[{"data":1,"prerenderedAt":14},["ShallowReactive",2],{"obra-las-alas-de-tus-palabras-para-emilia-poema":3},{"id":4,"tipo":5,"slug":6,"title":7,"authorId":8,"authorName":9,"excerpt":10,"readingTimeMinutes":11,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":12,"contenido":13},"a6049163-7c3b-4fe6-8956-e0e9bb16310a","poema","las-alas-de-tus-palabras-para-emilia","Las alas de tus palabras (Para Emilia)","miguel-segura","Miguel Segura Martín","Las alas de tus palabras me estremecen con la brisa litoral colmada de sal y esperanza, como verdeo de marzo en los delicados brotes. Sendas en los bosques que susurran tierra adentro su canción. Tus visiones traspasan velos de certidumbre, fusionan los tres tiempos en instantes precisos, modelando imágenes ojos adentro, aire adentro, sin nebulosas. Vuelan, danzan, saltan; juego de niños que sólo ellos comprenden, cuando dibujan con tiza en el suelo coordenadas de vida y cielo. En medio de la",2,"Poemas","Las alas de tus palabras\nme estremecen con la brisa litoral\ncolmada de sal y esperanza,\ncomo verdeo de marzo en los delicados brotes.\nSendas en los bosques\nque susurran tierra adentro su canción.\nTus visiones traspasan velos de certidumbre,\nfusionan los tres tiempos\nen instantes precisos,\nmodelando imágenes ojos adentro,\naire adentro, sin nebulosas.\nVuelan, danzan, saltan;\njuego de niños que sólo ellos comprenden,\ncuando dibujan con tiza en el suelo\ncoordenadas de vida y cielo.\nEn medio de la mar gruesa y a la deriva,\nen lo intrincado,\nenciendes una luz guiadora.\nEl mundo envejece; envejecemos,\nporque la vida nos quita el compás y el timón,\ncomo si ya no nos fuesen necesarios;\nel párrafo conmovedor que insta a volver;\nlas palabras iluminadas de aquellos\nque antes de cumplir\ncon el mandato de las estrellas\nnos convierten en testigos de la luz;\nque se deja reposar en el estante\npara el nuevo día, llevando,\na la soledad de la almohada,\nsus ecos interminables,\npersistentes,\nen la solitaria penumbra de los anaqueles.\n¿Qué haré cuando la oscuridad\nvenga a vivir en mi memoria\ny decida, sin consultarme,\nque se queda para siempre?\n¿Quién me guiará en el viaje de vuelta\ncuando haga el camino, los caminos\na ninguna parte?\nPerdido como niño que se suelta de la mano;\nperdido en el pensar, en el mundo:\nespejo que no devuelve la imagen conocida\nsino el esperpento absurdo, injusto.\nAunque mis pies, alguna vez,\nme conduzcan al abismo,\ntengo la certeza de que conservarán\nla memoria exacta para llevarme a ti,\na tus palabras voladoras,\na los cálidos cobertizos que me previenen del mundo.\nA veces me sorprendo imaginando,\nque a la primera señal\n–cuando el silencio se torne en clamor–,\nprepararé el hatillo de la memoria mínima,\nla más querida y arraigada:\núltimo acto de amor incondicional\ny libertad sin fisuras.\nCuando el derecho ya sea resignación\ny la resignación un camino sin retorno.\nCuando a mí me toque.\nCuando mi silencio sólo sea recuerdo.\n¿Permanecerán los libros en sus estantes?\n¿Me acompañarán las voces,\nde los que ya no están,\nen el incierto tránsito?\nMe gusta pensar que entre los libros\nno habita mi soledad. Sólo el temor\na que renazca la demencia\ny los arrojen de nuevo a la hoguera.",1790520812623]