos que creen\nque el mundo les pertenece?\nIgnoro,\nsi formar parte del Cosmos es un privilegio\no un suceso fortuito fruto del caos.\n¿Se pregunta esto mismo una estrella, un cometa,\nacaso el hidrógeno o el helio, o la sal de la mar?\nEn mi ensueño,\n-un parlamento atómico universal-,\ncreo oír voces de recelos y efervescencias,\ndemandando a la Madre de todas las madres\nponer fin a esta demencia arrogante.\nCOVID dan en llamar al emisario;\nprofusos los que no acatan el llamado.\nCreen que la fiesta en el mundo zumbará\npara ellos y ellas por siempre jamás,\nel mensaje es para los idiotas.\n¿Cuántos muertos hay que contar\npara detener los regueros de pólvora\nen torno a la santabárbara en la que ahora\nestamos todos? Absolutamente todos.\n*\n\n**Más allá de mi ventana**\n\nDesde mi ventana oigo\nlos rugidos graves de vapor\nde los buques a punto de zarpar.\nVapor que se funde con las nubes\nque después crean la tempestad,\nel agua dulce de los manantiales,\nhidrógenos ataviados para proveer vida.\nDesde mi ventana no veo la bocana,\nsino desde el recuerdo:\nfragatas, bergantines y goletas\nmovidas por el viento, y el vapor\nsolo habitando el cielo con fiesta de gaviotas.\nDesde mi ventana intuyo el horizonte,\nel de ahora y el de siempre.\nHorizonte inalcanzable, eternamente,\nen la lejanía, sueño irreconciliable\nde la marinería y de la Rosa de los Vientos.\n*\n\n**Más allá del horizonte**\n\nLa tarde pinta el horizonte en degradé,\núltimo naranja del día convocando al intenso prusiano\nque embelesa la oscuridad tras de sí.\nAl fondo, lejos, tan lejos, en la honda y nítida\nnegritud de la noche, el abrazo planetario,\nun poco a la izquierda del Oeste, nuestro Oeste.\nInfinitos siglos buscándose alrededor del Sol\nen un juego de galaxia\nsin lugar para esconderse.\nSaturno luciendo sus collares de granito\nen perpetua y radiante traslación.\nJúpiter, rotundo coloso,\nirradiando su poderoso fragor en el periplo.\nViaje planetario sólo permisible\na los ensueños o a los arrebatos\nde nuestra frágil fantasía.",1790520812913]