[{"data":1,"prerenderedAt":14},["ShallowReactive",2],{"obra-de-la-desolacion-y-otros-abandonos-poema":3},{"id":4,"tipo":5,"slug":6,"title":7,"authorId":8,"authorName":9,"excerpt":10,"readingTimeMinutes":11,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":12,"contenido":13},"40b2dabb-b1d7-4dff-a95c-b55cf0b72641","poema","de-la-desolacion-y-otros-abandonos","De la desolación y otros abandonos","miguel-segura","Miguel Segura Martín","Alguien se obstina en arracimar las cenizas del naufragio. ¿Puede escribirse un libro sobre cómo mueren los peces con cara de asno, enunciando la enésima incongruencia y ser galardonado por tanta autocompasión? Los que naufragan en la incontestable desolación, jamás regresan para contarlo. * En el lento rotar de las agujas el cielo se oscureció, quedando desierto de milagros y de arcilla, embaucando a la luz por la derecha del mundo. Queda un refulgente filamento en el faro de las desoladas*",5,"Poemas","Alguien se obstina en arracimar\nlas cenizas del naufragio.\n¿Puede escribirse un libro\nsobre cómo mueren los peces con cara de asno,\nenunciando la enésima incongruencia\ny ser galardonado por tanta autocompasión?\nLos que naufragan en la incontestable desolación,\njamás regresan para contarlo.\n*\nEn el lento rotar de las agujas\nel cielo se oscureció,\nquedando desierto de milagros y de arcilla,\nembaucando a la luz\npor la derecha del mundo.\nQueda un refulgente filamento\nen el faro de las desoladas islas,\nabsortas con los albatros mensajeros\nque migran hacia el sol,\ncomo ángeles que añoran su destino.\n*\nAborrezco el ingenio de tu prosa,\nla pompa de tus tintas\n(tu pregonada desolación).\nMe confunden los miedos\nque no me pertenecen.\nMe angustia la noche\ncuando se otorgan galardones\na los desvaríos.\n(Admiradores de la desolación).\nEn esta esfera de agua y luz,\ndonde los solsticios perviven\ncon el beneplácito de las estrellas\ny el sacrificio de los seres invisibles,\nregalar el néctar a los\nmanipuladores del verso,\nes como trocar en arena el agua de los pozos\nque anhelan los iluminados del desierto.\n*\nPoeta con amistades de oficio:\nEdiles o secretarios que despliegan para él\nla alfombra de sus editoriales.\nDepredador nihilista de su pasado,\nritualiza el ardid de la palabra\nerguido como una cobra ante su presa,\ncomplacido con el temor acre que destila.\nPoeta de su tiempo; de tempo sin compás;\nnocturno; hurgador de lo tenebroso;\namante de los senderos sinuosos\nque descienden al submundo\nde los pálidos significados.\n*\nAhora pueden emularos en el verso\nporque conocen el origen de vuestra desolación.\nPor fin desclasifico el olvido.\nEl llanto infantil de la noche,\ndescolgándose de entre las rendijas\nde la humilde tablazón,\nno era más que un burdo ardid\npara alterar la inflexible voluntad del futuro.\n*\nSucumbieron, aunque con los ojos enfocados\nhacia distintos horizontes:\nUnos, hacia el corazón mismo de la desolación.\nLos otros, abandonados al riguroso capricho\nde la Rosa de los Vientos.\nSomos la carne que circunda el mundo.\nCarne que no vuelve ni resucita\nporque el futuro se complace en la diversidad.\nRatón, mosca, cóndor;\nplaneta, asteroide o cometa.\n¿Quién puede garantizar la perpetuidad del silencio?\n¿Qué mueve a los legisladores\ntener que argumentar sus ausencias\nlos fines de semana?\n*\nCreyeron que la esperanza\nera un mosaico multicolor.\nPero sus miserias\ntiñen las teselas con el color del plomo,\nen porfía con los sueños carentes de rumbo,\ncomo espadas forjadas\nsobre yunque de gomaespuma.\nlos mártires del consumo.\nLa misma desesperación\nque la de la bestia olvidada al pesebre;\nque la del ciego recién llegado a la oscuridad:\nLugubrertad.\n*\nTertulias de vanidades\nentre paredes con tumores de humedad,\nhostiles a la hiedra y al jazmín.\nEstancia de aire enmohecido;\nvientre de guitarra sin resonancia.\nTertulias. Cirujanos de cortejos y romances,\nausentes en el alma de los versos.\n*\nQué serán sus almas.\nA dónde irán todas\nlas consecuencias de sus vidas.\nA dónde las risas, las iras,\nlos desengaños,\nel porvenir tantas veces modelado,\nla esperanza incumplida.\nA dónde migrarán\nestos otros albatros de la noche,\nsin unos ojos húmedos\nque certifiquen el atributo no gastado;\nla malograda existencia;\nla extrema delgadez de sus voluntades.\nSe complace el Universo\ncon el gen que nos diferencia,\nal tiempo que la sangre,\nviolenta y suburbana,\ncontrasta con la belleza pacífica\nde los parques infantiles.\nSe abandonan los odios\na la oscuridad de la venganza\nen el nombre de un dios\nque jamás conocerán,\nporque el único dios posible,\nque portan consigo,\nes inmolado en el estéril sacrifico.\n*\n¡Espabila, que estamos en Málaga!\nSe decía al llegar a Bobadilla.\nQue es como la frontera\nentre lo ancho y lo húmedo\ncuando se regresa del foro.\nSuena la consigna como un despertador\nque nos devuelve\na la perturbación onírica de las mareas.\nQuedan los recuerdos en suspenso\npara ser vividos más adelante, tal vez,\nen un pasado remoto que espera, paciente,\nla última ensoñación de la mariposa.\n*\nFueron labradores\na cambio de paja; pastores de lo ajeno.\nContadores de historias imposibles.\nTrinidad y Domingo.\nFueron pastores de sueños.\nSeres, cuya desolación,\nfue como recodos de mansos arroyos,\nsiempre ocultos,\ndonde arraiga la inaudita floresta.\n*\nPenando, recordando,\nmaldiciendo, especulando,\nbuscando, solicitando,\nesperando,\nreclamando,\nesperando, esperando,\nrecibiendo y malgastando,\nmaldiciendo y solicitando,\nesperando.\nSeguir esperando el destino delirado,\nexento de lóbregos e intratables gerundios.\n*\nEntre dunas de despojos,\nde vegetal corrompido y de lodo,\ndeambulan ennegrecidos, errantes,\nabandonados a una suerte\nde consumo vacío de atributos.\nCon su sorbito de infancia ya dilapidado.\nCon la inocencia sin estrenar en la retina.\nCon la suerte ya echada,\ndisipada por las aceras,\nlos meninos perseveran\nen la antesala del olvido\ny de la cirugía infame.\n*\nTras los santos encierros,\nel suelo regenera su epidermis entre palmeras\ny perros callejeros cansados de agua,\najenos a la herrumbre y a las histerias.\nPerfiles de plata vieja\nsucumben al olvido tras las pisadas,\ny los ecos de las culpas encadenadas\ntransitan por el asfalto como almas en pena,\ncomo brumas inquietas,\ndesoladas y perdidas,\nbuscando a sus dueños.\n*\nNo siempre es una Diosa quien reparte la suerte,\nni descienden haces de luz otorgando privilegios.\nComo boletos de tómbola sin abrir.\nComo arena blanca que oculta la brea\no el serrín que disimula los desechos de taberna,\nla suerte se expande por doquier.\nJuego del escondite en el que todos buscan\ny algunos recuentan.\nA veces,\nlos seres de aire a los que invocamos,\nson los mismos que en la cocina\nnos golpean con malicia en el codo.",1790520808620]