[{"data":1,"prerenderedAt":14},["ShallowReactive",2],{"obra-en-erlensee-alemania-poema":3},{"id":4,"tipo":5,"slug":6,"title":7,"authorId":8,"authorName":9,"excerpt":10,"readingTimeMinutes":11,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":12,"contenido":13},"1ec23bd4-3550-4cb2-9be1-83a13e5d9934","poema","en-erlensee-alemania","EN ERLENSEE (Alemania)","miguel-segura","Miguel Segura Martín","Todavía persiste la opinión de mi padre con la inconsciencia propia de los ecos. ¡Es tan agradecido! Pero mi madre calla. Rememora incansable los retales de compasión que le dispensaron y quedaron prendidos en su vanidad. Pero él todavía no lo sabe. Porque mi madre calla. Ella se dejó en Centroeuropa el centro de su anatomía. Partió llena de deseos y regresó vaciada. Pero ella calla para que mi padre no despierte de su mejor sueño, y ese fragmento que se dejó allá, prendido de algún invierno,",1,"Poemas","Todavía persiste la opinión de mi padre\ncon la inconsciencia propia de los ecos.\n¡Es tan agradecido!\nPero mi madre calla.\nRememora incansable\nlos retales de compasión\nque le dispensaron\ny quedaron prendidos en su vanidad.\nPero él todavía no lo sabe.\nPorque mi madre calla.\nElla se dejó en Centroeuropa\nel centro de su anatomía.\nPartió llena de deseos\ny regresó vaciada.\nPero ella calla\npara que mi padre\nno despierte de su mejor sueño,\ny ese fragmento que se dejó allá,\nprendido de algún invierno,\npermanezca incorrupto.\n28 mayo2000\nSuena la sirena.\nTodos en fila.\nEntramos en el edificio\ncon la disciplina aprendida.\n¡De repente!\nUn brote de alegría,\nvisceral y libre\nme eleva escaleras arriba\ncon la emoción prendida\ny la carcajada.\nEn el rellano,\nel Herr Director.\nCon las manos cruzadas en la espalda.\nCon la mueca infame del dictador.\nCon la falsa amabilidad del verdugo.\nY cuando ya creía pasada la tormenta,\nuna mano enorme y emponzoñada\nse ensañó con mi mejilla\nde nueve años.\nTodavía conservo ese dolor\njunto al brillo enfermizo de sus ojos,\ny el odio racial de sus dientes blancos.\nYo no entendía mi desconcierto\ntras el “guten Morgen”\nque se me exigía\nen aquellos fríos amaneceres,\ncamino de la escuela.\nEn aquellas calles empedradas.\nMedievales.\nDesiertas.\nSólo escolares\ny rústicos ancianos.\nArcaicas deidades germanas,\nengreídas y frustradas,\nexigiéndole tributo al extranjero.\nA mi amigo Luisito, el gallego,\nle fue peor.\nLe patearon dos querubines,\ndisminuidos y teutones,\nante mis ojos atónitos\ny mi rabia aún sin estrenar.\nEra el año mil novecientos sesenta y tres.\nEn Erlensee.",1790520814384]