[{"data":1,"prerenderedAt":14},["ShallowReactive",2],{"obra-albatros-poema":3},{"id":4,"tipo":5,"slug":6,"title":7,"authorId":8,"authorName":9,"excerpt":10,"readingTimeMinutes":11,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":12,"contenido":13},"9223d727-99fa-404b-938a-65f5433ced3c","poema","albatros","Albatros","miguel-segura","Miguel Segura Martín","Ancianos. Los que ensancharon caminos que antes fueron veredas, creando rutas a los inciertos futuros. Valor y coraje. Los que preñaron la tierra de raíces que ahora son bosques que someten a la arena estéril e invasora. Con sus manos erigieron ciudades y cementerios. Aquellas, para vivir con los suyos y con todos. Los otros, para el reposo innegociable; mejor frente a la mar, el gran vestíbulo hacia el infinito. Ancianas. Abrieron a la vida todas las puertas porque llegaba colmada de promesas,",2,"Poemas","Ancianos.\nLos que ensancharon caminos\nque antes fueron veredas,\ncreando rutas a los inciertos futuros.\nValor y coraje.\nLos que preñaron la tierra de raíces\nque ahora son bosques que someten\na la arena estéril e invasora.\nCon sus manos erigieron\nciudades y cementerios.\nAquellas,\npara vivir con los suyos y con todos.\nLos otros,\npara el reposo innegociable;\nmejor frente a la mar,\nel gran vestíbulo hacia el infinito.\nAncianas.\nAbrieron a la vida todas las puertas\nporque llegaba colmada de promesas,\nporque avivaba brisas que portaban\nfragancias y elixires de tiempos olvidados.\nEllas entendieron los secretos\nen esos tiempos confinados\ny cedieron su saber a las niñas de sus ojos,\npredilectas criaturas, batalladoras insobornables.\nEnseñaron la verdad\nque la naturaleza oculta a los hombres\nporque éstos miran más a la tierra que al Cielo.\nPorque en el Cielo están los signos\nque han de ser descifrados\npara que la vida se ensanche.\nAncianos.\nConsintieron consumir la vida\npor la esperanza prometida,\npor un paraíso hipotecado\nantes de que germinara el mundo.\nAhora, que han de ser sostenidos\npara que no los devore el olvido,\nsueñan con el infinito\ny se imaginan transformados\nen aves migratorias.\nSentados al amparo de una sombra,\nhacen recuento de errores y alegrías,\nmientras una voz salida del éter,\nle susurra canciones de la niñez..\n¡Qué infame el mundo\nque les arrincona!\nQue dilapida el auxilio prometido,\ninventando estadísticas, trechos de vida.\nAncianas.\nCuando olvidan las artes y filigranas\nque nacieron de sus manos,\nlas confinan por su bien.\nDesaprenden en los días contados\na pasar hebras de lana\npor agujeros que no comprenden,\na dibujar escenas ajenas a sus sueños,\nporque también ellas imaginan\nque son aves de otro Cielo.\nAncianos nuestros. Ancianas de todos.\nEn algún momento,\ncuando el mundo se solace\ncon ensoñaciones fosforescentes,\nse silenciarán sus corazones cansados.\nTransformados en albatros enamorados.\nVolarán sobre la mar con la sal en la mirada,\nel anhelo del origen,\ncomo ángeles extraviados\nque añoran su destino.\nAhora, cuando se les permite morir sin su permiso,\ny las paredes son muros de mazmorra,\nlos plañideros de turno se sacuden la culpa.\nHijos de la necedad, sin moral,\nque no los ancianos y ancianas\nque engrandecieron la vida.\nY partirán sin demandar balances.\nA nadie.",1790520813611]