[{"data":1,"prerenderedAt":14},["ShallowReactive",2],{"obra-humo-y-niebla-poema":3},{"id":4,"tipo":5,"slug":6,"title":7,"authorId":8,"authorName":9,"excerpt":10,"readingTimeMinutes":11,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":12,"contenido":13},"badd747f-ba8c-4dcf-a07b-750dce84e8af","poema","humo-y-niebla","Humo y Niebla","miguel-segura","Miguel Segura Martín","**El arquero** Tensa su arco un colosal arquero, rodilla en tierra, en el cielo engrandecido, porque ocupa la noche entera ocultando cohortes de estrellas con su hercúlea anatomía translúcida, como vapor cósmico, como hijo predilecto de alguna deidad arcana desconocida, ignorada, ni tan siquiera soñada en la mejor de las visiones. Tensa el arco sugiriendo el infinito, sin intención aparente de propulsar la flecha, silencioso, contemplativo, con toda la inmensidad abierta al tiempo detenido, al",3,"Poemarios","**El arquero**\n\nTensa su arco un colosal arquero,\nrodilla en tierra,\nen el cielo engrandecido,\nporque ocupa la noche entera\nocultando cohortes de estrellas\ncon su hercúlea anatomía translúcida,\ncomo vapor cósmico, como hijo predilecto\nde alguna deidad arcana desconocida, ignorada,\nni tan siquiera soñada en la mejor de las visiones.\nTensa el arco sugiriendo el infinito,\nsin intención aparente de propulsar la flecha,\nsilencioso, contemplativo,\ncon toda la inmensidad abierta al tiempo detenido,\nal tiempo que se ausenta, sumiso,\nante la presencia de una existencia superior y vigorosa.\nOcupa el cosmos como galaxia emancipada y asceta,\nentre incalculables vigías en la vastedad.\nVisión de humo y niebla,\nconcebida en el cielo nocturno de la Axarquía,\nsubordinada al asombro, la mirada desnuda,\ncon el aliento contenido y una promesa sin descifrar.\nEn la misma noche,\notro prodigio de humo y niebla:\nDos gatitos romanos\nse disputan las sombras que transitan por el suelo,\ndonde yace un cuerpo que explora la bruma,\nabandonado a su azar.\nEl correteo de los gatos,\nen su juego inocuo, no le perturba.\nEntonces, el suelo,\ncon ostentación de leyes propias,\nlibera su energía elástica de resorte\ny yergue el cuerpo sin voluntad.\nYa en pie,\nsu mente se confina en el portento, se descubre a salvo,\nporque una fuerza invisible le protege,\nporque el humo y la niebla acaban de transformar a los gatitos\nen feroces tigres, prestos al mortal asalto.\n\n**La memoria**\n\n¿Recuerdos perdidos?\nDilatados corredores con infinitas estancias\nde contenidos encerrados, suspendidos, aplazados;\npuertas cerradas sin llave,\npero atascadas por el óxido del olvido\ny la deserción de la curiosidad.\nRecuerdos dilapidados y condenados al olvido\npor el dolor que causaron,\npor el humo,\npor la tóxica niebla que derramaron\ncuando se estrenaba el alma novicia en su nueva dimensión.\nLaberinto eléctrico de sucesos,\nvividos o imaginados,\nneuronas infatigables repartiendo el correo\npor las infinitas estancias,\nalgunos en su buzón,\nlos más,\ndeslizados bajo la puerta,\nsin llamada, sin aviso.\nLlegado el tiempo oficial para el olvido,\ninútil es el recordatorio,\nel inventario, el testimonio,\nlas pruebas de lo que una vez fue (o pudo haber sido).\nUn día nunca es una vida,\npero una vida puede semejar un día.\nLa memoria, sentenciada,\nsin jueces ni letrados,\nen un tribunal de humo y niebla.\n\n**Ver la música**\n\nAcogido de cuerpo entero por el diván mullido.\nLos ojos clausurados,\nmas despiertos en la penumbra de la estancia.\nLos oídos expandidos,\ninvitadores, despreocupados.\nComparece la música como niebla densa,\ncomo humo sigiloso de incienso,\nectoplasma de dimensión desconocida\nque recrea imágenes en la mirada interna,\nsin traductores ni criptógrafos,\ncomo un encuentro con la luna\nen un sueño que deja rastro:\nLa música hecha esfinge en movimiento.\nDe humo y arena.\nDe arena y niebla.\nImágenes que no consienten la descripción con la palabra.\nPertenecen a una dimensión sólo permitida a la mirada:\nPareidolias de nebulosa.\n\n**Tendederos**\n\nOrea la calidez de la mañana las prendas reiteradas,\ninmovilizadas en los tendederos,\nsuspendidas sobre el abismo del patio de luces,\nsin más horizonte que la pared vecina,\ncomo pálidos guerreros enfrentados al Tiempo,\nsabiéndose vencidos y a la deriva.\nPrendas desfallecidas aferradas a su eternidad\npor decreto doméstico.\nEl oscuro oportunismo de algunas codicias\nparece que detuvieran el desgaste\n(de las prendas)\nque cuelgan del cordaje desvencijado,\nmás livianas, menos abrigadoras y descoloridas,\nblanquecinas y deslustradas, prendas agotadas\nen la languidez previa al desgarro.\nTendederos tristes y avisadores\nde atardeceres demacrados,\nesperanzados en el hilo y en la aguja.\nNos vamos conociendo por la ropa en el cordaje,\nlas jarcias en el patio de luces, buques de hormigón.\nHoy me he asomado para recoger la ropa.\nPrendas y muros, todo chocolateado,\ntambién el cielo de la tarde.\nTodo lo invade la calima,\nla sustancia que viene desde el desierto\nreclamando sus fosfatos.\nY están las prendas danzarinas entre árboles,\njunto a casas encaladas,\ncoreografías soleadas, asépticas.\nTambién aquí ha llegado el aliento rojizo,\nla niebla y el humo del océano inhóspito,\narrebatando a la colada alba\nel blanco nuclear de sus fibras.",1790520811603]