[{"data":1,"prerenderedAt":14},["ShallowReactive",2],{"obra-a-pocos-grados-de-venus-poema":3},{"id":4,"tipo":5,"slug":6,"title":7,"authorId":8,"authorName":9,"excerpt":10,"readingTimeMinutes":11,"year":-1,"pdfUrl":-1,"imageUrl":-1,"editorialUrl":-1,"coleccion":12,"contenido":13},"431f8d0e-f9a6-4e5f-9f19-ff8655b548c9","poema","a-pocos-grados-de-venus","A pocos grados de venus","miguel-segura","Miguel Segura Martín","A pocos grados de Venus laten suspiros de plata. Te busqué en los tallos verdes sin espigas. En el vaho atemporal de los espejos. En el beso sin nombre de los sueños. Te añoré en las horas negras de dolores minuciosos. En las tardes mercuriales del invierno. En las sombras perfumadas del estío. Te soñé acunado por las olas en el centro anular del horizonte, terraza de dragones encendidos tornándose acuarela de oro líquido. A pocos grados de Venus un rayo cenital prendió en mis ojos la luna",5,"Poemas","A pocos grados de Venus\nlaten suspiros de plata.\nTe busqué\nen los tallos verdes\nsin espigas.\nEn el vaho atemporal\nde los espejos.\nEn el beso sin nombre\nde los sueños.\nTe añoré\nen las horas negras\nde dolores minuciosos.\nEn las tardes mercuriales\ndel invierno.\nEn las sombras perfumadas\ndel estío.\nTe soñé\nacunado por las olas\nen el centro anular\ndel horizonte,\nterraza de dragones encendidos\ntornándose acuarela\nde oro líquido.\nA pocos grados de Venus\nun rayo cenital\nprendió en mis ojos\nla luna oriental\nde tu sonrisa.\nCon las pupilas de estrella\nun Aguador componía\ntu contorno\nen umbrales de equinoccio.\nEsta tibia melancolía\nque más que inmovilizar\npone alas en mis actos.\nMaterniza mis manos\ny me desnuda\nhaciendo caer\nestratos obstinados\ncomo caen los imperios.\n¡Qué es esta locura blanca\nque de repente me habita!\nY no sé\nde otra opción.\nEsta órbita recién estrenada\nen torno a tu universo\nes linfa nueva\ncomo retoño de Aries.\nEs pasión vehemente\nde manos curtidas\nen barbechos otoñales.\nSavia destilada que acude,\namorosa,\na la llamada\nde la primavera última,\ndefinitiva,\nque portas audaz\ncomo estandarte de victorias.\nQuiero sentir contigo\nla solidez del suelo,\ncomo recobra la tierra\nel marino ausente\ny abandonarnos al cielo,\ncomo aquellos\nque mueren vivos\ny renacen en el amor.\nSaliva muda,\namarga.\nEstrado de silencios.\nEspiral gris y turbulenta\nque es intuición ingobernable.\nÉmbolo tenaz y visionario\nde cordilleras frescas.\nSurgidos de una estirpe de agua,\nhemos anclado el verbo\nen lo invisible.\nÓrbita dual\nazul y malva.\nUmbral de sueños.\nFulgor que se plasma.\nEn la penumbra ocre\nde mi garganta\nasciende la pleamar\nde lo imposible.\nEn los tres almendros\nde tu rostro\nel impecable hemisferio\nque me atañe.\nEn el suelo\nduro y nuevo\nde atardeceres índigo.\nEn la risa de tu vientre.\nDespojando de las sienes\nlatidos de noche negra.\nNefasta hilaridad\nque no nos concierne.\nDéjame ser perenne\nen el beso y la caricia.\nRetornar\na tus destellos de caoba.\nDeslizarme lento\nal azabache acuoso de tus ojos.\nAmanecer en tus mejillas.\nMorir en tus labios.\nMorir lentamente\nen el oleaje de tus besos\ny prolongarlo.\nNáufrago aderezado\nde sal y cielo.\nHasta que un impacto\nde sol inesperado\nme devuelva a mis orillas.\nManos encendidas.\nSauces retoñando\nen este viento de mayo.\nSolsticio de un futuro\nque soñaste.\nDéjame ser capaz,\nel más audaz y atrevido,\nel que más te quiera,\nantes de que otras auroras\nsorprendan\nlas noches de tu alma.\nY sobre todo\ndéjame amanecer\nsiempre contigo.\nMe nacen las emociones\ncon pétalos de dolor azul\ncuando te añoro.\nAzul,\ncomo la pluma que ciñes\nen la cinta de pelo.\nAzul,\ncomo el latido que percute\nal pie de tus poemas.\nComo el cielo donde te asomas\nbuscándome el corazón.\nCorazón que te siente azul.\nTernura que entrego azul.\n¡Azul!\nEs el sendero que a ti me lleva.\nEs el futuro y es mi deseo.\nPero no es azul mi amor.\nEl amor que me habita y te busca\ntiene el fulgor de las estrellas\ny brilla con el color\nque porta el sol en su corona.\nRuiseñores de fuego.\nTestigos de besos al amanecer.\nReflexiones ladeadas de inocencia.\nTejedores de presagios orquestales.\nSoledades en bandada\nque nos cercan.\nHe visto\nel corazón de la simiente\nen tus abrazos,\nuna estrella que pernocta\nen la seda de tu vientre.\nMe contemplo desde el cénit\nlos retales de naufragio,\namándote sin testigos\nen tu sueño desnudo.\nMe duele tu dolor\nen el vértigo lunar\nde la materia.\nBiznaga ensombrecida\nde plomo pasajero.\nMe duele el simún irreverente\nque opaca\nlas dunas de tus ojos.\nY dueles tanto,\nque me deshojo,\nflor de lanzas,\nen el manso meteoro\nde tus sueños.\nCómo saber por tus suspiros\nla dimensión de luz\nque desintegras.\nCómo llegar al brote embrionario\nde tus fuentes.\nCómo detener la sangre blanca\nal filo de tu deleite.\nMalva son tus labios\ndespués de amarte,\ncenacho de besos frescos.\nTromba ecuatorial tu cuerpo,\ngeografía húmeda que orado.\nLa libertad de tu abandono\nme traspasa\nla frontera de la carne,\nllevándome al umbral del cielo\ndonde tú ya estás, amor.\n\nPasión arboleada.\nSombra y luz\nde repentinas espumas.\nUn sueño ajardinado\ncon destellos de poniente.\nEstancia de suspiros\ny fragancias.\nAusencias terrenales,\numbrales blancos.\nCrisol de talantes\nen la tensión del vientre,\nen la humedad perfecta del instante.\nLatidos desbocados\nen las praderas del aire.\nY cuando parece lograda\nla cumbre inasequible,\nun nuevo abrazo nos eleva\ncomo aves de la mañana.\n\nAtardecer de susurros,\ncielo azul de clarinete.\nEstepa celeste y magnífica\naseada por los ángeles\ny la tormenta.\nCorazón vuelto\nhacia el oriente.\nÁnade abandonado a sotavento\nen el umbral de la noche,\nvolando en pos\nde un sueño que le atañe.\nMeridiano manso y encendido.\nJazmín de bronce húmedo.\nPequeña flor,\npequeña flor de la Axarquía.\nDe tus dunas,\ncristal de orillas,\nse zafan aromas\nde cielo húmedo.\nPiélagos de clamor naciente.\nComo soles nuevos\nque estrenan cosmos.\nCon la piel\ncinco veces transformada\nruedo por tus vertientes\nsilencio abajo.\nHasta el plexo esencial\nque te acontece.\nAcorde riguroso.\nFusión licuada.\nEs el plenilunio de tu vientre\nredil seguro de mis besos.\nPiedras grises sin allende.\nZafiros alcalinos sin garganta.\nMuchedumbre con vocación de silencio.\nParaíso gastado en el futuro.\n¡No vendemos nada!\nCambiamos una promesa mineral\npor un peldaño celeste.\nUna vocación insatisfecha\npor una retina limpia.\nUnas fanegas de dolor\npor un sendero impecable.\nCuando el sol de octubre\nsorprenda vuestra ausencia,\nella y yo compondremos\nun aria de cristal azul.",1790520807834]